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La evolución clave que Fernando Alonso necesita en su Alpine: una ristra de ajos
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Una remontada frustrada

La evolución clave que Fernando Alonso necesita en su Alpine: una ristra de ajos

Una fallida parada en boxes, que no fue sancionada, evitó el asturiano terminara por detrás de Esteban Ocon tras haber arrancado desde la última línea de la parrilla

Foto: Alonso, durante el Gran Premio de Austria. (EFE/Ronald Wittek)
Alonso, durante el Gran Premio de Austria. (EFE/Ronald Wittek)
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"Ha sido increíble. Un fin de semana perfecto para nosotros. No hay nada que hubiéramos podido hacer mejor. Quinto, 11 puntos en total que hemos marcado este fin de semana. Hemos ganado un puesto, creo, en constructores, así que vamos a Francia con confianza". Esteban Ocon en un lado y con todos los puntos menos uno, el de Fernando Alonso.

El Gran Premio de Austria ha confirmado de nuevo hasta qué punto el piloto español ha cambiado en este su último ciclo de la Fórmula 1. Si extrapoláramos a Alonso a los tiempos de McLaren los rayos y truenos llegarían a Marte por los errores del equipo y la pésima fortuna que le acompaña. Sin embargo, el asturiano sigue haciendo gala de un extraordinario estoicismo ante los altibajos, más de los segundos que de los primeros, en esta temporada.

En Silverstone y Red Bull Ring el A522 mostró un buen salto cualitativo, pero el equipo sigue alternando carreras decentes con golpes al aire. Que nuevamente se dieron en el lado de Alonso, que dejó el Red Bull Ring con una amarga sensación de oportunidad perdida. Si Fernando está que trina, lo guarda para dentro. Si no, una vez más parece que el español disfruta por el simple hecho de tener un coche de carreras entre las manos cada fin de semana.

La "higa" a Tsunoda

"Creo que tanto en Silverstone como aquí han sido mis dos mejores carreras", resumió Alonso al terminar. "Allí pudimos acabar quintos y aquí solamente décimos, pero me sentí mucho más rápido que los coches con los que estábamos luchando. Eso es una buena sensación". Ocon podría hablar de fin de semana perfecto, al contrario que del español. La enésima avería mecánica del sábado había evaporado las opciones. Alonso sin posibilidades, aunque con la esperanza una machada ante el buen ritmo del A522.

Hubo un momento en que se antojaba posible la proeza. Arrancando desde la última línea, en la vuelta 20 era octavo, y en la 46 llegó a auparse a la quinta posición, optimizando la estrategia de neumáticos, aún con alguna que otra discusión con el equipo. "¿Por qué me colocáis en esta situación? Dadme alguna ventaja con el neumático, por favor, Iba en un tren de DRS. No vamos a adelantarles (con un undercut) no sé por qué paramos". Los ecos de la discusión con la estrategia de Australia que le hundieron en la clasificación hacían temer lo peor.

Por el camino, tuvo tiempo de hacerle la 'higa' a Tsunoda después de que el piloto japonés le llevara al borde de la pista. Alonso aguantó el tipo controlando el volante con precisión, porque hasta puso una rueda en la hierba. Hasta tal punto estaba bajo control a pesar de la tensión del momento, que tuvo tiempo y ánimo para hacerle la 'higa' al piloto japonés cuando rodaban en paralelo. Al jefe no se le manda así a la hierba.

Otro 'golpe de suerte'

"Creo que podíamos haber acabado sextos, pero tuvimos que hacer otra parada, una vuelta detrás de otra, porque tenía muchas vibraciones en los neumáticos, y no sé qué pasaba". Cuando parecía que Alonso estaba a punto de dar la campanada con la posibilidad de terminar sexto por detrás de Ocon (la de salida del francés) otro incidente de pésima fortuna volvía a zancadillearle cuando el abandono de Sainz le proporcionaba una oportunidad favorable. Ni aun así.

La doble parada bajo el coche de seguridad ponía de nuevo los ojos en Alpine. El equipo francés logró el mejor registro de paradas en Silverstone, pero en Red Bull Ring parecía arruinar la carrera del español ante una posible maniobra irregular de sus mecánicos al cambiar neumático. Después de esa primera parada, Alonso volvía a la pista en novena posición y con margen de recuperación ante el ritmo del A522. Pero inesperadamente volvía a entrar en boxes ante la incredulidad general. Una extraña vibración en la delantera izquierda y la parquedad del piloto por la radio parecían indicar la eventualidad de una rueda mal montada. Cuando el equipo le preguntaba, Alonso solo repetía "box again", dejando en el aire la sensación de querer cubrir algún problema de los suyos.

Los comisarios técnicos de la FIA analizaron los vídeos y constataron que la rueda estaba suelta, pero no por "finger trouble" ("un problema de dedos") como en el argot se conocen los errores humanos en las paradas en boxes. Después de todas las verificaciones, los delegados técnicos dedujeron que Alonso no podía sentir que la rueda estuviera suelta por un fallo de montaje, porque la vibración era mínima desde su posición al volante. Los comisarios atribuyeron la misma a un fallo de material. No hubo sanción, pero tampoco la capacidad para remontar más. La suerte, decididamente, no acompaña al asturiano esta temporada.

Pero el A522 necesita decididamente una nueva evolución para las próximas carreras. Y no necesariamente aerodinámica: una ristra de ajos, metida en cualquier lugar del monoplaza.

"Ha sido increíble. Un fin de semana perfecto para nosotros. No hay nada que hubiéramos podido hacer mejor. Quinto, 11 puntos en total que hemos marcado este fin de semana. Hemos ganado un puesto, creo, en constructores, así que vamos a Francia con confianza". Esteban Ocon en un lado y con todos los puntos menos uno, el de Fernando Alonso.

Fernando Alonso
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