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El día 'horribilis' de Sainz y Alonso: cuando las carreras te sacuden en toda la cresta
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LOS PRIMEROS Y ÚNICOS ABANDONOS

El día 'horribilis' de Sainz y Alonso: cuando las carreras te sacuden en toda la cresta

Los dos pilotos españoles han entrado en una racha que va más allá del desempeño personal. Aunque sin excluir algunos errores personales y de un equipo que no acaba de rendir

Foto: La fortuna no acompañó a ninguno de los dos españoles. (Twitter)
La fortuna no acompañó a ninguno de los dos españoles. (Twitter)
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Carlos Sainz caminaba con la cabeza gacha y como sonámbulo junto al borde de la pista. Era el gesto de alguien atónito por sufrir otro golpe del destino. Por segunda vez consecutiva no completaba la primera vuelta. Ante la figura que ofrecía el español, un comisario de pista se cruzó violentamente en su camino para separarle del asfalto. Al final de la carrera el propio Mattia Binotto sentenció: "La mala suerte de Carlos es increíble".

A Fernando Alonso las cuentas con su destino en 2022 no le dejaron atrás, sumando más muescas en la culata. Incluso con la paradójica anécdota de que le eliminaba involuntariamente el hijo de aquel piloto con el que luchó por una de sus mejores victorias en esta misma pista. El A522 se iba camino de boxes con un agujero similar al del Red Bull de Sebastian Vettel en aquel famoso Gran Premio de Brasil de 2012. Pero el alemán entonces acabó la carrera y logró el título a pesar de ser embestido en la primera curva.

El Gran Premio de Emilia Romagna ofrecía otra oportunidad para convertir a Sainz y Alonso en aventajados alumnos del estoico Epicteto, por aquello de la gestión de lo que queda fuera del propio control. Sin embargo, la sucesión de sinsabores empieza a pasar de lo puntual a lo recurrente con los dos pilotos españoles. Por distintas razones, cada uno necesita salir cuanto antes de sus respectivos agujeros.

"No estoy preocupado"

Daniel Ricciardo se acercó al 'motorhome' de Ferrari para disculparse tras la carrera con Sainz. Quienes están cerca del español sabían hasta qué punto tenía marcada con una enorme cruz la casilla de Imola. Por la renovación, por reivindicarse tras Albert Park y por cortar de cuajo el debate sobre su subordinación a Leclerc. Este ánimo quizá también latió en su error del viernes, aunque Sainz lo justificó en su necesidad de seguir probando estilos de manejo del F1-75.

La racha de Sainz recordó aquella con la que abrió su andadura con McLaren, tres carreras seguidas fuera de combate por problemas ajenos. Su último abandono se remonta al GP de Rusia de 2020. De golpe, dos abandonos en la primera vuelta. "Sí, podría compararse...", reflexionaba Sainz en la rueda de prensa posterior a la carrera, "creo que los dos primeros años en McLaren tuve un comienzo de temporada duro. Es parte de la vida, del deporte, siempre vas a pasar por periodos más agradables y otros que no te van. Tengo confianza de que esto pueda dar la vuelta rápidamente. Estos dos fines de semana he tenido buena velocidad, con un paso mayor de confianza, con mayor velocidad...". El resto de su respuesta, líneas más abajo, es válido también para Alonso.

Sainz y Leclerc salieron mal, lo que condicionó los primeros metros del primero y la carrera del segundo. Aunque el madrileño recobró al control en la primera curva, Ricciardo perdió el suyo. Al menos, durante estas dos próximas semanas Sainz no tendrá que llevar colgado el sambenito de otro error. "Tuvo mucha mala suerte, y esto puede ocurrir porque siempre hay una estadística y cuando ocurre esto es o un error o un incidente", explicó Mattia Binotto en la rueda de prensa posterior a la carrera. "Estoy seguro de que Carlos es un piloto muy fuerte, sabe muy bien que no estoy preocupado en absoluto, son cosas que pueden ocurrir, y eso es todo".

"Todos menos el nuestro"

"Si llueve, obviamente el caos está garantizado, y en el caos, puedes tener suerte o no. En la posición en la que estamos, quizá seamos los afortunados", Alonso acertó antes de la carrera, pero erró con sus deseos. Un ligero toque de la rueda trasera de Mick Schumacher en el carenado de su A522 provocó que una vuelta más tarde quedaran al aire las vergüenzas de su monoplaza. Para colmo, Alonso temía que el nuevo fondo plano, el único disponible en el equipo, hubiera quedado tocado para la siguiente carrera. A perro flaco…

Un monoplaza nefasto y una estrategia arriesgada en Baréin, abandono por avería con dos motores antes ya cambiados en Yeddah, otro incidente mecánico el sábado en Albert Park que condicionó el mejor fin de semana en años del español... La arrancada del sábado en Imola, y noqueado en la primera vuelta. "Cuando sales en el medio también pueden pasar cosas, pero vimos ayer que todo el mundo se tocaba en la salida, pasa de todo y normalmente estos son coches indestructibles, menos el nuestro, que acaba por romperse a pedazos".

Tampoco era un cañón

Alonso tan solo suma dos puntos, un bagaje raquítico para las expectativas en esta nueva etapa de su trayectoria, a pesar de los destellos de velocidad del A522. Sin embargo, el resultado final tampoco se presumía extraordinario de haber seguido en la pista. El ritmo de Esteban Ocon durante la prueba y el de Alonso el sábado por la tarde no insinuaban que el español hubiera tenido un cañón en sus manos. "El año pasado, después de Imola, teníamos un punto solo y había empezado de manera negativa, pero acabamos el año superbién, superfuertes. Así que espero que podamos repetir eso".

Pero en 2021 Alonso volvió tras dos años fuera de la Fórmula 1 y necesitaba recuperar su pulso. Este año son otros los problemas. La fiabilidad, uno de ellos. La degradación, que Ocon confirmó tras la carrera, otro recurrente. La pésima fortuna ya es la guinda de tan amargo pastel. Pero en la Fórmula 1 la marea sube y baja. "Tan pronto como acabe esta racha llegarán buenos momentos", remató filosóficamente un abatido Sainz tras la prueba, "la historia me ha demostrado que es el caso en este deporte, hay que mantenerse pacientes y tranquilos, y volverán". Pero se están haciendo de rogar.

Carlos Sainz caminaba con la cabeza gacha y como sonámbulo junto al borde de la pista. Era el gesto de alguien atónito por sufrir otro golpe del destino. Por segunda vez consecutiva no completaba la primera vuelta. Ante la figura que ofrecía el español, un comisario de pista se cruzó violentamente en su camino para separarle del asfalto. Al final de la carrera el propio Mattia Binotto sentenció: "La mala suerte de Carlos es increíble".

Fernando Alonso
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