Por qué la Fórmula 1 está desplazando al fútbol y los Juegos Olímpicos a nivel global
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FUTURO BRILLANTE

Por qué la Fórmula 1 está desplazando al fútbol y los Juegos Olímpicos a nivel global

Stefano Domenicali, máximo responsable de la Fórmula 1, reconoce que la demanda de grandes premios en diferentes países sigue creciendo cada año. Aquí, algunas de las razones

Foto: Stefano Domenicali. (Reuters)
Stefano Domenicali. (Reuters)

La Fórmula 1 está capeando mejor que otros deportes el relativo desinterés de las grandes competiciones como plataforma de marketing y comunicación. Mientras que el fútbol o los Juegos Olímpicos cada día afrontan mayores dificultades para encontrar ciudades o países interesados en albergar sus eventos, la Fórmula 1 está más solicitada que nunca. En una reciente entrevista, Stefano Domenicali (antiguo responsable de Ferrari y de la Fórmula 1 actualmente) destacaba el creciente interés global por la competición que dirige. ¿A qué se debe este renovado interés por un deporte y negocio cada vez más demandado por numerosos países?

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El futbol sigue siendo el indiscutible deporte rey, pero acusa mas el desgaste que la Fórmula 1.

"Tenemos muchas peticiones para acoger un gran premio. Muestra que nuestra plataforma es atractiva y cada vez más gobiernos la ven como una oportunidad para desarrollar sus negocios, la economía local y el conocimiento de su comunidad", comentaba con satisfacción Stefano Domenicali, para quien el calendario más largo de su historia con 23 carreras no supone ningún problema y sí una creciente extensión a más zonas del globo.

Dinero, siempre dinero

El interés por albergar pruebas de Fórmula 1 no para de crecer y Liberty Media no tiene otra alternativa que expandir el calendario para que cuadren los números. Las otras dos fuentes de financiación tradicionales de la competición como son los patrocinios oficiales y los derechos televisivos se encuentran estancadas cuando no en franca decadencia. Algo que no solo ocurre en la Fórmula 1, sino en todos los deportes en general.

La pérdida del seguimiento masivo por el abandono de las retransmisiones en abierto supone una mayor renuncia de los patrocinadores a invertir las cuantiosas sumas de dinero de antaño. Sin embargo, los 'hosting fee' para albergar grandes premios son menos dependientes de esa ecuación visibilidad vs. inversión, pues el impacto económico y de imagen global que genera la Fórmula 1 allí donde va compensa con creces una relativa falta de visibilidad televisiva.

La pandemia ha desvelado dos circunstancias inesperadas en el mundo del deporte: ni el fútbol era tan dominante como se creía, ni las audiencias de la televisión de pago durante el confinamiento y las restricciones se han disparado como se esperaba. Según datos manejados en los departamentos de marketing de las empresas, en España un clásico Madrid- Barça es seguido por cerca de un millón de suscriptores, mientras que una carrera normal de Fórmula 1 o MotoGP cuenta con alrededor de 350.000 espectadores. El fútbol solo es tres veces más poderoso que una carrera media de MotoGP o F1, con peores números cuando no juegan los colosos tanto en la Liga como en Champions League. Por no hablar de la relativa indiferencia el pasado verano en España y otros países del continente respecto a la Eurocopa.

¿Hay desenganche? No siempre igual

En este desenganche generalizado, deportes como la Fórmula 1 lo llevan mejor que otros. Los Juegos de Tokio registraron un seguimiento global muy por debajo de lo esperado acelerando una crisis que venía ya de atrás, manifestada en el cada vez menor interés de ciudades y países por albergar unos Juegos a causa de las corruptas adjudicaciones de sedes por parte del COI (Comité Olímpico Internacional), a las que tampoco son ajenas la FIFA (Federación Internacional de Fútbol) o la UEFA (Federación Europea de Fútbol).

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La Fórmula 1 está convirtiéndose en uno de los mejores vehículos de promoción para países y ciudades

"El año que viene lanzamos el calendario con 23 grandes premios", comentaba Domenicali. "El próximo año llegará también una nueva experiencia a Miami. Y eso se produce después de agregar dos nuevas ubicaciones en Qatar y Arabia Saudita este año. Tener tres nuevos eventos en el espacio de seis meses muestra que el deporte está en una buena posición", detallaba.

Pero a pesar de su creciente extensión, la Fórmula 1 concentrará cuatro carreras (Bahrein, Qatar, Arabia Saudí y AbuDhabi) a tiro de piedra en una zona sin tradición ni seguimiento, lo que puede acabar alejando su audiencia tradicional. Sin embargo, para cumplir sus ambiciosos objetivos económicos puede caer en los mismos errores del fútbol y sus Ligas, ‘Superligas’, Mundiales de Clubes, Ligas de Naciones o Mundiales cada dos años, que acaban saturando a seguidores e inversores.

Las razones del 'boom'

Domenicali no parece preocuparse por esa saturación ni del problema familiar o personal de estrés para los trabajadores del campeonato. Pero el 'boom' de la demanda de grandes premios es una realidad. Las razones para solicitar carreras de Fórmula 1 tiene su lógica en un calendario anual y global, a diferencia del carácter continental de la Champions League, por ejemplo. Por otra parte, la Fórmula 1 es absolutamente dominante sobre cualquier otro formato en el automovilismo, a diferencia del fútbol, que se diluye su potencia e indiscutible liderazgo en Ligas nacionales o continentales, en la dualidad de competiciones de clubes o de selecciones nacionales y, por si todo esto fuera poco, su base de seguidores va envejeciendo sin conseguir enganchar al público joven.

Foto: Una exposición de videojuegos en Londres. (EFE)

La Fórmula 1 sufre también de bajo seguimiento entre la población más joven, un mal endémico desde casi sus inicios. Uno de los secretos del futbol es que los niños soñaban con sus héroes del balón desde casi tener uso de razón, mientras que la pasión por el automovilismo habitualmente siempre ha llegado a una edad más adulta. Por ello, cuando el objetivo gira alrededor de atraer inversión y reconocimiento global, las decisiones se dirigen hacia una audiencia media de edad elevada.

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