Cuando la Formula 1 depende de los indios seminolas para conquistar EE. UU
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UN NUEVO G.P. LLEGA A MIAMI

Cuando la Formula 1 depende de los indios seminolas para conquistar EE. UU

Los indios seminolas y sus negocios han sido claves para que Liberty haya conseguido uno de los grandes sueños de la Fórmula 1.

Foto: miami GP
miami GP

En 2022 habrá por fin un Gran Premio de Formula 1 en Miami. Una localización largamente anhelada por la especialidad. Desde hace décadas la organización de una carrera en Miami ha sido un tema recurrente. Sin embargo, por distintas razones los proyectos y contratos nunca llegaban a materializarse hasta ahora que por fin por fin habrá Gran Premio en la ciudad más importante del estado de Florida.

El empeño de tener una prueba en esta ciudad y no en otra de Estados Unidos, tiene su lógica: Miami es el punto de enlace entre la primera economía del mundo y lo más pudiente de América del Sur, lo que significa el acceso a uno de los principales polos de riqueza del continente así como a una extensa población local de origen hispano, a priori más afín a la Fórmula 1 que la que se pueda encontrar en Detroit, Fénix o Dallas, ciudades estadounidenses donde la especialidad trató de dejar huella en el pasado pero sin mucho éxito.

Que ni siquiera Indianápolis como gran capital del automovilismo americano pudiera lograr que la Fórmula 1 calara en el público estadounidense confirma la dificultad para triunfar donde el automovilismo ya lo cubre la Nascar y la Indycar, (ganada recientemente por el español Alex Palou). La cruda realidad es que en USA queda poco hueco para una competición que se sigue percibiendo como eminentemente europea a pesar de su globalidad. A ello se añaden unos horarios de difusión que con sus necesarios madrugones por la diferencia horaria invita poco a su seguimiento.

placeholder Así será el trazado del circuito de Miami
Así será el trazado del circuito de Miami

El enclave perfecto para la F1

Miami es el enclave que mas ingredientes puede reunir para convertirse en una receta de éxito. Independientemente de las cuestiones sociodemográficas, es una de las ciudades más vibrantes de Norteamérica y todos los deportes pelean por ser muy visibles en esta estratégica localización. Austin con su proximidad a la frontera mexicana y su población cosmopolita confirma con su éxito una de las principales razones del porqué de la idoneidad de Miami como destino para la Fórmula reina. Sin embargo, el factor decisivo para la Formula 1 aterrice en Miami se debe a la tribu de los indios seminolas de Florida. Por sorprendente que parezca, gracias a ellos todas las piezas necesarias del puzle han encajado.

Miami es una ciudad con una importante tradición de carreras automovilísticas. Allá por los años ochenta, el magnate de la construcción de origen cubano Ralph Sánchez convenció a las autoridades locales para celebrar carreras inicialmente de prototipos y posteriormente de Indycar. Sus carreras incluso aparecieron en series de TV como ‘Miami Vice’, y con su éxito poco tardó Bernie Ecclestone en contactar con Sánchez para explorar la posibilidad de llevar la Fórmula 1 a su evento y convertir a Miami en cita permanente en el calendario.

placeholder La Fórmula 1 tendrá una segunda carrera en Estados Unidos junto a la de Austin
La Fórmula 1 tendrá una segunda carrera en Estados Unidos junto a la de Austin

Las carreras de 'Miami Vice'

En una nueva muestra de audacia, Sánchez logró fondos de recuperación estatales para la reconstrucción de Homestead, un suburbio al sur de Miami, que había quedado devastado en 1992 por el huracán ‘Andrew’ con la promesa de construir un gran circuito permanente automovilístico. Las elevadas exigencias económicas de Ecclestone para llevar allí una Fórmula 1, en horas bajas después del fallecimiento de Ayrton Senna y el floreciente estado de la Indycar y Nascar, invitaron a Sánchez a construir un óvalo en lugar de un circuito rutero como originariamente exigía Ecclestone.

Se intentó más tarde recuperar ese formato de carrera urbana que ideó Ralph Sánchez y que tanto éxito tuvo de público y de imagen por el innegable atractivo que suponía aquel escenario entre palmeras, barcos y rascacielos. Pero siempre fallaba o la financiación, o los permisos de las autoridades. Todo empezó a cambiar cuando hace tres años la compañía Hard Rock, famosa por sus restaurantes, hoteles y casinos de temática musical entró en juego. Su acuerdo con Stephen Ross, propietario del equipo de futbol americano Miami Dolphins, permitió lograr los ‘naming rigths’ del estadio para denominarse ‘Hard Rock Stadium’ para los siguientes 18 años.

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En los alrededores del 'Hard Rock Stadium' se construirá la pista.

La pieza clave del puzle

Se da la circunstancia que la tribu seminola de Florida tiene la concesión del juego y apuestas en el estado de la Florida durante 30 años a cambio de un canon anual de 500 millones de dólares. Pero por lucrativo que pueda resultar el negocio de los casinos en Florida, no basta con levantar la persiana y empezar a hacer caja. Se requiere el mejor marketing y comunicación posible para convertirse en una alternativa tanto o más potente que Las Vegas. Dentro de esta estrategia se enmarcaba la compra hace 12 años de la compañía ‘Hard Rock’ por parte de la propia tribu seminola que dotaba de un nombre muy reconocible a nivel global a varios de sus nuevos hoteles y casinos, muchos de ellos situados en la zona donde la Fórmula 1 arrancará sus motores en 2022.

El circuito urbano de Miami se realizará precisamente en los alrededores del ‘Hard Rock Stadium’, utilizando las inmensas zonas de aparcamiento que lo rodean así como algunos viales circundantes. No es casual que esta sea la ubicación elegida para la confección de la pista, porque el acuerdo de patrocinio entre la tribu seminola y Stephen Ross para su estadio incluye atraer al recinto eventos de primera magnitud mundial para que la publicidad no quede circunscrita al ámbito local y contribuya a la construcción y prestigio de la marca ‘Hard Rock’ por todo el planeta.

El más caro del deporte americano

El acuerdo de ‘naming rights’ con los Miami Dolphins a razón de 14 millones de dólares anuales probablemente sea el más caro del deporte americano. Pero se trata de un acuerdo muy particular pues obliga a la propiedad a dinamizar su uso y ofrecer unos resultados de repercusión que sólo son posibles si se logra atraer competiciones del nivel de la Fórmula 1. En este sentido, recordar que ahora se celebra allí el Open de Miami de tenis y hace dos años partidos de futbol de gran repercusión como el amistoso ‘Madrid-Barça’, conciertos de las principales estrellas musicales, etc.

Existían ciertas reticencias de las autoridades locales por la construcción de la pista, pero una implicación directa a nivel político de la tribu seminola (asi se denominan ellos mismos) logró desenredar la maraña y se dio luz verde a la construcción de un trazado que para ser urbano o al menos semipermanente promete a priori poder ofrecer un buen espectáculo.

Los gestores del ‘Hard Rock Stadium’ sabían que acciones puntuales como conciertos o anuales como el Open de Tenis, no satisfacían los altos objetivos impuestos en el contrato de ‘Naming rights’. La F1 encaja como un guante al poner este enclave en el mapa mundial durante un fin de semana al año. El interés de Liberty en que la especialidad por fin cumpla el sueño de correr en Miami ha hecho el resto. Pero sin los indios seminolas, la ‘conquista’ de EE.UU. por parte de la Formula 1 no hubiera sido posible.

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