Fernando Alonso y el arte de plantear un séptimo puesto como si fuera una victoria
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VALIOSOS PUNTOS PARA ALPINE

Fernando Alonso y el arte de plantear un séptimo puesto como si fuera una victoria

Completó un fin de semana extraordinario en el que volvió a exprimir a un Alpine que no tenía por ritmo el puesto final. De nuevo su talento y experiencia manejaron el Gran Premio

placeholder Foto: Fernando Alonso, en el circuito de Silverstone. (EFE)
Fernando Alonso, en el circuito de Silverstone. (EFE)

El nivel de competitividad del Alpine en Silverstone no permitía soñar con nada más allá de una séptima plaza. Para lograr ese objetivo se planificó todo desde la primera vuelta del GP de Gran Bretaña. Debe resultar un ejercicio interesante, sin duda, asistir a las sesiones de planificación de la estrategia en carrera de Fernando Alonso con sus ingenieros, porque resulta evidente que junto al plan estrella siempre existen un plan B, un plan C... Y así hasta completar el abecedario, con todas las variables posibles.

Por lo visto en el Gran premio de Gran Bretaña, parecía una de esas carreras en que Fernando Alonso aplicaba desde la primera hasta la última vuelta el plan establecido. Un plan a trazar primero con la posición realista que puede lograrse a final de carrera, analizando todos los datos en la mano, así como la comparativa de estado de rendimiento del coche respecto a los rivales. En este sentido, Alonso lo volvió a bordar. ¿De verdad el A521 podía alcanzar la séptima posición en Silverstone?

Un séptimo como máximo

Tras los entrenamientos del viernes y la carrera al esprint del sábado, parecía claro que la lucha de los Alpine iba a estar con los Alpha Tauri y sobre todo con los Aston Martin, con un plus de rendimiento respecto a los coches franceses. Por tanto, la victoria del fin de semana sería liderar ese grupo detrás de los cuatro intocables. Para lograrlo, era preciso acabar la primera vuelta delante de Sebastian Vettel y a partir de ahí gestionar los neumáticos, el DRS y los rebufos lo mejor posible.

El tema se complicó cuando el tetracampeón alemán superó al español en la salida y hubo de correr unos riesgos extraordinarios para evitar que el alemán acabara esa primera vuelta por delante. Era una jugada a todo o nada, porque el asturiano sabía que, una vez conformado el pelotón, la velocidad del motor Mercedes del alemán supondría una práctica imposibilidad de superarle luego en carrera. A menos que Vettel cometiera un error claro. Por eso, el asturiano forzó un adelantamiento por el exterior de la curva de Woodcote, provocando precisamente ese error de su contrincante, pues al precipitarse en la aceleración y no tener una trayectoria limpia realizó un trompo que ponía fin a sus aspiraciones en esta carrera. Primera misión cumplida. “Vettel tenía muchas ansias”, explicaba el piloto español entre risas cuando le preguntaron por el incidente.

Ahora quedaba controlar al segundo Aston Martin de Lance Stroll, que venía justo por detrás. A partir de ahí, era clave no cometer el mínimo error, castigar lo imprescindible los neumáticos y, una vez salvada la bola de ‘set’ de Vettel, atenerse al plan inicial.

placeholder Alonso logró en Silverstone lo máximo a lo que podía aspirar con su Alpine. (Reuters)
Alonso logró en Silverstone lo máximo a lo que podía aspirar con su Alpine. (Reuters)

Jugando al ratón y al gato

Sin embargo, demostrando la capacidad que te dan los años y las horas de ensayo en el simulador, al ver que detrás de Lance Stroll venía remontando Checo Pérez, el piloto de Alpine vio la oportunidad de desgastar a su rival y estirar el chicle de sus neumáticos: “Queríamos tener a Stroll cerca, ya que era nuestra mejor defensa contra Checo. Yo tenía algo más de ritmo, pero preferí dejar que se acercara para que tuviera DRS con nosotros, porque esa era nuestra mejor defensa para parar a nuestros rivales”. Ahí es nada, dejar que alguien se acerque para poder conectar su DRS, pero, al mismo tiempo, evitar que se acerque demasiado como para que intente un adelantamiento. Todo este razonamiento, a 300 kilómetros por hora y con una distancia entre los coches inferior a un segundo.

Era el ejemplo de cómo Alonso excedía el rodar lo más rápido posible cada vuelta mientras leía los movimientos de los rivales para anticipar, como si de una serie de Netflix se tratara, cuando sabes de memoria cuál será la próxima escena o capítulo. Hubo un momento, por ejemplo, en que a Carlos Sainz, que venía desde atrás, le dejó pasar sin oponer resistencia. Sabía que esa no era su guerra, se trataba de perder el menor tiempo posible en ese trámite para seguir ajustándose al objetivo.

Solo quedaba un último escollo por resolver. Stroll le adelantó tras una lenta parada en boxes. Como ocurrió con Vettel, solo quedaba una bala en la recámara. O adelantaba enseguida a Stroll o sería imposible ya si el canadiense llegaba por delante a la zona rápida del circuito. Dicho y hecho, a pesar de llevar los neumáticos aún fríos, Alonso se la jugó unos metros antes de la misma curva de Woodcote. A partir de entonces, se acabaron las opciones de Stroll.

Objetivo logrado

Los errores de Checo Pérez y RedBull provocaron que el mexicano no puntuara, con lo que la séptima plaza quedaba asegurada para el asturiano. Era, con mucho, el mejor resultado al que Alpine podía aspirar en Silverstone gracias a la impecable ejecución del "plan" (como así lo describía Fernando en su cuenta de Instagram). Alonso explicaba su satisfacción por haber logrado el objetivo propuesto: "Estoy contento. Hemos salido séptimos y ganamos una posición por el accidente de Max [Verstappen], aunque hemos perdido luego otra con Carlos. Nos llevamos buenos puntos, hemos tenido buenas luchas y la gestión de neumáticos ha sido buena. Los neumáticos estaban con la temperatura por las nubes, siempre al borde de formarse ampollas, porque ha hecho mucho calor", concluyó el asturiano.

Esta era la quinta carrera consecutiva donde Alonso consigue posición. El noveno de Esteban Ocon permite a Alpine escalar posiciones respecto a Aston Martin y Alpha Tauri, sus principales rivales en la tabla de constructores. El español, en modo ‘hombre de equipo’ como nunca: y se le nota que su paso por la resistencia o el contacto con pilotos que se toman la vida con humor, como Jordan Taylor, han traído un Fernando más relajado, y con mucha más retranca a la hora de criticar algo que no le gusta u opinar sobre temas sensibles.

¿Un ejemplo? El final de su explicación sobre el incidente entre Max Verstappen y Lewis Hamilton y la penalización que le cayó al británico: "He visto repetido el incidente. Es difícil de evaluar. Lewis estaba ya con medio coche por dentro, no es que se tirase como un loco. Max sabía que estaba ahí... Tuvo mucha suerte Hamilton de seguir, porque es un toque en el que normalmente los dos se van fuera. No sabía de la penalización, pero, bueno, ¿ganó la carrera igualmente o no? ¡Entonces no le cambia mucho!". El ‘nuevo’ Fernando está desencadenado. Genio y figura.

El nivel de competitividad del Alpine en Silverstone no permitía soñar con nada más allá de una séptima plaza. Para lograr ese objetivo se planificó todo desde la primera vuelta del GP de Gran Bretaña. Debe resultar un ejercicio interesante, sin duda, asistir a las sesiones de planificación de la estrategia en carrera de Fernando Alonso con sus ingenieros, porque resulta evidente que junto al plan estrella siempre existen un plan B, un plan C... Y así hasta completar el abecedario, con todas las variables posibles.

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