La renovación de Lewis Hamilton ¿Callejón sin salida, o juegos de manos con Mercedes?
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La renovación de Lewis Hamilton ¿Callejón sin salida, o juegos de manos con Mercedes?

Que Lewis Hamilton no haya renovado todavía con Mercedes suscita varios interrogantes y, sobre todo, el de la capacidad negociadora del británico sin otra alternativa en la Fórmula 1

placeholder Foto: Si Lewis Hamilton quiere exprimir su palmarés único y su condición de icono social, se ha encontrado con la nueva cúpula de Mercedes (REUTERS)
Si Lewis Hamilton quiere exprimir su palmarés único y su condición de icono social, se ha encontrado con la nueva cúpula de Mercedes (REUTERS)

Siete títulos mundiales y casi todos los récords puntuales de Michael Schumacher superados. Sin embargo, semejante perfil no tiene contrato ni monoplaza a día de hoy. Ni tampoco alternativa. ¿Qué está pasando con Lewis Hamilton? ¿Se trata de un pulso a cara o cruz entre las partes, están condenados a entenderse, o cabe su retirada de la Fórmula 1?

El inefable Eddie Jordan, privilegiado en su información un día y cantamañas al otro, aplicaba al británico la teoría de las "bombillas intercambiales" de Enzo Ferrari sobre los pilotos: “si yo fuera Mercedes le enseñaría la puerta”, insinuando que el británico se ha descolgado con unas reivindicaciones que van más allá de unas astronómicas condiciones económicas. En este caso, según el florido irlandés, si tienes a Russell, para qué un Hamilton que te esquilma la cuenta corriente.

Que a mediados de enero el británico aún no haya renovado oficialmente puede no decir nada, y todo a la vez. Pero ciertamente no existen precedentes de tan atípica situación para una figura de tal peso específico. Determinadas circunstancias han provocado semejante escenario, pandemia incluida. Quizás, Lewis Hamilton se haya deslizado hacia una calle sin salida... O con una estrecha puerta para escapar de ella.

placeholder Aunque tuvieron sus problemas al comienzo de la relación, Hamilton siempre ha confiando en el liderazgo de Wolff para el equipo
Aunque tuvieron sus problemas al comienzo de la relación, Hamilton siempre ha confiando en el liderazgo de Wolff para el equipo

El covid, un mal torpedo

En la Fórmula 1, las apariencias normalmente no coinciden con la realidad. Una negociación es partida de póker o juego de espejos distorsionados, donde la opinión pública solo recibe apariencias muchas veces provocadas deliberadamente por los protagonistas. Pero una realidad es incontestable: Lewis Hamilton no tiene más alternativas si quiere seguir en la Fórmula 1. Es decir, queda a expensas de las condiciones finales que le imponga la contraparte. La actual cúpula de Mercedes no es aquella con la que el británico negoció sus anteriores contratos. Ni tampoco el contexto actual.

La peor noticia para Hamilton fue su positivo en Covid. Porque un joven George Russell pudo haber ganado su primer gran premio con Mercedes. El valor del equipo y del monoplaza se dispararon en la ecuación, y tanto Olla Kallenius como Toto Wolff se encontraron con un regalo inesperado. De aquí el apresurado retorno del británico a Abu Dabi a pesar de un estado físico más que discutible. Tuvo suerte de dar negativo aquella semana previa. Si Russell se hubiera subido de nuevo al W10…

placeholder Hamilton podría intentar hacer valer la superior dimensión de su condición como icono social en sus negociaciones para renovar con Mercedes
Hamilton podría intentar hacer valer la superior dimensión de su condición como icono social en sus negociaciones para renovar con Mercedes

Más allá del piloto

En otro factor de contexto, el propio Wolff ha recordado cómo su libertad de actuación en la Fórmula 1 fue premisa indispensable para aceptar la oferta de Daimler, y la dinámica del equipo de Fórmula 1 así lo ha confirmado. Pero desde la llegada de Olla Kallenius a la cúpula del grupo el panorama ha cambiado, como confirmaban algunos episodios de 2020, tal que la postura del equipo con el coronavirus en Australia o la pelea política con Ferrari por su polémico acuerdo con la FIA. En ambos casos, las posturas iniciales de Wolff fueron corregidas a llamada de altas instancias. En la renovación de Hamilton, Kallenius parece haber rebajado el techo a las posiciones del británico. Un grupo industrial con despidos en el horizonte y un sector enfrentado al nuevo paradigma energético quizás no casen dulcemente con las pretensiones de Hamilton.

Porque dichas sus demandas pueden ser de muy diferente naturaleza, no solo pecuniarias. Imaginemos la carta de presentación que presente el propio Hamilton. Un piloto de palmarés único, con un retorno mediático extraordinario, pero con una baza nueva respecto a otras negociaciones: su liderazgo en causas sociales como gran icono global más allá del terreno deportivo. Si el británico pretende rentabilizar dicha posición y sus pretensiones se han disparado más allá de la Vía Láctea, parece que Kallenius y el Daimler le está fijando los pies en la tierra. Ya se fue demasiado lejos con la insólita decisión de acompasar la imagen del equipo con las inquietudes sociales de Hamilton, cortadas de cuajo por la FOM y la FIA a partir de un momento determinado en 2020.

Y ahora ¿Qué?

De momento, una duda, la más sorprendente ¿Cómo Lewis Hamilton ha llegado al punto de no contar con otras alternativas negociadoras, debilitando aparentemente su postura a manos de su oponente? El piloto y su equipo no serán unos gorriones, se supone. De momento, jugaban sus bazas cuando amagó a primeros de noviembre una posible retirada: “hay muchas cosas que están en mi mente. Me gustaría estar aquí el próximo año, no pero no hay garantía de ello. Hay muchas cosas que me estimulan para después de la Fórmula 1. Así que el tiempo lo dirá”. Sin embargo ¿Está dispuesto a retirarse y renunciar a ese formidable altavoz social que representa la Fórmula 1 para su nueva misión vital, y sin rentabilizar económicamente un séptimo título mundial en caso de retirada?

Puede que la situación responda a un acuerdo ya decidido en lo fundamental, y a falta de perfilar flecos puntuales aunque de valor para las partes. Es decir, que la opinión pública esté asistiendo a una pugna dramatizada pero de resultado final ya decidido. Quizás las partes expriman el tiempo disponible hasta la fecha ultimátum para cerrar el acuerdo, y apuren sus opciones hasta el pitido final para resolver materias muy concretas. Porque unos y otros se necesitan y benefician mutuamente de su colaboración. Pero desde el pasado Gran Premio de Bahrein, quizás una de esas partes necesite un poco menos a la otra. Y en este nuevo marco esté moviéndose la madre de un cordero -o del covid- con la que el británico no contaba. Como el propio Lewis Hamilton apuntaba, "el tiempo dirá".

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