AHORA, LA POLICIA AMERICANA EN SU DIANA

Lewis Hamilton tensa la cuerda: ¿Ha ido demasiado lejos con su última camiseta?

El británico daba un salto cualitativo personal en su campaña personal contra el racismo, pero podría haber entrado en un tierras movedizas para su equipo y su propia persona

Foto: Lewis Hamilton, con la camiseta que utilizó luego en el podio del GP de la Toscana
Lewis Hamilton, con la camiseta que utilizó luego en el podio del GP de la Toscana

Impulsada por Lewis Hamilton al comenzar el campeonato, la Fórmula 1 inició su campaña contra el racismo consensuando con pilotos y equipos una camiseta común: "End racism". Sin embargo, para sorpresa general, el británico se desmarcó y en la primera aparición pública mostró otra camiseta con su propio eslogan: “Black Lives Matter”. Varios colegas quedaron descolocados por el gesto. O vamos a una, o no vamos. En el Gran Premio de la Toscana, Hamilton fue más allá.

“Arrestad a los policías que mataron a Breona Taylor” se leía en el frontal de la última camiseta de Hamilton. “Di su nombre” rezaba atrás, el lema de la campaña en redes sociales que mantiene vivas las reivindicaciones sobre la muerte de Taylor en su domicilio por la policía estadounidense. Con esta nueva iniciativa Lewis Hamilton dio otro giro de tuerca en su campaña personal. Aunque deportistas de otros ámbitos también se han manifestado sobre este tema, en la Fórmula 1 nunca se llegaba tan lejos desde la toma de control comercial por parte de Bernie Ecclestone en los años 70.

Al margen de cualquier consideración sobre su postura, Hamilton sigue tensando la cuerda en un contexto que ha cultivado la asepsia ideológica y política durante décadas. De momento, la FIA estudia la posibilidad de que Hamilton haya quebrantado legalmente algunas de las obligaciones adquiridas por Mercedes con la institución al firmar su participación en el Campeonato del Mundo. Al margen de otras implicaciones de su liderazgo y posicionamiento personal.

Los protocolos de la FIA para podios y ruedas de prensa están reglados contractualmente. Hamilton pudo quebrar algunos (EFE)
Los protocolos de la FIA para podios y ruedas de prensa están reglados contractualmente. Hamilton pudo quebrar algunos (EFE)

"Lo que haga, le apoyaremos"

“Es seguir luchando por lo mismo”, defendía el británico tras la pasada carrera, “me llevó mucho tiempo conseguir esa camiseta y llevaba tiempo queriendo llevarla para llamar la atención sobre el hecho de que hay gente que ha sido matada en la calle, también en su propia casa, y estaban en la casa equivocada. Y esos sujetos siguen libres", explicaba Hamilton. ¿Qué pensaban de esa nueva iniciativa sus jefes? Según Toto Wolff el sábado, Hamilton se debía sentir avalado. “Black Lives Matter es algo muy importante para nosotros, y apoyamos a Lewis. El movimiento más amplio obviamente es la lucha contra el racismo, contra cualquier tipo de racismo y discriminación. Como equipo y como corporación siempre hemos puesto el énfasis en luchar contra la injusticia. Es totalmente su decisión, y cualquier cosa que haga, el equipo le apoyará”.

La FIA incluye en sus estatutos una referencia genérica de neutralidad y no discriminación en su actuación, citando conceptos de raza, color de piel, orientación sexual, religión y posturas políticas en el curso de sus actividades. El mismo equipo Mercedes rechazaba en las redes sociales cualquier posicionamiento político este fin de semana. “No traemos política a la Fórmula 1, son temas de derechos humanos que queremos destacar y llamar la atención. Hay una gran diferencia”.

Posibles infracciones de Mercedes

Pero la FIA también podría estar investigando ahora el gesto de Hamilton en el marco de los contratos que unen a los equipos con la Federación, y que incluyen una amplia y estricta serie de cláusulas con las obligaciones que estos asumen para participar en la Fórmula 1. Entre ellas, la observancia de diversos protocolos y procedimientos durante un gran premio. Y en particular, la ceremonia del podio, estrictamente reglada para definir el comportamiento, presencia física y actitud de los pilotos durante la misma. Tras. Según fuentes conocedoras de este tipo de contratos consultadas por El Confidencial, el británico habría provocado que su equipo infringiera varias de estas cláusulas, de las que Mercedes debería responder porque el piloto solo se vincula contractualmente con el equipo, pero este se responsabiliza de su comportamiento.

En otro orden, la victoria de un piloto y su presencia en el podio genera un importante retorno mediático e impacto económico para los patrocinadores, milimétricamente valorado. La camiseta de Hamilton sobre su mono detraía un importante capital económico a empresas y patrocinadores presentes en su vestimenta de carreras. Al margen del impacto emocional favorable o de rechazo que despierta en el público el contenido de los mensajes. No todos los patrocinadores podrían estar de acuerdo ni haber sido informadas previamente del gesto del británico. De aquí la obsesión de Bernie Ecclestone durante décadas por alejar a la Fórmula 1 de cualquier contaminación política, religiosa o social. Hasta el momento, Liberty ha adoptado otra postura respecto a su predecesor, pero siempre en el contexto de un mensaje unitario y genérico contra el racismo. El salto cualitativo de Hamilton en Mugello a buen seguro también será estudiado en Denver.

Lewis Hamilton, en el podio del Gp de la Toscana (EFE)
Lewis Hamilton, en el podio del Gp de la Toscana (EFE)

¿Y en Estados Unidos?

Pero igualmente resta por comprobar las repercusiones a largo plazo en Estados Unidos de la camiseta y posición del británico. Tras el Gran Premio de Styria, desvelaba que en la pasada edición en Texas había intentado rendir tributo en su casco al jugador Colin Kaepernick, famoso por arrodillarse por primera vez en 2016 contra la brutalidad policial. “Me avisaron desde el exterior, alguien muy arriba en Estados Unidos, que no era el momento para hacerlo. Había consecuencias potenciales por hacerlo. Me aconsejaron que no lo hiciera”, por las teóricas dificultades para entrar de nuevo en el país. Están por ver si las referencias directas a la policía -o policías- americana pueden tener consecuencias en Estados Unidos para el británico, tanto con los cuerpos de seguridad como en una parte de la población.

¿Es su último acto reinvindicativo un paso más para Lewis Hamilton, o ha traspasado una línea? ¿Cuál es la opinión del Consejo de Daimler tras este último episodio? ¿Hasta dónde puede llegar el pulso de una popular figura pública en un mundo de potentes intereses entrelazados pero reticente a contaminarse socialmente? En las próximas semanas lo sabremos.

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