DURAS CRITICAS DE Wolff Y HORNER

Cuando a Ferrari le pierden el respeto en la Fórmula 1 y Carlos Sainz entra en el tiroteo

En Spa se abrió la veda con Ferrari tras el contraste brutal de rendimiento de un año para otro, y hasta Ross Brawn se permitió dudar de la decisión de Carlos Sainz

Foto: Christian Horner y especialmente Toto Wolff se han mostrado muy duros con Ferrari este fin de semana (REUTERS)
Christian Horner y especialmente Toto Wolff se han mostrado muy duros con Ferrari este fin de semana (REUTERS)

Enzo Ferrari debe estar revolviéndose en las alturas ante la pérdida de respeto que su creación está sufriendo en los últimos tiempos. Si Spa colgó en la cruz a su monoplaza, los rivales amartillaron los clavos este pasado fin de semana. Incluso Ross Brawn entraba sorprendentemente en liza, quien fuera artífice de la época más gloriosa del equipo italiano con Jean Todt y Michael Schumacher.

“Lo que parecía un cambio de ensueño a Ferrari el próximo año no parece muy bueno ahora e, inevitablemente, debe sentirse nervioso acerca de sus perspectivas la próxima temporada”. Que tales palabras procedan de un alto responsable de la Fórmula 1 y Liberty sorprenden por la intromisión en la decisión de un piloto y la falta de respeto a Ferrari. Tan escasa deferencia se inscribe en un contexto de levantamiento de veda hacia la Scudería, y languidecían ante las críticas de Toto Wolff y Christian Horner tras la descarnada contraposición entre la victoria de 2019 y el desastre del pasado GP de Bélgica que amplificaba la profunda crisis por la que atraviesa el equipo italiano.

Binotto saca el ventilador

Perder casi 1.5 segundos en doce meses y la misma pista no se ve todos los días en la Fórmula 1 de las últimas décadas. De arrasar en Spa con victoria, a terminar fuera de los puntos con los dos monoplazas en meta. El peor resultado de Maranello en la era híbrida. Pero cuando en semejante colapso media un acuerdo confidencial por el rendimiento irregular de un motor, los rivales no han desperdiciado la situación para tirarse a su yugular. Que el propio Brawn se haya extralimitado en sus funciones institucionales evidencia hasta qué punto Ferrari ha perdido credibilidad, además de sospecharse una agenda oculta para que alguien de tal posición se permita semejantes declaraciones.

Sin duda, Matteo Binotto está en el punto de mira. “No creo que fuera solo el caso de Ferrari, viendo las cifras de potencia esta temporada, creo que la mayoría de otros fabricantes han tenido que adaptarse también. Ciertamente, al igual que Ferrari ha tenido que hacer, y como resultado de ello, hemos perdido el rendimiento que teníamos”. Tras dejar el Red Bull en evidencia a los monoplazas italianos, Binotto no tuvo más opción que reconocer la realidad, pero sacando el ventilador. “Otra historia basura”. Toto Wolff saltó entonces y este fin de semana apretó el torniquete hasta extremos insólitos entre jefes de equipo.

Ya el pasado año Wolff admitía públicamente cómo el rendimiento de los motores italianos forzaba la máquina de los ingenieros de Mercedes para intentar situarse a su nivel. Pero que semejante estrés técnico, humano y económico derivara de una postura desleal por parte de su rival sacó a Wolff de sus casillas. “La ironía de todo ello es que fuimos presionados por nuestros rivales hasta absolutamente nuevos niveles. El año pasado nos llevó hasta la extenuación para desarrollar e innovar y ser competitivos en pista”, respondía entonces Wolff. Preguntado este fin de semana al respecto, descendía hasta el detalle. “El año pasado fuimos estirados muchísimo, igual que el año anterior. Sufrimos. Y hemos perdido alguna gente por llegar al límite de su salud”. ¿Ingenieros de baja por agotamiento por culpa de las irregularidades de Ferrari?

En sus críticas, Wolff buscó separar al equipo italiano de su máximo responsable, Mattia Binotto (EFE)
En sus críticas, Wolff buscó separar al equipo italiano de su máximo responsable, Mattia Binotto (EFE)

El dedo que señala a Binotto

Pero el día anterior Toto Wolff se había mostrado más lacerante si cabe al lanzar un singular ataque contra Mattía Binotto. Semanas antes, el italiano había los problemas de Mercedes con Liberty para firmar el Pacto de la Concordia, quizás en respuesta a las críticas del austríaco con los motores y a la pugna entre ambos equipos por la distribución de recursos generados por la Fórmula 1. En Spa, Wolff pasaba factura. “Lo siento mucho por los tiffosi y los empleados de Ferrari ante esta falta de rendimiento”, declaraba Wolff este pasado fin de semana, para salvar a Ferrari pero poniendo astutamente en el disparadero al propio Binotto. “Al final, uno debe cuestionar las prioridades establecidas en los últimos tiempos, y de dónde procede la falta de rendimiento, pero nadie de los aficionados y Ferrari merece tal resultado. Es un error decir “las prioridades de Ferrari”, porque esto arrastra a Ferrari y a todo el mundo dentro de Ferrari a esta historia. Se trata quizás de decisiones que se han tomado dentro del equipo, y por ciertos miembros del equipo…”.. Solo le falto deletrear el nombre.

Cuando Wolff reconocía el precio humano pagado por su departamento de motores iba a rebufo de las críticas previas de Christian Horner, avaladas ahora por el incuestionable y flagrante bajón de rendimiento del SF1000 en Spa: de monoplaza intratable el pasado año a, por ejemplo, ser Vettel adelantado en dos ocasiones por Kimi Raikkonen y su Alfa Romeo. “Todo este asunto ha dejado un sabor de boca amargo. Obviamente, cada uno puede sacar sus propias conclusiones del rendimiento actual de Ferrari. Pero hay carreras que deberíamos haber ganado el pasado año si hubieran competido con un motor bastante diferente en rendimiento del que tenían entonces”. O sea, ganar irregularmente nos ha costado dinero y triunfos. Horner se referiría al Gran Premio de Singapur, donde Max Verstappen fue tercero tras Vettel y Leclerc. “Es duro para ellos, pero obviamente su foco ha estado en las áreas equivocadas en años anteriores, y es por lo que están sufriendo con cualquier cosas que hubiera en ese acuerdo (con la FIA)”.

Ahora llegan dos grandes premios seguidos en Italia, en trazados similares o peores que Spa para Ferrari. Toto Wolff sabía por qué disparaba con bala. Pero quizás Ross Brawn tiene más motivos para preocuparse por el espectáculo que ofrece la Fórmula 1 antes que de la situación de uno de sus equipos.

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