LA IMPOTENCIA DEL PILOTO ALEMÁN

La segunda humillación que Sebastian Vettel no puede permitirse en Silverstone

Vettel vivió en Silverstone una de sus peores experiencias con Ferrari. Este fin de semana repite en la misma pista con un monoplaza cuya dirección técnica le deja inerme frente a Leclerc

Foto: Sebastian Vettel era la imagen de la desolación y el desánimo al terminar un duro GP de Gran Bretaña (REUTERS)
Sebastian Vettel era la imagen de la desolación y el desánimo al terminar un duro GP de Gran Bretaña (REUTERS)

Debió resultar doloroso dentro del casco. Sebastian Vettel era apabullado por el Alpha Tauri de Pierre Gasly en pugna por el décimo puesto. Un tetracampeón que luchaba con Lewis Hamilton hasta hace poco, rodaba impotente con un SF1000 que su compañero aupaba al podio del Gran Premio de Gran Bretaña. Al pasar la línea de meta, Mattia Binotto le envió un mensaje de consolación por la radio: “Hi Seb, Mattia... Carrera dura hoy, sabemos que ha sido un fin de semana difícil. Pero volvemos en una semana aquí, lo haremos mejor…” No hubo respuesta del piloto durante un lapso interminable. Su ingeniero tuvo que invitarle elegatemente a responder al jefe: “Radio check, please”. Apareció esa apesadumbrada voz que delataba desde el fondo de su habitáculo un estado anímico quebrado en mil pedazos.

“El coche era muy difícil de pilotar, me costaba encontrar la confianza, no sé por qué…” confesaba el alemán tras la prueba. Vettel nunca había terminado en la décima posición en condiciones normales de carrera salvo esta temporada. Y ahora repite en la misma pista, con el mismo monoplaza. El pasado fin de semana, la dirección técnica impuesta al SF1000 tomó un rumbo ajeno a su estilo de pilotaje, con demoledores resultados en su caso aunque no para Charles Leclerc. De no remediar la situación en la segunda visita a Silverstone, al calvario de Sebastian Vettel aún le restarán más estaciones.

"Mi confianza es muy baja"

“Ciertamente, si sufrí durante tantas vueltas en carrera y fue de principio a fín, hay algo que no probablemente no funciona”, admitía el piloto alemán tras la prueba, “no tenía el ritmo necesario, así que mi nivel de confianza es muy bajo por ahora porque estoy sufriendo para sentir el coche, y cada vez que ataco, pierdo el coche”. El peor mensaje que un piloto puede transmitir, y la realidad más dura de asumir intimamente. La falta de sintonía con un monoplaza, la impotencia para extrujar sus límites, minan la mente y la capacidad para exprimir su potencial. Peor áun cuando en el otro lado del garaje tu compañero rinde de forma diametralmente opuesta. Si además estás fuera del equipo y aún sin volante para 2021…

“Sobre el papel, los dos coches son bastante similares, así que no es la puesta a punto. Y si miras la vuelta completa, no hay un lugar donde quizás esté pilotando mal o parezca que hay un problema, es en toda la vuelta donde pierdo tiempo”, reconocía honestamente el alemán. Quizás en su análisis post carrera el equipo italiano localice algún problema específico en la máquina y ajeno al piloto que justifique tan desmayado rendimiento. Pero en Silverstone se acentuó el patrón que exhibe Sebastian Vettel esta temporada.

A pesar de los problemas del SF1000, Leclerc subió al podio, en contraste con el rendimiento de su compañero (Ferrari)
A pesar de los problemas del SF1000, Leclerc subió al podio, en contraste con el rendimiento de su compañero (Ferrari)

El cruel reverso de la moneda

Ferrari adoptó un planteamiento drástico para la primera cita de Silverstone. Mermado de potencia en su motor, el equipo italiano apostó por “un enfoque radical”, en palabras del propio Leclerc. Es decir, un monoplaza muy descargado aerodinámicamente para compensar en una pista de potencia, aunque con un precio a pagar en el paso por curva. Ajustes que funcionaron a una vuelta para el monegasco el viernes, aunque desastrosos en simulaciones de carrera con 35 grados de temperatura. En descargo inicial de Vettel, un problema con el alternador primero y con los pedales después le dejaron inédito el primer día. Dificultades que no ayudarían a su causa, pero tampoco para justificar su actuación el domingo, de resultados y discursos en las antipodas para ambos pilotos de Ferrari. De aquí que el cuchillo emocional entrara tan profundamente en el ánimo del alemán.

En carrera, las bajas temperaturas jugaron a favor del SF1000 y Leclerc, capaz de controlar a un Sainz que le había superado en las tandas largas del viernes. “Fue fácil. Teníamos aquí un nivel de carga muy agresivo, así que éramos muy rápidos en las rectas, pero era muy difícil en las curvas. Aunque estábamos preocupados por el ritmo de carrera, especialmente por la degradación, conseguimos hacer un gran trabajo”. Tras su actuación el sábado (cuarto), Leclerc supo gestionar su posición y capitalizar los problemas de Bottas. "Hicimos un gran trabajo con la puesta a punto del coche y su equilibrio. Hoy ha sido un gran día". Vettel mostraba el cruel reverso de la moneda. "Muchos de los que venían por detrás eran más rápidos y consiguieron pasar, mientras sufría enormemente para encontrar grip en este coche, incluso aún intentando muchas cosas diferentes este fin de semana..."

Si la puesta a punto entre ambos monoplazas era similar, entonces el factor humano marcó las diferencias. Excesivas, en esta ocasion ¿Qué pensará internamente el equipo al comprobar su rendimiento en carrera y escuchar a Vettel al pasar bajo la bandera a cuadros? Tras este primer gran premio británico, cabe suponer que Ferrari incidirá en una dirección técnica similar, avalada por el líder del equipo en el podio. Un SF1000 tan descargado y exigente en curva jugaría nuevamente en contra del estilo y demandas del alemán ¿Dónde quedará entonces el piloto? El GP “70 Aniversario” puede deparar otra dolorosa pesadilla. Lo último que necesita Sebastian Vettel en estos tiempos, camino de, no se sabe, si Aston Martin o la nada.

Fórmula 1

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios