VUELVEN LOS MáS SOFISTICADOS 'WING CAR'

Por qué en 2021 llegarán unos coches nunca vistos en la historia de la Fórmula 1

En 2021 volverán los famosos "wing car", una de las mayores revoluciones en la Fórmula 1. Pero ahora, con la bagaje de cuatro décadas de sofisticada evolución aerodinámica

Foto: Los tres nuevos conceptos que presentó la Fórmula 1 para 2021. (F1)
Los tres nuevos conceptos que presentó la Fórmula 1 para 2021. (F1)

Concepción y filosofía de los futuros monoplazas de F1, reparto de la tarta económica, techos presupuestarios… La Fórmula 1 vive inmersa en el proceso de reestructuración global de mayor alcance en su historia. En la actualidad sigue en marcha un tenso proceso negociador entre los equipos, la FIA y Liberty que debería culminarse en octubre. De momento, solo parece existir consenso en un aspecto concreto: volverán los famosos ‘wing car’, una de las filosofías aerodinámicas más revolucionarias de la historia de la Fórmula 1, pero que muy pocos de quienes la siguen en el presente han podido conocer.

“Hey man, feels like painted on the road”. (“Hey tío, es como si estuviera pintado en el asfalto”) La mítica frase de Mario Andretti expresaba como ninguna otra los formidables efectos de los famosos “wing car” introducidos en los setenta, con el americano como pionero junto a Lotus y Colin Chapman. Sin embargo, eran tiempos del Pleistoceno desde el punto de vista aerodinámico. El mismísimo Adrian Newey realizó su tesis doctoral sobre el famoso Lotus 79 con el que Andretti logró el título en 1978.

Ross Brown, Pat Symonds y Nikolas Tombazis -en colaboración con los equipos- han comprobado que la mejor solución para resolver el problema de los adelantamientos y seguimiento de un monoplaza a otro pasa por la recuperación del concepto “wing car”. Entonces ¿Qué monoplazas podríamos encontrarnos en 2021? ¿Qué características y prestaciones ofrecerán con la filosofía de ‘efecto suelo’ incorporadas en sus diseños y con los actuales avances tecnológicos y aerodinámicos?

Al final, hubo que ceder

Chapman y su equipo técnico introdujeron el “efecto suelo” primero en el Lotus 78 y luego el 79. Incorporaban unos anchos pontones laterales que en su parte inferior dibujaban la forma de un ala de avión invertida. La distinta curvatura de la superficie superior e inferior provocaba una diferente velocidad de paso del aire a través de cada uno de sus planos y, por tanto, creaba unas diferencias de presión que en un avión provocan el despegue y pega a un monoplaza al suelo como una ventosa. En las mediciones de la época, si un Fórmula 1 convencional alcanzaba 750 libras de carga a 200 km/h, el Lotus 78, predecesor del 79, daba 1250. Con un paso por curva brutal.

La Fórmula 1 va a recuperar el concepto “wing car” para los monoplazas a partir de 2021. Los futuros diseños convertirán el centro del monoplaza en el eje principal de generación de carga aerodinámica. Hoy, a diez o veinte metros por detrás ya se pierde casi la mitad de la misma. El mayor énfasis en la parte central, y el diseño del difusor y alerón trasero buscan crear una estela de aire más amplia y límpia, hasta el punto de mantener un 90 por ciento de la carga del coche perseguidor, según los estudios de Brown y su equipo, cifras muy superiores al 30/40 actual.

Gordon Murray, el Newey de los ochenta, llevaba años ofreciendo la idea sin éxito. Puro sentido común. Dar más libertad a los ingenieros en la parte central del coche, en la zona de 'efecto venturi', podría reducir dramáticamente el alerón delantero y el trasero. Lo primero y más importante es que no perderías tanta carga en el alerón delantero” reinvidicaba el famoso ingeniero de Brabham y McLaren, quien también defendía que esa libertad permitiría una mayor variedad de diseños en los monoplazas. A pesar de las resistencias de estos años, la Fórmula 1 no ha tenido más remedio que ceder.

Mario Andretti al volante del Lotus 79. (Imago)
Mario Andretti al volante del Lotus 79. (Imago)

El vuelo del cisne

En sus estudios sobre los coches de efecto suelo, Newey comparaba los principios del “wing car” con los de un cisne en vuelo. Buscando la mayor sustentación posible, ahorquilla sus alas y plumas para crear una zona de baja presión en el plano inferior. Además, vuela muy cerca del agua para tocarla con la punta exterior de sus alas, provocando así ese mismo efecto de sellado que las faldillas móviles en los ‘wing car’, un elemento crucial en contacto con el suelo para canalizar el aire por debajo de los pontones del monoplaza, y que contribuían decisivamente al efecto ventosa. Para un Fórmula 1 el asfalto es como el agua para el cisne, y las faldillas del monoplaza, la punta de sus alas.

Cuando Colin Chapman introdujo el efecto suelo los rivales intentaron copiarlo a marchas forzadas. En Ferrari, sus técnicos lo incorporaron inicialmente de manera artesanal al 312T de 1978 para conocer sus funcionamiento y efectos. En una curva de referencia se pasaba a 142 km/h con el coche convencional. Con la versión de efecto suelo improvisado y faldillas laterales la velocidad ascendió por arte de magia a 157km/h, y la fuerza centrífuga pasó de 1.8 a 2,2 g.

Un concepto temprano de lo que podría ser un coche 2021. (F1)
Un concepto temprano de lo que podría ser un coche 2021. (F1)

Las lecciones de Adrian Newey

​Junto a los motores turbo de la época, la Fórmula 1 enloqueció en sus prestaciones. Muchos chasis flexaban bajo las enormes cargas, que además requerían un grado de dureza brutal en las suspensiones. Los coches pasaban como auténticos raíles por las curvas, pero los pilotos sufrían grandes problemas físicos en la espalda. Y salían literalmente volando por los aires cuando se ‘deshacía’ el efecto suelo por fallos en las faldillas o cualquier otra circunstancia. En 1982 se prohibieron definitivamente, y desde entonces los fondos de los monoplazas ha sido planos, con la excepción del difusor trasero.

Pero muchos de los principios y conceptos desarrollados de 1978 a 1982 se quedaron para siempre, e inspiraron a diseñadores como Adrian Newey, como pueden comprobarse en sus creaciones de años posteriores. Más recientemente, por ejemplo, con el sofisticado ‘rake’, con el cual buscó reproducir con todo el monoplaza el mismo efecto 'wing car' pero sin pontones laterales. Una de sus genialidades fue reproducir virtualmente las faldillas laterales con corrientes de aire generadas por el diseño aerodinámico del propio monoplaza.

Con túneles de viento y sofisticadas herramientas de diseño y simulación, con una tecnología aerodinámica ultraevolucionada respecto a aquellos años pioneros setenta, con motores híbridos de más de 1000 cv ¿Qué tipo de monoplazas nos encontraremos entonces en 2021? De momento, nada como lo visto hasta el momento en la historia de la Fórmula 1. Y el de Adrian Newey será el primero que todos buscaremos. No en vano, el Lotus 79 fue su tesis de graduación.

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