La Fórmula 1 vuelve a Montreal

La encerrona de la Fórmula 1 o los 'besos' no correspondidos de Canadá

Muchos circuitos tienen lugares célebres que el seguidor más puro nunca podrá olvidar. Eau Rouge, la parabólica de Monza, o Loews en Mónaco. Pero el Muro de los Campeones alcanza otras dimensiones

Foto: Carlos Sainz probó el Muro de los Campeones en 2016 con el Toro Rosso. (EFE)
Carlos Sainz probó el Muro de los Campeones en 2016 con el Toro Rosso. (EFE)

Muchos circuitos de la Fórmula 1 tienen lugares célebres que el seguidor más puro nunca podrá olvidar. Eau Rouge en Bélgica, la parabólica de Monza, o Loews en Mónaco, por ejemplo. Pero ahora el gran circo llega al Gran Premio de Canadá y el Gilles Villeneuve tiene otro lugar que será recordado para siempre por el dolor de cabeza que da a los pilotos. El Muro de los Campeones.

Desde finales del Siglo XX, el temido muro empezó a coger popularidad. El lugar precede a una complicada y traicionera chicane, después de una larga recta en la que se alcanzan los 340 km/h, la cual exige una precisión milimétrica. Una entrada perfecta donde el más mínimo fallo te lleva a los infiernos. Además, ocupa la curva 13 del trazado norteamericano, un buen número para atraer la mala suerte.

Alex Wurz fue el piloto que lo estrenó en el GP de Canadá 1997. Sucedió durante los entrenamientos cuando el novato austriaco rodó con el Benetton-Renault por la enfermedad de Gerhard Berger. Una tradición que con el paso del tiempo ganó muchos adeptos y que tocó el cielo en 1999, momento en el que otorgarían el famoso nombre al muro.

1999: nace la leyenda

Nada más y nada menos que tres campeones del mundo estrellándose en el mismo lugar y en la misma carrera. Michael Schumacher, Damon Hill y Jacques Villeneuve, piloto local, no pudieron evitar chocar contra la protección de hormigón. El único campeón que se salvó ese gran premio fue Mika Hakkinen. Curiosamente fue el piloto que se llevó el campeonato ese año. El segundo de su cuenta.

En la carrera Hill, campeón en 1996, fue el primero en ‘besar’ el muro en la vuelta 14 cuando su Jordan sufrió de sobreviraje y golpeó con la parte trasera. El primer piloto con corona que caía en las garras de este fatídico lugar.

Quince giros más tarde, en la 29, Schumacher entró en la última curva con demasiada velocidad al volante de su Ferrari. Lo que le costó irse directo al muro y destrozar el lateral derecho. El propio alemán ya se encargó de dar un aura de magia al momento cuando comunicó que “este es el único error que me permito cada año”.

Por último, y en la vuelta 34, le tocó el turno a Jacques Villeneuve. El canadiense se fue recto al entrar en la chicane e impactó de frente contra el muro. Villeneuve había sido campeón en 1997. Ese mismo año, en clasificación, Ralf Schumacher también probó el sabor del muro.

Bienvenidos a Quebec

Hace 20 años se popularizó, pero el muro ha ido dejando restos de monoplazas y arruinando fines de semana a los pilotos todos estos años. Lo más llamativo de estas temporadas es que el muro suele estar decorado con la frase “Bienvenue au Québec”, que quiere decir “Bienvenidos a Quebec”. ¿Mensaje con segundas o casualidad? Dos campeones que también besaron la protección y pudieron ver esta inscripción fueron: Jenson Button y Sebastian Vettel

El británico tuvo su incidente en 2005. Aún no había sido campeón del mundo. Lo conseguiría con el imbatible Brawn en 2009. El alemán, por su parte, ya se había coronado en 2010, pero no quería perderse esa sensación de entrar en el recuerdo estrellándose en tal mágico lugar. El tetracampeón entró pasado en la chicane, perdió la parte trasera de su Red Bull y acabó encajado contra el muro. Por suerte para el de Heppenheim ocurrió en los entrenamientos libres.

Rubens Barrichello y Nick Heidfeld en 2001 o Bruno Senna en 2012 también sucumbieron en Montreal ante el dichoso muro. Pero por desgracia para ellos, eso de ser campeones del mundo les quedó un poco lejos.

Alonso se libró, pero Sainz...

Fernando Alonso ha sido uno de los pilotos campeones que se ha librado de acabar chocando contra ese mágico lugar. Pero eso no quita que se haya quedado cerca de hacerlo. En 2016 realizó una maniobra magistral para evitar el choque y dejar su firma en el icónico lugar, pero a su manera.

Entrar muy fuerte, irse contra el muro y sacar cruzado el monoplaza a base de gas a tope, a centímetros del Muro de los Campeones, no se ve todo los días. Fue la particular forma de Alonso de evitar esa célebre pared que otros grandes pilotos terminaron besando, y que la hace tan famosa. Sin embargo, el español quiso dejar otro tipo de filigrana.

El español que no pudo driblar el toque fue Carlos Sainz. El madrileño cometía su primer error de la temporada de 2016 junto a Toro Rosso. El español se topó con el Muro de los Campeones en el inicio de la Q2 de la sesión de clasificación. Luchaba por pasar el corte para entrar en la Q3, pero perdió el control de su monoplaza en la chicane de entrada de recta a meta e impactó con el lateral de su coche en las protecciones.

El español trató de corregir su trazada al entrar muy pasado, pero no pudo salir de la hierba y se quedó pegado al muro en plena recta. Tuvo que salir el 20º ese fin de semana. Mirando el lado positivo Sainz ya ha dado uno de los pasos para ser campeón del mundo de Fórmula 1, aunque McLaren seguro que piensa que con una vez es suficiente y espera que no lo repita este fin de semana.

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