la primera gran cita internacional de 2019

Daytona: de un posible Rolex para Fernando Alonso hasta Zanardi pilotando sin piernas

Este fin de semana, Fernando Alonso, Antonio García, Miguel Molina y Álex Ribera aspiran a la victoria en las 24 Horas de Daytona. Sin olvidar la singular aventura de Alex Zanardi al volante

Foto: Fernando Alonso participa por segunda vez en las 24 Horas de Daytona. (Imago)
Fernando Alonso participa por segunda vez en las 24 Horas de Daytona. (Imago)

"El año pasado se trataba de preparar las 24 Horas de Le Mans. Este año se trata de ganar". Fernando Alonso, que saldrá sexto, busca un palmarés único en las 24 Horas de Daytona, y cuenta con opciones lograrla. Antonio García, Álex Ribera y Miguel Molina son los otros tres pilotos españoles que aspiran a ganar en sus respectivas categorías. Como en la mítica carrera francesa, las 24 Horas de Daytona son una prueba con varias carreras en su seno.

Pero con sabor americano desde que su Bill France decidiera importar el concepto de larga duración tradicionalmente europeo, ampliándola hasta toda una jornada desde 1966. Daytona también destaca porque los pilotos que participan en ella buscan el famoso Rolex que recibe el ganador que el propio trofeo de la carrera.

El prototipo que pilotará Fernando Alonso en las 24 Horas de Daytona. (Wayne Taylor Racing)
El prototipo que pilotará Fernando Alonso en las 24 Horas de Daytona. (Wayne Taylor Racing)

Frenar, pecado mortal

El momento y el lugar de su celebración la diferencian de cualquier otra del calendario internacional. Para empezar, se trata de la primera gran cita automovilística de la temporada, cuando los circuitos bostezan todavía y el resto de campeonatos aún están dormidos. También es la prueba en circuito con más horas de conducción nocturna. En Europa, las carreras de esta duración (Le Mans, Spa, Nurburgring) tienen lugar en junio y julio. Mientras que en la carrera francesa se rueda por la noche en torno a ocho horas, son algo más de diez en la cita americana. Por todos los factores anteriores, la temperatura media es también baja y el rendimiento de los neumáticos juega un papel crucial.

¿El lugar? El Daytona International Speedway, uno de los escenarios automovilísticos más grandes del mundo. Gigantesco, más bien. Se trata de un óvalo de 4 km con gran parte del trazado en su interior (5.730 metros). Utiliza uno de sus enormes peraltes del óvalo original. "Sientes la compresión en el cuerpo, los cambios de visibilidad", comentó un sorprendido Alonso el pasado año. "En horizontal, tienes una visión desde el coche en la que ves más por delante, mientras que cuando estás en la curva peraltada solo ves los siguientes 200 metros de la pista". La adherencia varía según la altura de la pendiente. El piloto ve ante sí una superficie que no se curva, sino que parece coger altura cuendo se rueda con el pie a fondo. En el peralte, frenar es pecado mortal, y los GT y prototipos más lentos se convierten en un campo de minas para los más rápidos.

La combinación del trazado, el porcentaje de horas nocturnas y 47 coches con diferentes niveles de velocidad y pilotos en intenso tráfico proporcionan un elevado grado de incertidumbre. Sin embargo, la clave consiste en rodar cerca del líder (o en la misma vuelta) en las dos últimas horas. Es a partir de entonces cuando se disputa verdaderamente la victoria.

Panorámica del Daytona International Speedway. (USA TODAY Sports)
Panorámica del Daytona International Speedway. (USA TODAY Sports)

Se espera una carrera frenética

En esta edición destaca también una singular inscripción de pilotos por ser la carrera que abre la temporada y no coincide con otros campeonatos. Compiten pilotos de diferentes categorías y certámenes que se unen a los americanos del IMSA, el certamen en el que está incluída la prueba. Además de Alonso, también participan sus compañeros de Toyota Kamui Kobayashi y Mike Conway. Corre también un buen plantel de ex Fórmula 1 (Christian Fittipaldi, Rubens Barrichello, Juan Pablo Montoya, Alexander Rossi, Felipe Nasr, Jan Magnussen) ganadores de Le Mans, de las 500 Millas de Indianápolis... Por tanto, destaca el nivel de experiencia y oficio entre la mayoría de los pilotos aspirantes a la victoria en las diferentes categorías. Además de la gran igualdad en cada una de ellas.

Alonso compite en la principal, conocida como DPi, prototipos con base común en los chasis LMP2, pero que pueden ser personalizados por los fabricantes oficiales con aerodinámica y motor propios. Es el caso Mazda, Cadillac (el del piloto español), Acura y Nissan. A todos los prototipos se les aplican factores correctores de rendimiento para igualar al máximo sus prestaciones. Este año han mejorado espectacularmente sus prestaciones porque los DPi decidido por los responsables del certamen para diferenciar estos prototipos de los LMP2. Con respecto a 2018 han bajado sus tiempos casi tres segundos por vuelta, lo que apunta a un ritmo frenético y propenso a los incidentes por el tráfico de la pista. Se espera por tanto una carrera accidentada y con numerosas salidas del coche de seguridad, toda una loteria para los paticipantes. Sin olvidar la llegada de Michelín con un nuevo neumático también diferente y más rápido respecto al suministrador anterior, lo que cambiará la dinámica de la carrera frente a otras ediciones.

No solo se trata de Alonso

Como en Le Mans, el IMSA también cuenta con las categorías LMP2 (prototipos) y las dos de grandes turismos de GT Le Mans (Ferrari, Porsche Chevrolet, BMW y Ford) y GT Daytona, en las que participan el resto de los pilotos españoles. Antonio García aspira un año más al triunfo en la GT Le Mans con Chevrolet, y cuenta en su palmarés con la victoria absoluta en 2009. Miguel Molina vuelve con el Ferrari 488 del equipo Risi Competizione y los pilotos oficiales de Ferrari en el Mundial de Resistencia. Por su parte, Riberas aspira al triunfo en GTD (GT Daytona) con el Audi del equipo Moreespeed.

Otra de las atracciones de esta edición es el retorno del italiano Alexandro Zanardi a Estados Unidos por primera vez desde el accidente en el que perdió las piernas en 2001, en Lausitzring. El expiloto de F1, dos veces ganador de la IndyCar, medallista de oro paralímpico en bicicleta, compite con un BMW especialmente adaptado a su condición. Inicialmente, Zanardi volvió a la competición utilizando prótesis en ambas piernas, usando el acelerador en el volante, pero con un pedal de freno especial. En esta edición utiliza un freno de mano que incluye levas para la reducción de velocidades, mientras que el acelerador funciona con un aro alrededor del volante. Las imágenes del italiano entrando y saliendo de su coche sin prótesis en los relevos y ayudando a sus compañeros son todo un espectáculo y un ejemplo admirable. Pero no es la primera vez que Alex Zanardi deja con la boca abierta a todos.

Fórmula 1

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