salvó su vida, aunque con numerosas lesiones

Los óvalos del IndyCar son algo muy serio: el brutal accidente de Robert Wickens

El canadiense Robert Wickens sufrió un espeluznante accidente en el óvalo de Pocono, que volvió a recordar la peligrosidad de un tipo de trazados habitual en el Indycar americano

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Que las carreras en los circuitos ovales son extremadamente peligrosas ya es algo sabido. Pero el pasado domingo hubo otro recordatorio con el espeluznante accidente del canadiense Robert Wickens en la pista de Pocono Raceway, quien afortunadamente salvó su vida pero se encuentra en estado muy grave tras las numerosas lesiones sufridas a consecuencia del mismo.

Las altísimas velocidades medias de este tipo de pistas, la singularidad de los monoplazas adaptados a estos circuitos, la cercanía al rodar entre ellos, las turbulencias...son múltiples factores que no deja margen para el menor error. Por ello, cualquier incidente involucra a varios pilotos y los lanza con sus monturas contra los muros u otros rivales. Desgraciadamente, el accidente de Wickens ha sido otra víctima -no mortal, con suerte- de este tipo de trazados.

Atrapado en las protecciones

El canadiense rodaba en la vuelta 7 pegado al piloto Ryan Hunter-Reay, del equipo Andretti Autosport Honda, cuando se tocaron ligeramente la ruedas delantera de aquel con la trasera de este. Un contacto mínimo, pero suficiente a casi 330 km/h para lanzar volando al monoplaza de Wickens, que golpeó primero contra el muro y luego contra las protecciones de manera repetida y girando su propio eje y arrancando las redes de protección hasta el punto de que varias piezas del monoplaza se quedaron atrapadas en ellas. En su vuelo, arrancó de cuajo la cámara de televisión instalada en el arco de seguridad de Hunter Reay, quien milagrosamente se libró de ser golpeado por el monoplaza en su vuelo hacia las protecciones.

En el accidente también se vieron involucrados otros pilotos, como el compañero de Wickens del equipo Schmidt Peterson Motorsports James Hinchcliffe, quien incluso recibió el impacto en la mano de varias piezas del coche del canadiense mientras se protegía con ellas el cuerpo, a la vez que hacía un trompo para evitar impactar a los monoplazas que habían provocado el accidente. También canadiense, Hinchcliffe también se recuperó en su día de graves lesiones trás su accidente en las 500 Millas de Indianápolis de 2015 a bordo del mismo equipo de Wickens. A continuación, el ganador de las 500 Millas de 2017, el japonés Takuma Sato, y Pietro Fittipaldi golpearon al Hinchcliffe. Se da la circunstancia de que el piloto brasileño había sufrido la fractura de pierna el pasado abril en las 6 Horas de Spa, y había vuelto recientemente a la competición.

A punto de llegar a la F1

Aunque el monoplaza volvió a la pista sin volcar y el habitáculo estaba intacto, la violencia del impacto ha provocado graves lesiones a Wickens. El canadiense estaba consciente cuando fue trasladado al hospital Lehigh Valley Hospital – Cedar Crest, en Allentwon (Pensilvania) donde inicialmente se le diagnosticaron fracturas en ambas piernas, un brazo, en la columna, además de una contusión pulmonar. Una vez confirmado su diagnóstico final está previsto que el piloto pase por el quirófano.

Esta era la primera temporada de Robert Wickens en el IndyCar americano, destino que también estaría estudiando Fernando Alonso para 2019, y que incluye las 500 Millas de Indianápolis en su calendario. El canadiense volvía a los monoplazas por primera vez en 2018 después de haber corrido en Europa durante muchos años. Wickens formó parte del Red Bull Junior Team y logró el subcampeonato en GP3 el título de la Fórmula Renault 3.5 en 2011 dentro de la estructura austríaca, batiendo aquella temporada al francés Jean Eric Vergne. Sin embargo, no logró dar el salto hacia la Fórmula 1 aunque fue nominado como piloto reserva del equipo Virgin y emigró al DTM alemán. En su debut del IndyCar este año logró el mejor tiempo y estuvo a punto de cosechar una victoria que perdía a dos vueltas del final. Fu3 nominado “Rookie del Año” (como Alonso un año atrás) en la última edición de las 500 Millas.

El accidente de Wickens confirma el desafío que suponen las carreras en los ovales. De hecho, las últimas víctimas en el IndyCar se produjeron en este tipo de pistas. Dan Wheldon fallecía en 2011 pocos meses después de ganar las 500 Millas y Justin Wilson en 2015, en la misma pista del accidente de Wickens. El IndyCar cuenta en el calendario de la presente temporada con seis pruebas en óvalos de diferente configuración y longitud. Un desafío que Fernando Alonso deberá considerar que desea participar en todo el campeonato IndyCar el próximo año.

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