su relevo nocturno fue decisivo

"Please, my friend, be brave": así cambió Alonso el rumbo de las 24 Horas de Le Mans

La carrera fue tremendamente igualada hasta que el coche de Alonso cayó en una desventaja que se antojaba irrecuperable. Pero su noche rompió la cintura a sus rivales

Foto: Alonso junto a Buemi, y con Nakajima en el interior, celebrando la victoria. (Twitter @Toyota_hybrid)
Alonso junto a Buemi, y con Nakajima en el interior, celebrando la victoria. (Twitter @Toyota_hybrid)

Fernando Alonso estaba a punto de terminar su espectacular relevo nocturno y, todavía dentro de su coche, pasaba el informe técnico habitual a su compañero, Kazuki Nakajima, para terminar con estas palabras: “The car is perfect but please, my friend, be brave" (“el coche está perfecto pero, por favor amigo mío, sé valiente”). Así cambió el rumbo del coche número 8 de Alonso, Kazuki Nakajima, y Sebastian Buemi para conquistar las 24 Horas de Le Mans cuando todo se había vuelto en contra.

Toyota buscaba su primera victoria en Le Mans sin éxito desde 1983. En la presente edición había dado libertad a sus pilotos para disputársela. Y el duelo entre los dos prototipos nipones fue así extraordinario. Pero a medianoche del sábado todo se puso en contra del equipo de Alonso. “Me fui a dormir, pero cuando me desperté habíamos perdido dos minutos. Así que me dije que había que meterse de nuevo en la carrera si queríamos tener posibilidades por la mañana…”. Alonso se echó entonces su equipo a los hombros, y logró dar la vuelta al partido en una épica noche con una actuación extraordinaria que decantó finalmente la balanza a favor de su prototipo.

Libertad para correr a tope

En 2016, el fabricante nipón perdió la victoria cuando faltaban cinco minutos para acabar una prueba que ya tenía ganada. El pasado año, dos errores por causas ajenas impidieron el triunfo. En 2018, la retirada de Porsche de manera imprevista y precipitada dejaba a Toyota en solitario, pero la marca decidía cumplir sus compromisos con las 24 Horas de Le Mans y el WEC. Sin a priori rivales de su mismo nivel en esta edición, los coches niponen se enfrentarían por el triunfo en una pugna fratricida y, en último extremo, contra una carrera “que elige el ganador”, lema que distingue su especial naturaleza, y que Alonso ha hecho suyo desde que decidió afrontarla.

“Tenemos unas reglas desde hace tiempo, habéis visto muchas veces que el coche más rápido va por delante, y ha funcionado razonablemente bien”, explicaba antes de la prueba Pascal Vasselon, máximo responsable del equipo. Se refería a la estrategia con sus dos coches y pilotos: el más rápido se ve beneficiado al congelar posiciones en un momento determinado de la prueba. La cuestión era ver cuál de ambos coches sería el más rápido en las 24 Horas de Le Mans. Sobre Toyota recaían las dudas de controlar excesivamente a sus pilotos para asegurar el triunfo, descafeinando así la prueba. “Las carreras son peligrosas e impredecibles. Pero nunca las transformaremos en una actividad totalmente segura y predecible. No queremos, ni podemos”. Efectivamente, el gran mérito del equipo nipón en la pasada edición fue permitir a sus pilotos disputarse el triunfo hasta que llegara un momento en la mañana del domingo en que se congelarían las posiciones. No hizo falta.

Rodar a medio segundo, para perder dos minutos

De aquí el espectacular duelo entre sus dos prototipos durante toda la carrera. Hasta la medioanoche del sábado, Conway, Kobayashi y López por un lado, y Buemi, Nakajima y Alonso rodaron a tumba abierta, separados por un puñado de segundos -incluso menos- durante gran parte de la primera jornada. Hubo momentos espectaculares como cuando López y Alonso comenzaron a sortear el tráfico apelotonado tras una neutralización como si de carreras callejeras se tratara. Pero Vasselon y Rob Leupen no paraban a sus chicos.

Sin embargo, el coche número 8 empezó a perder tiempo poco después de medianoche. Kobayashi desde el 7 batía décima a décima a Nakajima. Luego, una ‘slow zone’ (zona neutralizada del circuito por un incidente) que pillaba a contrapié. Después, un error de Buemi al superar el límite de velocidad de otra ‘slow zone’ le costó un minuto de penalización más el paso por boxes. El suizo acusó el error y se desfondó con su pilotaje. De rodar a un par de segundos durante toda la carrera, el coche de Alonso quedó descolgado a 2 minutos veinte segundos de desventaja. Comprobando la intensa igualdad vivida hasta el momento entre ambos equipos ¿Cómo recuperar semejante diferencia antes de que la dirección del equipo congelara las posiciones?

Alonso se despertó de su corta siesta (durmió poco durante la noche) y descubrió con sorpresa semejante desventaja para afrontar su primer relevo nocturno en las 24 Horas de Le Mans. Pero desde su primera vuelta atacó con un ritmo extraordinario. El argentino Pechito Lopez rodaba en el coche número 7. El español le endosaba hasta cuatro segundos por vuelta en algunos giros. Como explicaría después, la baja temperatura nocturna favorecía su estilo de pilotaje, con el que ganaba rápidamente temperatura de neumático. Vuelta a vuelta caían implacablemente las diferencias ante la impotencia de su rival. Al terminar su relevo casi tres horas después, Alonso había logrado reducir la diferencia a solo 44 segundos antes de pasar su coche a “Captain Kazuki”, como le denominaba Alonso en ese vídeo de celebración. Fue entonces cuando le enviaba aquel mensaje de motivación. Nakajima primero y Buemi después cogieron el guante.

"We are the champions"

Alonso se había convertido en un misil que galvanizó a sus compañeros, quienes luego siguirían rebajando diferencias hasta liderar con cuarenta segundos cuando Buemi retomó los mandos del TS050. El suizo también había recuperado la moral. Alonso afrontó su último relevo a media mañana del domingo y López tampoco pudo recuperarle las diferencias. Incluso hizo un trompo en persecución del español. Cuando Nakajima afrontaba el último relevo, la diferencia era de 1:40 minutos. Cegado por su intento de cazar a sus rivales, Kobayashi olvidó entrar en boxes y fue sancionado por superar el límite de vueltas sin repostar. La carrera había terminado a falta de una hora, aunque solo restaba que las 24 Horas de Le Mans y la fiabilidad respetaran a los coches nipones.

Toyota logró finalmente su ansiada primera victoria. Buemi y Nakajima recibieron la compensación al cruel destino de hace dos años. Y Alonso ganó el segundo diamante de la Triple Corona al primer intento. Tras el podio, todo explotaron en el ‘hospitality’ de la marca con una gran fiesta. “Captain Kazuki” recordó a los suyos el dulce sabor de la victoria tras aquella increíble decepción de 2016. Alonso también bailó y lanzó su mensaje personal al equipo. "We have been dominant". Y todos los miembros de Toyota cantaron a voz en grito el famoso “We are the Champions” de Queen. Por fin, tras tantos años de intentarlo.

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