el primer día, en las verificaciones oficiales

Solo fue un aperitivo: Alonso descubre la expectación que va a provocar en Le Mans

Recién aterrizado de Canadá, Fernando Alonso pasó con gran expectación el primer rito de las 24 Horas de Le Mans con las verificaciones técnicas en la Plaza de la República

Foto: Fernando Alonso se sumergió por primera vez en toda la expectación de las 24 Horas de Le Mans. (Javier Rubio)
Fernando Alonso se sumergió por primera vez en toda la expectación de las 24 Horas de Le Mans. (Javier Rubio)

"En este tipo de eventos quieres disfrutar cada segundo. Fuera del coche, también". Este lunes, Fernando Alonso vivió su primer día en las 24 Horas de Le Mans con uno de esos actos protocolarios que le hacen vivir esta singular carrera fuera de la pista. Recién llegado del Gran Premio de Canadá, el español se presentó en la Plaza de la República de la ciudad francesa "un poco cansado" y con "algo de 'jet lag". "Aunque para el miércoles estaré perfectamente para los entrenamientos", aclaró.

Alonso fue testigo de la gran expectación que su presencia va a provocar en Le Mans. Quizás por ello intentó mantener un perfil bajo, fruto del cansancio del viaje desde Canadá y por ese ritmo de ahorro de energía necesario para afrontar el ‘in crescendo’ de una semana extremadamente intensa, con la traca final de la propia carrera.

De izquierda a derecha: Nakajima, Buemi y Alonso, los pilotos del Toyota número 8 en el Mundial de Resistencia. (Javier Rubio)
De izquierda a derecha: Nakajima, Buemi y Alonso, los pilotos del Toyota número 8 en el Mundial de Resistencia. (Javier Rubio)

El rito del 'pesaje'

La Plaza de la República, en el centro urbano de Le Mans, ofrece un entorno de estilo napoleónico que otorga cierto empaque al escenario. Resultaba singular ver a sofisticadas monturas de competición esperando su turno en la avenida adyacente, pero es parte del espectáculo. Algunos equipos contrataban una grúa local para transportar los coches desde el circuito al centro urbano. Otros, como Toyota, había llevado sus prototipos en un gran camión.

En esta plaza se celebra durante dos días el tradicional rito de las verificaciones técnicas y reglamentarias a pilotos y equipos, el originalmente conocido como ‘pesaje’. Un proceso de control exhaustivo que consta de tres fases, todas ellas ante el público. En primer lugar, el coche se pesa en una plataforma horizontal equipada con sistema láser para medir sus dimensiones, y también se lleva a cabo ese pesaje. Luego se mide toda la parte inferior, difusores y fondo. A continuación llega el turno a los elementos de seguridad. Hasta se controla la posición de las pegatinas reglamentarias. Mientras tanto, los pilotos también pasan sus verificaciones administrativas en lo referente a equipamiento y licencias. Y por supuesto, también se registra su peso de cara a loss pesajes durante los entrenamientos.

Las verificaciones de las 24 Horas de Le Mans no se realizan en el circuito. (Javier Rubio)
Las verificaciones de las 24 Horas de Le Mans no se realizan en el circuito. (Javier Rubio)

El tema se iba de las manos

En el centro de la plaza se organiza un pequeño 'village' donde se lleva a cabo todo el proceso. Incluso se montan tiendas alrededor, y hasta un escenario donde suben los pilotos para las entrevistas. Alonso llegó con los pilotos de Toyota a la hora convenida, las 15:50. Poco a poco los aficionados y periodistas comenzaron a rodear la caseta donde los pilotos pasaban sus verificaciones. En el centro del 'village', una especie de 'photocall' iba a recibiendo a todos los pilotos, que eran fotografiados y entrevistados por los medios. Pero tal era el apelotonamiento y multitud a la espera del piloto español, que los organizadores tomaron una decisión inusual: desalojar a todo el mundo de la zona por seguridad.

Alonso y sus compañeros de Toyota se sentaron un rato en la zona desalojada. Una nube de fotógrafos volvió a centrarse en el español. Tanto, que parecía embarazoso para el resto de los miembros del equipo. Alonso alivió la presión y desapareció durante un rato, posiblemente también para entrar en un improvisado estudio fotográfico instalado una de las casetas para una sesión de fotos. Fuera también le esperaban varios coleccionistas de autógrafos con sus álbumes de pilotos de Le Mans. Con fotos incluso de los tiempos de Ferrari. Era evidente que Alonso evitaba destacar.

Los organizadores permitieron de nuevo el acceso más ordenado y controlado al ‘photocall’. Una nube de fotógrafos volvió a volcarse con el español, que abrazaba a sus compañeros Sébastien Buemi y Kazuki Nakajima para hacer piña y que nadie quedara desplazado. Luego, con grandes dificultades, fue andando por la pasarela que rodeaba el ‘photocall’, respondiendo a las preguntas que le hacían y firmando autógrafos entre una multitud de periodistas. Al terminar, varios miembros de Toyota le escoltaron al escenario de entrevistas para protegerle del entusiasmo de los aficionados. Sentado en su silla, esperó a que terminara la entrevista con unos pilotos de la categoría GTE, poco conocidos. Les saludó con una singular efusividad y fue su turno para las preguntas, que empezó contestando en francés.

Fernando Alonso ya empieza a disfrutar de las 24 Horas Le Mans. (TOYOTA GAZOO Racing)
Fernando Alonso ya empieza a disfrutar de las 24 Horas Le Mans. (TOYOTA GAZOO Racing)

Para acabar, la foto de familia

Poco más tarde llegó el resto de sus compañeros de Toyota al escenario. El piloto español intentaba seguir con un perfil bajo, consciente del revuelo de su presencia. En una esquina, Pascal Vaselon, el responsable máximo del equipo, no paraba de sonreir satisfecho. En un momento dado, Alonso sacó su móvil y empezó a grabar a sus compañeros y a los espectadores de la tribuna de enfrente. Entre ellos unos ruidosos y divertidos aficionados de Toyota hicieron reir en varias ocasiones a los pilotos. Alonso cogía la mano de Buemi y le hacía saludar al público. En muchos momentos, los compañeros del español parecían cohibidos. Una mujer con peluca azul empezó a gritar para animar al español entre las risas de los espectadores. Acabada la entrevista en el escenario, Alonso se hizo una singular foto con el grupo que tanto gritaba, de rodillas y brazos en alto. Quizás fue uno de sus gestos más expansivos de la mañana.

El proceso de las verificaciones se cerró con otro de los ritos de las 24 Horas de Le Mans: la espectacular fotografía de familia en el centro de la plaza, con todo el equipo acompañando a sus pilotos y prototipos. Todo duró casi una hora, al menos en público. Varios pilotos de Toyota, todavía vestidos con sus monos, salían más tarde de la planta superior de un restaurante cercano a la plaza. Ni rastro de Alonso. Enfrente de la fachada, unas aficionadas japonesas con gorras de Kimoa, la marca de ropa del asturiano. Solo fue el primer día. Fernando Alonso empezó a descubrir que va a vivir una experiencia única en su carrera deportiva.

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