sigue la búsqueda en la sierra de madrid

Los últimos pasos de Blanca antes de desaparecer: solo compró un poco de queso

Si este fue el único alimento con el que presuntamente se adentró a caminar en el monte, el pesimismo crecería al haber pasado demasiados días sin noticias suyas

Foto: La familia de la desaparecida Blanca Fernández Ochoa, este lunes, durante el dispositivo de búsqueda exesquiadora. (EFE)
La familia de la desaparecida Blanca Fernández Ochoa, este lunes, durante el dispositivo de búsqueda exesquiadora. (EFE)

El trabajo de investigación de la Policía Nacional tratando de reconstruir los momentos previos a que Blanca abandonase el coche a las afueras de Cercedilla, un pueblo al norte de Madrid, está siendo muy meticuloso.

[Qué se sabe (y qué no) sobre la desaparición]

Así han conseguido saber que es el 23 de agosto el día en el que le anuncia a su hermana Lola que quiere pasar unos días sola. Un día después, el 24, entre las 13.00 y las 14.00, acude al Hipercor de Pozuelo de Alarcón con su coche. En las cámaras de vigilancia se ve cuando entra y cuando sale.

No pasa mucho tiempo en el interior del centro comercial. Lo justo para entrar, comprar un poco de queso, pagar en efectivo e irse. Si este fue el único alimento con el que se presuntamente se adentró a caminar en el monte, el pesimismo crecería ya que han pasado demasiados días sin noticias suyas. La parte positiva es que los investigadores desconocen si llevaba más víveres en el coche que pudiera haber cogido de casa o haber comprado en otros establecimientos.

Lo que sí tienen claro es que el vehículo de Blanca está en el mismo parking desde la primera horas del día 25. Hay un testigo “fiable”, según el jefe de la investigación, que afirma haberlo visto allí. Esto elimina de un plumazo todas las hipótesis sobre los misteriosos movimientos del coche de la esquiadora. De hecho los encargados de las pesquisas están convencidos de que Blanca dejó aparcado el vehículo el mismo día 24 y se adentró en la espesura.

Mientras, la Policía Nacional y la Guardia Civil han desplegado un amplísimo dispositivo para buscar a la medallista olímpica, que sigue en paradero desconocido desde que el pasado 23 de agosto sus hijos comenzaran a echarla en falta. Ambos cuerpos han incrementado el número de miembros de los equipos de búsqueda, en los que participan ya más de una decena de departamentos. La búsqueda continua hoy con la ayuda de un centenar de voluntarios que han acudido hasta Cercedilla parra arropar y mostrar su apoyo a la familia.

Mientras las autoridades continúan la investigación con muchas "vías abiertas", la familia de Blanca comienza a derrumbarse ante la ausencia de noticias de esta. De hecho, fue ella la encargada de dar la voz de alarma y de interponer la denuncia. Los hijos de Blanca se han mostrado abatidos durante las horas que duró el operativo de búsqueda. Muy cabizbajos, ambos se mostraban destrozados ante la ausencia de noticias de su madre. A pesar de la situación, la hija de Blanca ha dejado Madrid para viajar a Sierra Nevada donde se encuentra desde este lunes concentrada con la selección española de rugby.

Ya han pasado once días desde que la medallista desapareciera el 23 de agosto y el círculo se estrecha. Los perros que participan en su búsqueda han marcado dos zonas con posibles pistas en una ubicación que se encuentra en El Poyal de las Vacas, cerca del aparcamiento de Cercedilla (Madrid) donde se encontró el vehículo de la deportista. La portavoz de la Guardia Civil, Mercedes Martín, ha explicado que este lunes ya se han completado las 12 rutas que estaban previstas sin encontrar pistas relevantes y los agentes tenían pensado centrarse también en dos rutas en la zona de los Siete Picos.

"No estoy bien. Necesito estar sola y pensar. Quizás haga el camino de Santiago. Ya te llamaré", fueron las últimas palabras que escuchó el pasado 23 de agosto su hermana Lola, junto a quien vivía desde hacía un tiempo en el distrito madrileño de Aravaca. Un día después, se la pudo ver comprando comida en un supermercado de Pozuelo de Alarcón —el Hipercor situado junto a la M-40—, pero la medallista olímpica había dejado el móvil en casa y no había manera de contactar con ella. Cuando arrancó su coche —un Mercedes negro clase A sin localizador antirrobos— iba ataviada con ropa de senderismo. Por eso su familia no le dio mucha importancia al principio: a Blanca le gustan el silencio y los espacios libres, no era la primera vez que se ausentaba unos días, aunque sí la primera que no ha regresado. Al comprobar que no daba señales, sus familiares visitaron los sitios habituales a los que solía ir y, ante la falta de éxito, acudieron a denunciar su desaparición en la comisaría de Aravaca el jueves, 29 de agosto.

La Policía desplegó desde entonces un gran operativo, centrado principalmente en seguir el rastro de su coche. Con el número de matrícula, los agentes accedieron a la base de datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) que capta los movimientos de todos los vehículos, pero no obtuvieron la respuesta que esperaban porque, o bien circulaba por carreteras secundarias o bien no había llegado demasiado lejos.

Esta última posibilidad se confirmó este domingo, cuando el coche apareció en unos aparcamientos para montañeros de Cercedilla, una pequeña localidad situada en la sierra de Madrid. En Las Dehesas, que es como se conoce al citado emplazamiento, se han instalado dos carpas para coordinar las labores de búsqueda, dirigidas por la Policía Nacional y en las que participan más de un centenar de agentes de la Guardia Civil, los grupos de rescate en altura (GERA), Protección Civil, bomberos y Policía Local, con el apoyo de cinco perros y tres helicópteros.

"Desaparición voluntaria", principal hipótesis

El hecho de que el coche no presentara indicio alguno de violencia —a falta de un examen pericial— ha llevado a barajar como principal hipótesis una "desaparición voluntaria". Así lo ha detallado el inspector jefe del Grupo de Desaparecidos de la Policía Nacional, Pedro Herranz: "Cuando se trata de una desaparición voluntaria, es difícil encontrar a la persona porque si no quiere ser localizada, es complejo. Estamos en el punto de que igual nos hace una llamada telefónica en cualquier momento de que está bien o lo que pueda suceder, pero contamos con que todo va a suceder perfectamente".

La búsqueda comenzó con el desempeño exclusivo de equipos profesionales alrededor de los sitios que "más gustan" a Fernández Ochoa, como la zona de los Siete Picos, de acuerdo con la información facilitada por su entorno más cercano. A los perros se les ofreció algún vestigio de la desaparecida, al tiempo que se restringió el paso a ciclistas y senderistas para no despistar a los animales. Atendiendo a que el primer intento no fructificó, ya se recurre a la colaboración ciudadana para abarcar un perímetro más amplio.

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