SEGUNDO DE LA GENERAL EN LA VUELTA A ESPAÑA

Enric Mas y su voraz ambición: qué hay que temer de la joya del ciclismo español

Enric Mas ha entrado por la puerta grande al ciclismo de élite. Ha superado las expectativas en su primera participación en una gran vuelta, acabando segundo en la general de la Vuelta

Foto: Enric Mas triunfando en La Gallina. (EFE)
Enric Mas triunfando en La Gallina. (EFE)

Enric Mas para largo. No es solo por su demoledora victoria en la etapa que todos querían ganar en la Vuelta, la etapa reina, es por la manera en mandar a paseo a su 'socio' de escapada (el colombiano Miguel Ángel López), por atreverse a esprintar en la misma línea de meta del Monte Oiz a Alejandro Valverde, por la manera que tiene de marcar terreno ante la prensa con frases como: "Ya dije que en la última semana estaría bien", o por mensajes del tipo "hoy voy a dormir más tranquilo con el cuarto puesto en la general que con el tercero", cuando se cayó del podio provisional o que "Contador es Contador" y él es él. Deja claro que él es el que hace y deshace, el que siente y padece, el que decide y marca los tiempos. Tiene 23 años y se equivocará o no, pero su personalidad arrolladora evoca que llegará lejos.

"Me encanta la presión, espero cogerla en el buen sentido, que no sea para mal y poder superarla", señalaba este sábado Enric Mas, después de cruzar primero la línea de meta de La Gallina y ascender al segundo puesto en la clasificación general de una Vuelta que termina este domingo en Madrid. Es consciente de la que se le viene encima.

Y todo esto después de "pensar en retirarme. Lo pasé muy mal", recordó Mas cuando en el día de descanso —en la décima etapa— cogió un catarro que le hizo acostarse con fiebre. Al día siguiente, todavía débil, se subió a la bicicleta en la Plaza Mayor de Salamanca y a ver qué pasaba... Afortunadamente era una etapa llana y su malestar se camufló, aunque, como él mismo reconoció, no se pudo ver hasta la última semana la mejor versión de Enric. Decía Miguel Induráin que las grandes etapas se ganan en los días malos...

Momento del esprint final en La Gallina. (EFE)
Momento del esprint final en La Gallina. (EFE)

Cuando el pasado miércoles se destapó en la etapa que concluía en el Monte Oiz, en la que se atrevió a esprintar y ganar a Valverde en meta, Alberto Contador comenzó a hablar en 'Eurosport' de una manera entusiasmada sobre Enric: "Va muy bien en montaña y es muy buen contrarrelojista. Marcará una época en el ciclismo español. Tiene mucha ambición", destacando ese gesto simbólico de querer quitar un puesto en la etapa de ese día a Valverde. Esa hambre, el mismo que indicó este jueves, cuando afirmó que iba a "luchar por una victoria en la Vuelta". Palabras mayores de un talento con mucha seguridad en sí mismo.

Por qué es buen contrarrelojista

Si en la montaña ha dejado patente que se desenvuelve de manera extraordinaria, ¿qué hay de las cronos? En la que tenía final en Torrelavega, donde Simon Yates confirmó que era el firme candidato al título, terminó sexto, segundo mejor español tras Castroviejo, y 25 segundos más rápido que el propio Yates (y 32 que Valverde). Para este escalador hay un gran margen de mejora como rodador (es más 'entrenable' que la montaña... donde o lo tienes o no lo tienes).

En el Quick Step se frotan las manos por la joya que tienen entre manos. En línea con la personalidad que estamos describiendo, esta primavera-verano se disgustó de manera mayúscula cuando se le comunicó que no iría al Tour de Francia. El CEO del equipo, Patrick Lefevere, y el director Josean 'Matxin' decidieron reservarle para que se desfogara por primera vez en una grande en territorio español. Matxín le echó el gancho cuando, tras pasar por el juvenil y el Sub 23 del equipo de Contador —Fundación Alberto Contador— le hizo una oferta para unirse al filial del poderoso Quick Step. Y en la legendaria escuadra belga, Mas se desarrolla y está tan cómodo que ya anuncia que le gustaría "retirarse" en sus filas, "me gustaría hacer mi carrera en un solo en un equipo". El dinero y la ambición, unido a su evolución, decidirán si ese deseo se hace realidad.

"Soy un chaval de 23 años que lleva muchos años disfrutando de este deporte y muchísimos años soñando con esto. Es mi primera vez, mi primer podio y tengo que disfrutarlo". Mirando un poco al frente, le "gustaría correr el Tour" de 2019 y, por las sensaciones en esta Vuelta, tiene algunos buenos argumentos. Antes de eso vendrán unas vacaciones de las que está deseoso, aunque primero está el Mundial a finales de este mes en Innsbruck (Austria), donde se convertirá en gregario de Alejandro Valverde, una labor que hará "encantado" para un corredor "que nunca falla en ese tipo de carreras". Serán 265 kilómetros y un desnivel acumulado de 4.670 metros con rampas del 25%. No apto para no sufridores, ¿cómo llegarán las piernas y la ambición de Mas?

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