Es difícil de entender: la explosión de Valverde va contra natura. Noticias de Ciclismo
ganó con mucha solvencia en valencia

"Es difícil de entender": la explosión de Valverde va contra natura

El director de Movistar, Eusebio Unzue, reconoce que es "difícil de explicar" cómo con 38 años y tras romperse la rótula, Valverde haya vuelto tan fuerte como cuando se cayó en julio

Foto: Valverde entra victorioso en Cocentaina. (EFE)
Valverde entra victorioso en Cocentaina. (EFE)

La temporada ciclista no ha hecho más que comenzar y ya hay un caudaloso torrente de elogios para un hombre. En apenas un par de semanas, Alejandro Valverde se ha ganado que el pelotón se rinda a sus pies y le reconozca como una leyenda de esta generación y, probablemente, uno de los ciclistas más completos de siempre. Luchó por el triunfo en la Challenge de Mallorca y una semana después, ganó con muchísima solvencia en la Vuelta a la Comunidad Valenciana, con dos victorias de etapa incluidas. A nadie le extrañaría que Valverde hubiera comenzado tan bien el año si no supiéramos que se partió la rodilla en julio y que cumple 38 años el 25 de abril.

"Es difícil entender que con casi 38 años y con esa lesión tan grave, haya pasado esto. Va contra natura. Pero esa genética privilegiada que tiene ha influido en su comportamiento en la recuperación. Además, esos tres o cuatro meses de parón y de entrenamiento ha influido para recuperar el tono y adquirir el nivel que tiene ahora", dice Eusebio Unzue desde Colombia, donde se encuentra junto a Nairo Quintana y parte del equipo Movistar en la carrera Colombia Oro.

Lo de Valverde viene de lejos

En realidad tampoco sorprende. Esto no es una cosa de dos días en los que Valverde ha realizado unos números sensacionales que rompen los moldes de lo establecido con anterioridad. Lo de Alejandro viene de lejos, viene de una trayectoria marcada por un rendimiento casi constante, sin los altibajos naturales en un deporte de máxima exigencia física como es el ciclismo. Salta a la vista que una lesión como la que sufrió en Düsseldorf, en el prólogo del Tour 2017, donde se rompió la rótula al chocar con una valla de protección, puede mermar sensiblemente la capacidad de cualquier deportista, más un ciclista. En Movistar, en cambio, eran conscientes de quién es su corredor, de lo que es capaz, de su implicación por recuperarse desde el primer día.

"Después de saber sus valores y su comportamiento en los entrenamientos, era más fácil pensar que podía suceder esto. Las referencias que nos mandaba él y los que entrenaban con él eran la confirmación de su recuperación y que había adquirido un importante estado de forma". Eso, por supuesto, no quita que hayan quedado alucinados con el rendimiento real en competición, momento en que se demuestra si lo visto en la preparación es real o no, y en el caso de Valverde mejoró incluso las previsiones, que ya de por sí eran altas.

"Lo más importante era que los test de su rodilla en competición los pasó sin ningún problema, y esto nos daba tranquilidad. Ya en Valencia se vio su comportamiento en la segunda etapa y cómo ganó en la cuarta etapa en el alto de las Canteras. Allí confirmó su dominio, aunque era una llegada ideal para él, todo sea dicho", añade Unzue, convencido de que, como mínimo, "no ha vuelto a menos nivel del que estaba cuando se cayó", lo cual parece evidente una vez visto que en su segunda carrera ya ha sido capaz de ganar con una gran solvencia.

Valverde, vestido de amarillo. (EFE)
Valverde, vestido de amarillo. (EFE)

Lo que quizás sea más llamativo es que no ha habido una variación muy drástica en la preparación que ha seguido el corredor de Las Lumbreras en estos meses de pretemporada. "No ha hecho nada mucho más especial que otros años. Ha ido subiendo la intensidad, pero sin una programación diferente", claro que justo antes de empezar a entrenar, lo importante era la rehabilitación, la cual fue a una velocidad muy superior a la comúnmente establecida. "Lo que otros tardan tres meses, él lo ha hecho en uno", aseguraba Jesús Hoyos, doctor del Movistar, en declaraciones a 'El Mundo'. "Tres meses después del accidente, en octubre, quería correr alguna de las clásicas para probarse, porque se encontraba muy bien. Por precaución decidimos que no lo hiciera, que no corriera riesgos y por eso se retrasó su vuelta hasta este inicio de temporada", apuntilla el director del equipo azul.

En febrero, Valverde ya apunta alto. Es éste un año especial, algo diverso a los últimos. Por primera vez en la historia de Movistar (y podría decirse que de la estructura del histórico Banesto), tendrá tres grandes líderes en la misma plantilla, compitiendo por todo. Todo, como dice Unzue, gira alrededor del Tour de Francia, objetivo primario desde hace un lustro de Nairo Quintana y este año estará arropado por Mikel Landa (que debutará de azul en Andalucía el 14 de febrero) y Alejandro, no hay excusas.

Valverde tiene muy clara su posición, en lo que tiene que ver con grandes vueltas, ya no es referencia. Él quiere las clásicas de primavera, en las que puede arrasar otra vez (como ya hiciera en 2017)... y quiere el Mundial. En Innsbruck, con un desnivel muy poco habitual para la cita mundialista, es su gran ocasión para llevarse por fin el arcoíris. Eso le obliga a hacer Tour y Vuelta, y completar la ronda española a un gran nivel para estar el 30 de septiembre en perfectas condiciones. A falta de la confirmación oficial, todo apunta a que los tres estarán en las dos últimas grandes del año, porque a Quintana y a Landa también les atrae el perfil austríaco. El Giro, por tanto, queda para otro año...

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