peter sagan, los tres oros de eslovaquia

Nos tenían mal acostumbrados: nuevos tiempos para el ciclismo español

El equipo español acumula tres años sin podio en un Mundial. Una cifra sorprendente si se tienen en cuenta los datos desde la década de los 90, con Freire como máximo exponente

Foto: Castroviejo obtuvo la mejor posición de los españoles en Bergen. (EFE)
Castroviejo obtuvo la mejor posición de los españoles en Bergen. (EFE)

'La selección española de ciclismo, en la mitad de los podios de las pruebas en ruta disputadas en los últimos veinte años'. Un titular esperanzador si no fuese porque caducó hace un lustro. Las última presea se la colgó Alejandro Valverde, ahora recuperándose de su lesión en el Tour de Francia, cuando fue tercero en 2014. Desde entonces, y desde las hazañas de Freire, campeón en 1999, 2001 y 2004, quien tiene el honor de estar entre los únicos corredores que se ha puesto el maillot arcoiris en tres ocasiones (el último, Peter Sagan en Bergen), España no ha vuelto a tener a un francotirador con con la mirilla especialmente ajustada. Valverde, Freire, Joaquim y compañía nos tenían mal acostumbrados.

"Está claro que no tenemos un rematador con garantías para el final", vaticinaba Javier Mínguez, seleccionador nacional, antes de la prueba en ruta en la ciudad noruega. La cita por excelencia del ciclismo mundial. Es la segunda vez consecutiva que España viaja a un mundial de ciclismo sin una referencia clara. Ya pasó en Doha, donde también se impuso el eslovaco Sagan, y volvió a ocurrir en Bergen, donde la estrategia, más que en la sangre fría, se fundó en el movimiento constante desde el principio. El circuito de 267,5 km, con amenaza constante de lluvia, no tenía nada que ver con el de Qatar y sus exigencias, unidas a la falta de balas en las recámaras españolas, condujeron al caos como única esperanza.

El caos no funcionó

En vano. La ausencia de Mikel Landa, ganador de la vuelta a Burgos como líder del Sky, dejó la responsabildiad a la veteranía de Luis León Sánchez o Jesús Herrada, quien disputó su tercer Mundial. Sin embargo, fueron Mas Bonet y David de la Cruz quienes interpretaron la partitura de Mínguez de la doctrina del movimiento e intentaron dos emboscadas. El Salmón Hill, el repecho más exigente del circuito, no por su porcentaje de desnivel (1.400 metros al 6,4%) sino por su reiteración tras haber recorrido más de 200 kilómetros, fue la zona elegida, no sólo por ellos, en numerosas ocasiones durante el recorrido.

El pronóstico de Mínguez, como ruta clásica que es la de Bergen, fue que no se llegase al sprint (cosa que no sucedió) y que fuesen "uno, dos, cinco o diez corredores" los que luchasen a pocos metros en la línea de meta. Tampoco fue así, pero se intentó. De la Cruz, el flamante de Sky, se coló en una fuga formada a 60 kilómetros para el final y selló la que es la mejor forma física de la selección española. El italiano De Marchi, el noruego Eiking, el australiano Haig, el austriaco Haller, el colombiano Pantano y el belga Wellens escoltaron al español, pero la estrategía no cuajó y fueron neutralizados.

España no tenía un rematador decisivo y, según el propio seleccionador, eso le daba la ventaja a su equipo por no tener que esperar al final para atacar con libertad. Su estrategia la materializaron a rajatabla, pero se desfondaron: el mejor puesto lo consiguió Jonathan Castroviejo en la posición 32º, quien supo mantener el ritmo en medio del caos. El vizcaíno, otro de los veteranos en el que apostó Mínguez, que también alineó a Luisle, Rojas, Erviti, Izaguirre y al jóven Marc Soler, cuyos pedales, junto a los de Jonathan, son los más esperanzadores del panorama español.

Las únicas medallas de Eslovaquia son las de Sagan. (EFE)
Las únicas medallas de Eslovaquia son las de Sagan. (EFE)

Eslovaquia y Sagan: tres de tres

El equipo lleva tres años sin saborear el podio (bronce Valverde en 2014). Nos tenían mal acostumbrados. Desde la década de los 90, la bandera española ha copado casi todos los podios de la prueba en ruta. Freire, con dos oros en Verona (1999 y 2004) y otro en Lisboa (2001), es el máximo representante español en el metal dorado. Olano, Igor Astarloa, el propio Induráin o, más recientemente, Joaquim y Valverde, completan el medallero español.

Precisamente, la ausencia del seis veces medallista Alejandro Valverde (dos platas y cuatro bronces) se vaticinó como notable, pero fue de matrícula de honor. Como la hazaña de Peter Sagan, que se colocó el maillot arcoiris por tercera vez consecutiva para entrar en la lista de los únicos corredores que suman la cifra de oros: el español Freire, el belga Van Steenbergen, el italiano Binda y el histórico ciclista belga Eddy Merckx.

Precisamente, Bélgica (25) e Italia (19) son las naciones con más medallas desde Nürburg 1927. España, con 23 y 5 de oro, ocupa la octava posición y Eslovaquía, por su parte, sólo suma tres. Y las tres de oro, las de Sagan, que compartió podio con un noruego (Kristoff) y con un australiano (Matthews). Se avecinan nuevos tiempos no sólo para el ciclismo español. Se avecinan nuevos tiempos para el ciclismo mundial.

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