los dos se van acercando a sus objetivos

Froome y Contador se dan la mano por mutuo beneficio

Tras Xorret del Catí, Froome está ahora a 28 segundos de Chaves y 41 de Roche, mientras que Contador ha ascendido 12 puestos. Ambos obtienen un gran rédito de este pacto no firmado

Foto: Contador está totalmente recuperado de su flaqueza de Andorra. (EFE)
Contador está totalmente recuperado de su flaqueza de Andorra. (EFE)

A la finalización de la etapa en Xorret de Catí se podían extraer numerosas conclusiones de lo que nos queda de Vuelta y de lo que hemos visto hasta esta octava etapa. Las hay de todo tipo, positivas y negativas, según el punto de vista, obvio. Empecemos por las negativas, para ir así 'in crescendo' en alegría ciclista. El Bora consiguió la contratación de Rafal Majka del Tinkoff como su hombre fuerte en las carreras por etapas de tres semanas. El jefe de filas iba a ser Peter Sagan, con un objetivo bien distinto, siempre pendiente de la regularidad, con el polaco pensando en las generales. Años después de su explosión en el pelotón profesional, Majka sigue sin encontrar un punto de forma, una regularidad que le haga candidato a ganar una grande. Nunca ha estado verdaderamente cerca, y en la llegada al puerto alicantino confirmó que hasta nuevo aviso, es un hombre libre que lucha por sí mismo, por victorias parciales.

En el mismo instante en que Majka estaba dejando escapar la etapa por su incapacidad para alejarse de Alaphilippe siendo mejor escalador que el francés, atacaba Contador unos metros por detrás. Hemos completado sobradamente la primera semana de carrera y Contador ha vivido tantos estados de ánimo como velocidades tiene su bicicleta. Desde la emoción del primero de sus útimos días en una grande, la decepción sucesiva de su mal inicio, la resurrección diaria en la montaña y la confirmación de su recuperación física y emocional actual. Quedan 13 etapas y aún infinidad de sentimientos que pueden recorrer la mente y las venas del líder del Trek.

La Vuelta tiene uno de los mejores carteles de los que ha dispuesto en su historia. Tomaron la salida en Nimes todos los jefes de filas principales de los grandes conjuntos del pelotón, con las excepciones nada desdeñables de Nairo Quintana y Tom Dumoulin. Los demás estaban presentes. Siempre, sin embargo, por muy bonito que sea el cartel del tour de una banda, lo que cuenta es su actuación sobre el escenario. Y hasta el momento, la música que suena no suena rítmica para todos los oídos.

Alberto Contador no es el mismo de 2014, ni mucho menos el de 2008. Es un ciclista con unas excelentes cualidades todavía presentes en su repertorio, ocultas bajo el manto de los años y las desilusiones acumuladas. Nadie puede negar, por otro lado, que está siendo el único de los favoritos que está a la altura de Chris Froome. No en un sentido competitivo objetivo, es decir, Contador no va a ganar la Vuelta, pero está capacitado para apretar el paso ante los demás y llevarse a Froome consigo y, posteriormente, seguir su rueda hasta la cima, por delante de todos los demás, aprovechando el esfuerzo para, por una vez, obtener algún tipo de beneficio del sudor consumido.

Contador ha subido al 17º lugar de la clasificación. (EFE)
Contador ha subido al 17º lugar de la clasificación. (EFE)

Ni Nibali, ni Aru, ni Roche, ni Chaves, ni los Yates, ni De la Cruz... Si bien esta grupeta de candidatos está al completo por delante de Alberto Contador en la clasificación general, ninguno de ellos está dando las sensaciones tan positivas que sí demuestra el pinteño en cada etapa de esta semana, la valentía de levantarse de la bicicleta y enseñarle los dientes a Froome. Contador lo hace sin miedo a las consecuencias, pues ya no tiene nada que perder, lo echó (casi) todo a perder en Andorra y su desafío se centra ahora en ir remontando. Segundo a segundo, día a día, se acerca a los lugares de privilegio mientras a los que le anteceden se les agarra la bicicleta al asfalto y sufren por seguir el ritmo del mejor corredor del mundo.

Y como nadie le aguanta la rueda, se va con el que sí lo hace. Se ha abrazado a Froome como lo hace el sediento al que le ofrece agua y Froome lo ha aceptado como el aliado que esta vez no tiene, pues Mikel Landa descansa en su casa pensando en cómo afrontar otra temporada sin ser el número uno de un gran equipo. Los dos obtienen un rédito enorme de este concordato no firmado. El británico no se siente amenazado por Contador y se marcha con él para alejar a los demás, los que sí están cerca de él en la tabla; el madrileño sigue a Froome reconociéndolo el más fuerte para robar tiempo al resto de rivales. Tras Xorret del Catí, Froome está ahora a 28 segundos de Chaves y 41 de Roche, mientras que Contador ha ascendido 12 puestos. Es un 'win-win'.

Para terminar con otra pequeña alegría: Julian Alaphilippe ha venido para quedarse. Con 25 años está en un momento determinante de su carrera. Francia ansía, necesita buenos ciclistas. Tiene a Romain Bardet como única verdadera esperanza para ser algún día ganador de una gran vuelta. Alaphilippe es un año menor y tiene ganas, calidad y necesita mando en plaza. Algún día se lo darán y comprobaremos si el país vecino tiene, por fin, una generación prometedora.

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