el pinteño pierde todas sus opciones

Los buenos ya mandan: Nibali gana en Andorra y Froome se carga a Contador

Primera etapa de montaña y primera y seguramente definitiva selección natural. Los mejores han estado arriba para hacer efectivo su favoritismo mientras el madrileño llega roto a la meta

Foto: Nibali se llevó el triunfo en Andorra. (EFE)
Nibali se llevó el triunfo en Andorra. (EFE)

Alberto Contador se ha quedado sin Vuelta en 15 kilómetros. Dijo desde antes de echar a andar que era una incógnita para sí mismo. No sabía a qué venía a su última competición. Él, obvio, quería ganarla, vestirse de rojo en Madrid como ya hiciera otras tres veces, pero la cabeza le aseguraba que ni estaba cerca de su mejor forma y, si lo estuviera, tampoco le daba para presentarse como candidato al triunfo final. Una etapa de montaña, la primera de todas, no excesivamente dura, ha confirmado las peores expectativas. Contador ya se ha retirado de la bicicleta, pero le quedan 18 etapas para hacerlo oficial.

Así queda la nueva clasificación general.
Así queda la nueva clasificación general.

La organización de la ronda española se empeñó desde hace ya mucho tiempo en crear una Vuelta lo más espectacular posible a través del aprovechamiento absoluto y a veces exagerado de las muchas y escabrosas cordilleras que tiene nuestro territorio. En esta edición, a la tercera jornada ya ha habido tres puertos de montaña, lo cual obliga desde el primer momento a estar con las fuerzas al máximo con temperaturas casi extremas. La selección natural era inevitable. Entre los que entraron a meta en primeras posiciones estaban los mejores, los que van a luchar por ser ganadores. Hubo corredores que pagaron los primeros esfuerzos exigentes de la competición, pero las primeras espadas resistieron: Nibali, ganador, Froome, líder, Chaves, sorpresa muy agradable, Aru, Bardet, De la Cruz...

Los buenos ya mandan: Nibali gana en Andorra y Froome se carga a Contador

No estaba Contador en ningún momento. Cuando comenzó la última ascensión de la jornada, el Alto de la Comella, Contador se despegó del grupo tras el ataque de Froome. A partir de ahí fue una jornada de supervivencia para minimizar los daños, que ya son cuantiosos y que, probablemente, le van a impedir desde ya luchar por el triunfo. A 3:10 de Froome con 18 etapas por delante y las piernas cargadísimas de pesares y desilusiones personales. Esto va más allá de ser una decepción para el espectador, que puede sentirse más o menos desilusionado con el pinteño. Es algo suyo, la confirmación de la realidad que le empuja a dejar la bicicleta aparcada en el garaje de casa. Contador es un ganador y si no gana, prefiere no estar. Le queda el recurso de siempre, su furia, esos ataques a 70 u 80 kilómetros de meta que enamoran a cualquiera, pero carentes de eficacia.

Comentábamos en estos días iniciales de Vuelta que el Sky no se ha presentado en la Vuelta con todo su potencial, siempre dedicado principalmente al Tour de Francia, máximo objetivo de la plantilla británica. Es una realidad, hay menos talento, piernas menos fuertes. Algo que solo les hace inferiores, en todo caso, a ellos mismos, nunca a los demás. Siguen siendo los mejores. Pese a que el Quick-Step defendía el liderado de Lampraet y pretendió manejar la etapa, el ritmo definitorio lo marcaron los de negro, con una ascensión durísima al segundo puerto del día que ya fue eliminando lastre del pelotón hasta quedar el grupo de favoritos ya creado en la Comella.

Ahí surgió Froome. Su puesta en escena dista mucho de ser la de hace unas semanas en Francia. Se le ve con muchísima fuerza y una ambición del que quiere ganar algo por primera vez como un deseo ferviente. Sus compañeros le hicieron el camino y él entonces atacó. Rompió a todos menos a Chaves, la mejor noticia del día. No crearon una distancia definitiva y Nibali, kamikaze del descenso, los alcanzó para entrar en la capital andorrana. Más veloz que ninguno, más hábil que la mayoría, aceleró con la meta como objetivo y venció su primera etapa en la primera grande que ganó. Todos contentos entre los buenos: Nibali tiene ya una alegría y Froome, el jersey rojo. Y España que tiene una pequeña esperanza. David de la Cruz, que nadie lo tiene nunca en cuenta y ahí está, liderando al Quick-Step y siendo el primer perseguidor de Froome a dos segundos.

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