la gran aventura de maría josé martínez maroto

Cuando un infinito "no" es un reto: La vuelta al mundo de una ejecutiva a golpe de triatlón

De ser una adicta al trabajo a enfocar su existencia hacia un único objetivo: conocer el planeta gracias al triatlón. Es la nueva vida de María José Martínez Maroto

Foto: María José Martínez Maroto quiere conocer el planeta gracias al triatlón
María José Martínez Maroto quiere conocer el planeta gracias al triatlón

"Quiero recorrer el mundo con el triatlón". Alta ejecutiva en una empresa de Valencia -directora general de BeOptimus-, su vida cambió el día que el deporte la atrapó. Pasó de ser la "típica directiva" a disfrutar con una de las especialidades más exigentes para un deportista. Pasó de ser 'enferma' del trabajo a contar los días cuando un viaje aparece en el horizonte. María José Martínez Maroto explica su radical cambio de vida desde Australia. Viajó el 1 de agosto al otro lado del mundo para disputar este 4 de septiembre la 'Ironman 70.3 World Championship' que se celebrará en Mooloolaba. Durante un mes ha preparado en las antípodas una nueva competición. "El año pasado decidí buscar nuevas experiencias y me pregunté: '¿Por qué no disputar algún día el Mundial Ironman 70.3?'. Todo ha sido fruto de un cambio de evolución en mi ser", relata en charla con El Confidencial.

Pasó de un día para otro. De no haber completado ni una carrera de 5 kilómetros a prepararse directamente para ser una triatleta. Sin entrenamiento previo alguno, afrontó hace dos años el primer reto de esta aventura que no tiene capítulo final diseñado. Se apuntó a la 'Challenge Atlantic City', un triatlón con mucho peso histórico, y cuando llegó la confirmación empezó su nueva vida. Se puso a entrenar por su cuenta, sin un entrenador diseñando un plan. Sólo 6/7 horas a la semana. "Llegué a derramar alguna lágrima por el sufrimiento", reconoce, pero poco a poco su físico comenzó a moldearse para afrontar un reto de tal magnitud. De practicar de manera esporádica snowboard, hípica y la aviación deportiva, a diseñar un cuerpo perfecto para aguantar un Ironman (3.800 metros nadando, 180 kilómetros en bicicleta y 42,2 kilómetros corriendo).

María José y al fondo el vehículo que ha alquilado en Australia para desplazarse y vivir
María José y al fondo el vehículo que ha alquilado en Australia para desplazarse y vivir

Alma solitaria

Atlantic City, Florida, Miami, Vichy, Puerto Rico, diferentes puntos de España… Poco a poco va engordando su currículum de atleta. Ya suma 4 triatlones distancia Ironman y 8 triatlones distancia medio Ironman. Nada más llegar a Australia, alquiló una furgoneta/vivienda y durante las últimas semanas se ha preparado para participar en una prueba de gran tradición en aquellas lejanas tierras. Le esperan 1.900 metros nadando, 90 kilómetros en bicicleta y 21,1 kilómetros corriendo. Ha viajado por diferentes lugares, preparando a diario y a conciencia esta prueba. Port Macquaire, Byron Bay, Murwillumbah, Gold Coast… "Siempre viajo sola, es difícil encontrar personas que compartan mi afición y mi filosofía de viaje", relata la atleta. En todos los lugares que ha conocido gracias a su afición deja amistades que seguirán formando parte de su vida.

En este mundo para esforzados atletas está la sección de élite y la sección de los grupos de edad, que se dividen de 5 en 5 años. María José forma parte del grupo 35-39, el mayoritario en el sector femenino, "aunque somos pocas las que hacemos triatlón en comparación con los hombres", explica. Con 39 años de edad, anima "a las mujeres a practicar esta especialidad para que algún día nos podamos igualar en número con los hombres". Y con un simple puñado de palabras resume su filosofía para estimularlas: "Cierra los ojos y sólo piensa en un sueño, un deseo, no pienses si es alcanzable… Abre los ojos, escríbelo en una libreta y adquiere el compromiso de buscar el camino para alcanzarlo". "¡Apúntate ya a una carrera!”, exhorta a las mujeres que quieran seguir sus pasos, porque tiene claro que “con un objetivo marcado y definido, todo empezará a rodar".

La triatleta española en una playa recóndita de Australia
La triatleta española en una playa recóndita de Australia

Fuerza mental

Echa la mirada atrás, dos años después de iniciar este apasionante viaje por la vida, y recuerda  "los infinitos 'noes' que me encontré". "No lo vas a conseguir, no vas a poder acabar un Ironman…". Frases que la dieron un plus de motivación porque, desvela, "un 'no' para mí es un reto. Una voz interior me guía en la vida y me dice de manera constante 'sí, 'sí', 'sí'...". Con sólo 7 meses de preparación afrontó su primera prueba. Fue en New Jersey y alcanzó el objetivo de ser 'finisher'. Lo hizo, dice, gracias a "mi fuerza mental y la energía positiva que irradio. Ya he aprendido a no sentir los pensamientos negativos. Uno es fuerte cuando su mente lo es". Superada la primera gran prueba, llegaron las demás. Y lo que queda.

Su estilo de vida, antes tirando a sedentario, ha cambiado de manera radical. Ahora, además de las 8 horas dedicadas a su trabajo, ya ha ajustado su agenda diaria para incluir 3, como mínimo, para entrenar. A las 6:30 de la mañana suena el despertador para completar su primera sesión. Pasadas las 9 entra en juego su faceta profesional, calzándose de nuevo las zapatillas a la hora de comer. Cuando el trabajo lo permite, aún afronta una tercera sesión atlética por la noche. Y así todos los días. "Mis neuronas sólo pensaban en trabajo antes, casi a todas horas; era una 'workaholic' (adicta al trabajo) como muchos de los directivos de este país. Y era feliz, pero ahora estoy en otro tomo de la enciclopedia de mi vida y disfruto de ella haciendo aquello que me apasiona", subraya.

La atleta ha completado su entrenamiento en Australia durante el último mes
La atleta ha completado su entrenamiento en Australia durante el último mes

Una atleta solidaria

Su ex pareja, aficionado al triatlón, le lanzó el guante en forma de reto y María José lo cazó al vuelo sin vacilar. Superado el duro examen de New Jersey, trazó un ambicioso plan que ha dado la vuelta a su vida como un calcetín. "¿Qué sueño me gustaría cumplir?", explica que se preguntó un buen día. Y lo encontró de inmediato, clasificarse para disputar el Mundial Ironman 70.3. Un reto muy complicado porque se compite a nivel mundial con todos aquellos triatletas del planeta que se presentan a esa prueba en concreto. En marzo de 2016, en Puerto Rico, compitió y se clasificó. Hay que subrayar que participar en el Mundial Ironman 70.3 solo es posible si se obtiene la clasificación; si no, no existe la oportunidad de inscripción para cualquier persona.

¿Por qué ese cambio tan radical en su existencia? Una enfermedad que atacó a su madre cambió su visión de la vida. "Esa incertidumbre, tras varias operaciones sin saber el alcance de la dolencia, me afectó a nivel psicológico", recuerda. Y un buen día decidió "vivir como si no hubiera un mañana y hacer todo lo que sueño y deseo. Se trata de vivir más el momento presente, el aquí y el ahora. El pasado sirve para aprender y el futuro... ¿qué es el futuro ? ¡No existe¡". "Mi esencia se ha potenciado más y he decidido ser una nómada del universo desarrollando sueños. Viajar, competir, conocer el planeta, a las personas y seguir creciendo como ser", resume. Este interminable viaje sin meta final tiene otro objetivo, convertirse en una atleta solidaria por el mundo para ayudar a la asociación ASPANION (Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana). María José también corre por esos pequeños con el fin de recaudar fondos a través de Migranodearena.org.

María José Maroto, durante un descanso tras una sesión de entrenamiento completada en Valencia
María José Maroto, durante un descanso tras una sesión de entrenamiento completada en Valencia

Los costes

Como sucede con deportistas anónimos, alejados de la alta competición y de los focos mediáticos, María José se ha tenido que buscar la vida para impulsar su nueva vida. Entrenador, suplementos alimenticios, fisioterapeuta, ropa, zapatillas... Y cuando toca viajar los gastos son muy elevados. Algunas inscripciones se van hasta los 500 euros, además de los costes de los viajes, las estancias... Sin olvidar el material, caso de la bicicleta, cuyo precio se puede elevar hasta los 12.000 euros. Algunas marcas patrocinan parcialmente sus aventuras, aunque la atleta sigue buscando empresas que la ayuden a seguir soñando en cualquier rincón del planeta. "Estoy muy agradecida a las pequeñas aportaciones que recibo, pero todavía me falta mucho por cubrir", reconoce.

"Un click" en su cerebro marcó el inicio de un radical cambio de vida porque estima que "si un ser humano puede hacer algo, otro también". Sigue teniendo tiempo para "tomar una cervecita y hasta algún que otro gin-tonic", pero el deporte la ha cambiado para "alinear perfectamente alma, cuerpo y mente". Considera María José que "no existe sueño sin adversidades". Afronta su tercera temporada como triatleta, pero por delante le quedan muchas. Ya no hay marcha atrás. Su destino es seguir sumando kilómetros corriendo, nadando y dando pedaladas. Y dejando en cada rincón del planeta que pisa un buen puñado de "padrinos y madrinas. Amigos y amigas para siempre".

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