doblete del galés en Villarreal

Ya hacen fila para pedir disculpas a Bale en el Real Madrid (el que ríe el último...)

El galés evita el batacazo del Real Madrid en Villarreal con dos goles en un partido en el que Sergio Ramos queda señalado por el regalo en el primer gol

Foto: Luka Jovic felicita a Gareth Bale en el partido contra el Villarreal. (Efe)
Luka Jovic felicita a Gareth Bale en el partido contra el Villarreal. (Efe)

En el primer partido en el que Zinédine Zidane se decide a dar un paso adelante y dejar a dos de la vieja guardia (Marcelo y Modric) fuera del once, la pifia el capitán con un regalo a los diez primeros minutos. Este Madrid no tiene remedio en defensa. Le falta contundencia, agresividad y concentración. La que le sobra a Gareth Bale cuando se echa el equipo a sus espaldas. Ya hacen fila para pedirle disculpas. El primero Zidane, autor de esa frase en la que no se mordió la lengua y dijo "si es mañana, mejor". Tenía prisas por quitárselo de encima. Bale sonríe en un día que acabó expulsado. El empate (2-2) tampoco aclara nada en el nuevo proyecto. Se adelantó el Villarreal con un gol de Gerard Moreno en un despiste de Sergio Ramos. No tiene solución el Real Madrid atrás. La pasada jornada empató en el Bernabéu con un fallo en cadena en el gol del Valladolid. Se quejó Zidane del desorden en la acción. Llegó escarmentado a Villarreal y a las primeras de cambio se hace un lío Sergio Ramos en la salida del balón. Le faltó tensión. Se confió.

El descuido afectó al estado de ánimo de un equipo que empezó sin un organizador en el centro del campo. La ausencia de Luka Modric también puede tener que ver con la torpeza de Sergio Ramos. El central no tenía una referencia clara con quien sacar el balón jugado desde atrás. Ni Kroos, ni Casemiro se ofrecieron al apoyo. Los madridistas se desmoralizan cuando el equipo no mejora en las dos áreas, ni atrás ni delante. Ahora hay que añadir el problema del lío que tiene Zidane con el centro del campo y la variedad de sistemas para ir encajando a unos y otros.

En cualquier caso, una faena la que provocó Sergio Ramos y mira que lo había avisado Zidane la semana pasada cuando pronunció esa frase que le va a perseguir toda la vida. Si Ramos no lo tenía claro tendría que haberse acordado de aquello de “el balón a tomar por saco”. Una declaración de Zidane a la que su capitán no atendió y le costó caro al equipo. Tuvo que remar para equilibrar un encuentro en el que no tenía el control de la pelota y le faltó creación. Es el peaje que se paga cuando Luka Modric, el organizador, no está en el césped. Aunque no debe significar que Ramos se ponga los galones de cerebro y pretenda sacar jugado el balón con el mismo atrevimiento que tiene cuando lanza los penaltis a lo ‘Panenka’. Desde aquí sí es seguro y fiable. No se puede decir lo mismo cuando se viene arriba en situaciones de riesgo.

Lucas Vázquez y Carvajal en Villarreal. (Efe)
Lucas Vázquez y Carvajal en Villarreal. (Efe)

La losa del gol perjudicó a un equipo que tenía otro trazo a lo que se venía viendo desde que empezó la pretemporada. Zidane fue a los seguro, con cuatro defensas con la novedad de Mendy, cuatro centrocampistas con Lucas Vázquez a la derecha y Bale a la izquierda y dos delanteros: Benzema y Jovic. El plan era abrir el campo. Jugar por las bandas. Por fuera. Poner centros en el día que había un delantero de área como Jovic. A Benzema todavía le cuesta entenderse con el serbio. Un Madrid sin Modric y con Ramos despistado es poco fiable. Sigue sin ser sólido. Comete errores desconcertantes. La reacción se produjo con la voluntad y el carácter que le ponen dos todoterrenos. Carvajal y Lucas Vázquez son útiles si les pides trabajar, tener constancia, darle continuidad al juego por su parcela. Había más sangre por la derecha que por la banda izquierda que ocuparon Mendy y Bale.

La raza de Vázquez y Carvajal

Al juego racial de Carvajal y Lucas Vázquez se sumó Luka Jovic. Otro de los combativos. Buenas noticias para un Real Madrid que necesita mostrar caras nuevas y gente que se quiera comer el mundo. Hoy en día los delanteros tienen que incordiar, pelear, robar balones, meter la pierna, dejarse el alma… Jovic tiene este perfil. Es valiente y egoísta. Se la jugó en ocasiones en las que podía dar la pelota a Benzema. Esa insistencia le premió en la acción del gol del empate por la banda de Carvajal y Lucas Vázquez. El balón cayó a Jovic, lo prolongó de tacón y acabó en gol de Gareth Bale.

El Real Madrid no desplegó un buen fútbol, no tuvo creación ni inspiración. Se sacrificó y sufrió. Se puso el mono de trabajo en una tarde en la que el entrenador está más obsesionado por ser práctico que vistoso. Cuando se trata de acabar las jugadas el mejor sigue siendo Bale. Al que querían echar, ZZ ya le ha puesto de titular en las tres jornadas de Liga. Tiene gol. Es innegable. Pero tiene que jugar cerca del área y dejarse de poner centros. El galés fue a culminar esa acción de los bregadores. Ahí es donde se le puede sacar más provecho a un jugador que necesita sentir la confianza del entrenador.

Este proyecto acaba de empezar. Pide algo más en un equipo que todavía aburre, está despistado e inseguro. Ese plus se lo tiene que dar Eden Hazard. Hasta que entre en juego el belga hay que ver en el once a jugadores como Lucas Vázquez dejarse el corazón. Otro día más en el que Zidane no apuesta en el once por Vinicius. El brasileó empezó la Liga de titular en Vigo y lleva dos suplencias. A Zidane le sigue pareciendo más revulsivo.

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