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Goya 2019: la resurrección de Màxim Huerta (con mensaje cifrado a Pepu y Beitia)

El ministro más corto de la democracia reaparece entregando un Goya

Foto: Màxim Huerta en la alfombra roja de los Goya. (EFE)
Màxim Huerta en la alfombra roja de los Goya. (EFE)

La noticia es la siguiente: Màxim Huerta entregó esta noche un Goya (al mejor corto documental). Su vestuario fue el siguiente: esmoquin en tejido italiano de Pedro del Hierro. Y el trasfondo (que es lo más importante): la resurrección pública del ministro maldito.

Preguntado en la alfombra roja de los Goya si no se sentía raro al no acudir a la gala como ministro, Huerta dijo sonriendo: "Siempre se es ministro".

Y mientras entregaba el premio: "No se preocupen, que ya saben que yo soy... breve".

Los Premios Goya son su primer acto de perfil alto tras el hundimiento. Recuerden: pocos días después de ser elegido ministro de Cultura por Pedro Sánchez, este periódico publicó que había hecho trampas fiscales, su cabeza rodó, y se convirtió en Màxim, el breve, el ministro más corto de la democracia: seis días en el cargo.

"Pago dos veces la multa. La inocencia no vale ante esta jauría", dijo cuando anunció su dimisión.

Todo esto ocurrió en junio de 2018. Casi ocho meses después, y tras tomar aire en varios países, Màxim Huerta vuelve al 'show business'. Si esto fuera un juego de espejos, el momento no podría ser mejor: el ministro 'celebrity' caído en desgracia reaparece justo cuando otras dos 'celebrities' culturales sufren las 'bondades' del salto a la política: Pepu y Beitia.

El ejemplo de Huerta

Hace unos días vimos a Ruth Beitia, medallista olímpica, pulverizar el récord de Màxim: su carrera política en la primera línea también había durado poco, dos semanas, pero es que Beitia ni siquiera había llegado al cargo: no pasó de candidata (del PP a las autonómicas cántabras). ¿Los motivos del batacazo? De la bisoñez política absoluta a las puñaladas internas por el dedazo que le había llevado hasta ahí.

Más paralelismos con Huerta tiene el caso de Pepu Hernández como reciente candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid: su elección fue por sorpresa (otro dedazo/ideaca de Pedro Sánchez y su entorno), este periódico adelantó que Pepu creó una sociedad para ahorrarse impuestos (eso sí, Màxim fue condenado por defraudador; Pepu no).

Españoles: Màxim Huerta ha muerto. ¡Viva Máximo Huerta!

Pero lo importante aquí es lo que nos enseña el auge y caída de Màxim como espejo para todos los demás. Los golpes de efecto políticos son estupendos las primeras 24 horas, y después de ese plazo, pues igual ya no tanto: que tu ministro/candidato famoso tenga todos los focos encima desde el primer día, suena bien, a no ser que tu 'celebrity' haya gestionado su fortuna de un modo heterodoxo, no sepa decir dos palabras seguidas o tienda al desbarre cada vez que abre la boca. En cualquiera de esos tres casos: el incendio mediático está asegurado. Por último: los partidos políticos odian a los paracaidistas. ¿Quién lloró el hundimiento de Màxim en el PSOE? ¿Quién lloró la caída de Beitia en el PP? ¿Qué va a pasar con Pepu?

Y ahora viene el mensaje cifrado de Màxim Huerta a todas las 'celebrities' que estén pensando en meterse en política. Huerta publicará en primavera un nuevo libro: 'Intimidad improvisada'. Pues bien: ha pedido firmarlo como MÁXIMO HUERTA. ¿Por qué? Volver a su nombre original —el de antes de mutar un periodista famoso— como metáfora de su renacimiento (como una 'nueva' identidad) tras la muerte pública.

Beitia y Pepu: de la droga (de la política) se sale (y, además, no pasa nada, porque siempre se es ministro).

Españoles: Màxim Huerta ha muerto. ¡Viva Máximo Huerta!

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