las claves de una sorpresa

Las 15 marcas en la retirada de Ruth Beitia

Quince días como sus quince medallas internacionales (5 de oro, 6 de plata y 4 de bronce). Estas son las quince marcas que han caracterizado esta carrera electoral breve y accidentada

Foto: Ruth Beitia en la Convención Nacional del PP. (EFE)
Ruth Beitia en la Convención Nacional del PP. (EFE)

Acostumbrada a batir todo tipo de metas deportivas (campeona olímpica y quince veces medallista internacional absoluta en salto de altura) la atleta y ya exdiputada autonómica por el Partido Popular Ruth Beitia ha conseguido esta semana un importante récord, el de dimitir, justificándolo en razones personales y familiares, como candidata del PP a las elecciones autonómicas apenas quince días después de que Pablo Casado la impusiera frente a la que parecía la candidata natural, la de la presidenta María José Sáenz de Buruaga.

Quince días como sus quince medallas internacionales (cinco de oro, seis de plata y cuatro de bronce). Estas son las quince marcas que han caracterizado esta carrera electoral tan breve como accidentada

1. Sorpresa: Un nombramiento que sorprendió a todos, tanto fuera como dentro del PP cántabro, que daba por seguro que la cabeza de lista a las elecciones autonómicas sería Maria José Sáenz de Buruaga

2. Las formas: Fue algo que los dirigentes del PP se desayunaron el domingo de Reyes por una filtración en 'El diario montañés', periódico de referencia en la prensa escrita en Cantabria. Esas formas fueron vistas por los militantes, la cúpula directiva y el simpatizante en general como un “escarnio” y una “humillación” hacia la presidenta.

Pablo Casado, junto a Ruth Beitia (i), y a la candidata a la alcaldía de Santander, Gema Igual (d). (EFE)
Pablo Casado, junto a Ruth Beitia (i), y a la candidata a la alcaldía de Santander, Gema Igual (d). (EFE)

3. Las heridas. Pero también fue importante por quién era: frente a lo que pudiera parecer, Ruth Beitia no es precisamente nueva en política. La atleta llevaba dos legislaturas en el Parlamento de Cantabria, ya era miembro del Comité Ejecutivo de Pablo Casado y previamente lo había sido del Comité Ejecutivo del PP cántabro.A la política llegó en 2009 de la mano de Ignacio Diego, expresidente de Cantabria y expresidente del Partido Popular. Esto es importante porque el PP cántabro vivió hace casi dos años una conmoción cuando el entonces presidente Ignacio Diego se enfrentó por la dirección del partido a quien había sido su número dos, tanto en el partido como en el Gobierno. María José Sáenz de Buruaga. Es decir: desde el PP de Cantabria vieron cómo la dirección del partido (que no eran sus preferidos en el Congreso nacional) les imponía una candidata del bando opuesto en lo que miembros del Comité Ejecutivo regional calificaron de un “golpe de estado” promovido por los “perdedores” de aquel Congreso. Con un solo gesto, aquellas heridas quedaron abiertas de nuevo.

4. La sorayista: La imposición de Beitia supuso un duro cuestionamiento de Sáenz de Buruaga, que en el Congreso nacional simpatizó con la candidatura de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría (compañera de Consejo de Ministros de Íñigo de la Serna, exalcalde de Santander y titular de Fomento). Con la designación de la atleta, Casado le hizo ver a Sáenz de Buruaga que no es ella en quien piensa cuando planea el futuro del PP en Cantabria. La dosis de “humillación” a la que aludíamos antes se reforzó cuando Casado acudió a Santander el 10 de enero a la presentación pública de Ruth Beitia y le lanzó a la presidenta del partido el elogio envenenado de que sabía estar “a las duras y a las maduras”.

Circularon fragmentos de vídeo en el que se reflejaban las carencias retóricas de Beitia y sus problemas para leer las fichas preparadas

5. Bisoñez política: Desde el mismo día de su presentación pública se evidenció la falta de preparación política de la candidata Beitia. Para empezar, ya venía de no ser la más activa del Parlamento de Cantabria, en el que ha ocupado escaño dos legislaturas (también lo dejará). En ocho años, apenas había realizado cuatro preguntas orales en la Cámara autonómica. Pese a ser un fichaje mediático y estrella, acabó siendo, si exceptuamos a los miembros del Gobierno, la parlamentaria con menos actividad mientras que cosechaba abundantes logros deportivos. La militancia vivió con “angustia” ese primer discurso de Beitia como candidata ante Casado y Javier Maroto. Por grupos de Whatsapp y redes sociales circularon fragmentos de vídeo en el que se reflejaban sus carencias retóricas y sus problemas para leer las fichas que le habían preparado. Pero lo peor llegó al día siguiente, cuando al ser entrevistada en Onda Cero por Carlos Alsina en el matinal ‘Más de uno’, se le preguntó por la violencia de género y acabó equiparando el maltrato a los animales con la violencia contra las mujeres (“todos son seres humanos”). La conexión se cortó súbitamente, se convirtió en Trending Topic en Twitter (otra vez) y acabó matizándose a sí misma. Las entrevistas previstas se cancelaron ante el temor a que se fueran deslizando más preguntas espinosas. Una semana tardó en volver a comparecer en público: fue en Madrid, en la Convención Nacional del PP, en la que intervinieron todos los candidatos en un formato de respuestas breves a preguntas grabadas y, evidentemente, pactadas. Beitia no hizo alusiones a Cantabria –el resto sí a sus comunidades autónomas—en una intervención que centró en el deporte, en los mensajes contra el doping y en la lucha contra la obesidad infantil. La atleta abandonó la convención casi en el acto. Por la noche, se dejó fotografiar en una fiesta de cumpleaños. El martes previo se había reunido con Javier Maroto. La foto de su soledad fue portada al día siguiente. Ya lo estaba dejando.

Pablo Casado, junto a la presidenta del PP de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (2i), y junto a Ruth Beitia (i) y Gema Igual. (EFE)
Pablo Casado, junto a la presidenta del PP de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (2i), y junto a Ruth Beitia (i) y Gema Igual. (EFE)

6. Enfermedades. Si bien todo apunta a que para entonces la decisión de abandonar ya estaba tomada, finalmente se conoció el pasado martes. Como todo lo que ha tenido que ver con Beitia, de forma sorpresiva, con un comunicado que empezó a circular por Whatsapp de forma masiva mientras quienes lo recibían y difundían preguntaban si era falso hasta que finalmente quedó confirmado en forma de comunicado oficial. En él se aludía a una decisión personal y a motivos personales y familiares, ya que la atleta tiene parientes con problemas de salud (si bien era una circunstancia previa a su aceptación de la candidatura, tal vez no lo suficientemente calibrada). El día del 'shock' emocional en el PP, cuando se confirmó que Beitia sería la candidata, el PP justificó su ausencia del Comité Regional porque estaba en el hospital de Valdecilla con su padre, que acababa de someterse a una intervención quirúrgica

7. Sola en el partido. Lo cierto es que la diputada autonómica se enfrentaba a una campaña electoral complicada: con el riesgo de evidenciar su falta de preparación política y con el deporte como único tema en el que sentirse segura, quedaban las opciones de afrontar el riesgo de su exposición o esconderla ante los medios. Esta última opción requería la colaboración del resto del partido, como altavoz, para compensar esa ausencia. Y un partido con heridas, políticas y personales, reabiertas, no estaba en condiciones de ofrecerle ese apoyo a una candidata cuya imposición acataron sin digerirla ni comprenderla.

María José Saénz de Buruaga será ahora la candidata del PP de Cantabria. Supo transformar la humillación en una adhesión masiva a su persona

8. Una campaña difícil. No es Ruth Beitia una persona a quien la presencia pública le incomode: está acostumbrada a los focos dada la popularidad que le han brindado sus incuestionables éxitos deportivos. Y en el pasado ha quitado importancia a críticas políticas o mediáticas en Cantabria que no lograban hacer excesiva mella en un carácter forjado a base de una concentración extrema. Pero una campaña electoral nacional es otra cosa: son más focos, más gente (partidos, compañeros, medios y público) pendientes de sus palabras, y un terreno desconocido. Ruth Beitia está acostumbrada al masaje de los medios tras los éxitos deportivos. Sólo ha sido noticia cuando ha ganado. Lo peor que le pasaba si quedaba fuera del podium es que caía en el olvido.

9. Vencedores y vencidos. María José Saénz de Buruaga será ahora la candidata del PP de Cantabria. La presidenta del PP tuvo la habilidad política de transformar la humillación de la imposición en una adhesión masiva a su persona que le llevó contar públicamente que había pensado en dimitir al frente del partido, pero que no lo hizo porque así se lo habían pedido militantes y compañeros de la dirección. Se quedaba para así “evitar un cisma”.

10. Buruaga, el segundo plato. Sáenz de Buruaga siempre se ha presentado como una especie de guardiana de las llaves de la sede, como aquella que conoce a todo el partido, desde el militante más antiguo a los empleados que lo llevan en el día a día pasando por los concejales del pueblo más remoto de Cantabria. Ahora, Buruaga debe intentar evitar que el sorpasso del PRC que ya se da por hecho se convierta en un triple sorpasso, con los del PSOE y CS. Sus adversarios saben ahora que hay alarma por las encuestas internas y que Buruaga era el plan B.

María José Saénz de Buruaga, candidata del PP a la presidencia de Cantabria. (EFE)
María José Saénz de Buruaga, candidata del PP a la presidencia de Cantabria. (EFE)

11. Los 'dieguistas', fuera. Ahora los que quedan fuera son los dieguistas, vueltos a mirar con recelo por sus antiguos rivales de Congreso, porque “los caciques son inintegrables”. La convulsión generada por la imposición de Beitia, leal al expresidente Diego hasta el final, al menos había llevado a una sensación de negociación entre ambos bandos. Ahora la facción que se sienta fuerte no se verá en necesidad de hacer concesiones a quien, recordemos, definió como golpistas. Y el PP ya ha dejado claro en Cataluña que no es de negociar con “golpistas”.

12. Todos retratados. En las reacciones a la imposición de Beitia se han retratado todos. Desde la sonrisa y el abrazo de Movellán hasta una alcaldesa de Santander que pasó de apoyar a Buruaga en el Congreso a ponerse de perfil con el dedazo. Es decir: en un momento de trauma, Buruaga sabe quiénes han sido los leales. Cada uno tendrá que hacer valer sus conexiones, pero por ejemplo el diputado Santiago Recio, histórico fontanero político de Santander, ha bajado en su cotización, y está por ver si Diego Movellán, diputado en el Congreso, sabe poner en valor su conexión personal con Pablo Casado, forjada en los tiempos de ambos en Nuevas Generaciones.

En Santander, la candidata del PP a la Alcaldía es Gema Igual, que fue nombrada tras la marcha de Íñigo de la Serna al Ministerio de Fomento

13. Quejas por la gestión de la crisis. De hecho toda la gestión de la crisis de Beitia ya ha provocado quejas por parte de este sector dieguista, que considera que se ha dejado a la atleta muy sola o que ha sido muy criticada por miembros del propio PP (por ejemplo, cuando se marchó de la convención en el día y luego fue vista en la celebración de un cumpleaños en Santander).

14. El papelón de la alcaldesa. En Santander, la candidata del PP a la Alcaldía es Gema Igual, que fue nombrada tras la marcha de Íñigo de la Serna al Ministerio de Fomento. Y que se ha marcado el reto de ser alcaldesa, esta vez por elección ciudadana en lugar de por designación, además de, evidentemente, retener el gobierno en un momento en que una ciudad en la que la única sigla diferente al PP que la ha gobernado fue su marca previa, Alianza Popular. Los ‘populares’ ya perdieron su mayoría absoluta en las pasadas elecciones, y esta legislatura han tenido que capear con unas inusitadas crisis ciudadanas que hacen que no parezca un objetivo tan sencillo de conseguir. Igual trató de mostrarse equidistante entre las dos Bs de Beitia y Buruaga, reivindicando que si bien en el Congreso tuvo la “valentía” de apoyar a la actual presidenta, ahora no tenía por qué significarse: cuando casi todo el partido respaldó a su presidenta, ella, la alcaldesa del municipio más importante, evitó pronunciarse en favor de quien acabó ganando la batalla.

15. Casado, el más tocado. Es el presidente nacional del PP quién más tocado sale de la crisis, en la que lo único que ha demostrado es que tiene el poder de mando que le da el cargo. Pero que ha dejado en evidencia varias cosas, en especial, que tiene menos capacidad estratégica de la que posiblemente pensara que tenía. Su decisión de colocar a Beitia se apoyó solo en una encuesta en la que Beitia iba a “arrasar”, y en sus impresiones sobre la lectura de la prensa deportiva por parte de los españoles y su importancia estratégica, como llegó a declarar públicamente para avalar a Beitia. Con esta decisión ha demostrado su poco conocimiento de la organización en Cantabria y de la propia candidata elegida, y lo peor es que ha revivido los duros meses del Congreso para que, al final, se haya restablecido el orden natural y la candidata sea la presidenta. Pero en el proceso, el PP nacional y el PP cántabro han demostrado que ninguno de los dos se fía del otro. En tan sólo un par de semanas, Pablo Casado ha reabierto las heridas para devolver el partido a la guerra fría, porque tras la renuncia de Beitia, el armisticio y el poder interno absoluto que obtiene Buruaga viene el riesgo exilio de medio partido que no reconoce el resultado del Congreso de 2017, y en un momento en el que el PP tiene que competir electoralmente por la derecha y contener fugas a otras opciones, sean más moderadas o radicales.

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