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Juliette Binoche, Premio Donostia: "Trabajar con Godard fue muy duro"
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70 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Juliette Binoche, Premio Donostia: "Trabajar con Godard fue muy duro"

La actriz francesa ha recogido este domingo el Premio Donostia a toda su carrera

Foto: Juliette Binoche en el Festival de San Sebastián. (Efe/ Juan Herrero)
Juliette Binoche en el Festival de San Sebastián. (Efe/ Juan Herrero)

Pocas actrices -más bien ninguna- pueden presumir de haber trabajado con la mayor parte de los grandes directores de todo el mundo -desde Godard hasta Kore-eda-, de ser musa del cine independiente y a la vez trabajar en superproducciones en Hollywood, de llenar teatros en Londres, de manejarse indistintamente en francés y en inglés, de ser embajadora no sólo del país que inventó el cine, sino de la ciudad donde se proyectó por primera vez una película. Junto a Catherine Deneuve e Isabelle Huppert, Juliette Binoche es la gran estrella del starsystem francés y, por tanto, del starsystem europeo.

En cuarenta años de carrera -tiene cincuenta y ocho- ha ganado un Oscar por 'El paciente inglés' (1997), el premio a Mejor actriz en Cannes por 'Copia certificada' (2010) y un César -aunque ha estado nominada en diez ocasiones- por 'Tres colores: azul' (1993). En persona desprende elegancia, pero no la calidez que transmite en pantalla. Reflexiona mucho sus respuestas, consciente de lo que se espera de ella y, cuando no le gusta una pregunta, lo hace ver, pero contesta con los requiebros que dan los años de experiencia en batalla. Ha viajado hasta el Festival de San Sebastián para recibir el Premio Donostia a toda su carrera. Carteles con su cara salpican toda la ciudad. Y presenta su último trabajo junto a Claire Denis, 'Fuego', ganadora del Oso de plata de la última Berlinale.

En él, Binoche se mide con otro de los tótems del cine francés, Vincent Lindon. Ambos interpretan a una pareja atrapada en un triángulo amoroso, una historia rodada en pandemia, en una analogía sobre cómo un agente amoroso externo puede convertirse en un virus que todo lo contamina. Aunque prudente con las palabras, la actriz ha querido dejar caer algo que habitualmente no traspasa más allá de los corrillos y las especulaciones: un rodaje complicado y unas relaciones tensas dentro del equipo creativo. "Esta última película ha sido bastante dura, en general. Y todos lo sabemos. Intentamos esconderlo a los periodistas, pero es difícil de esconder".

placeholder Binoche posa junto a la playa de Zurriola. (Vincent West/Reuters)
Binoche posa junto a la playa de Zurriola. (Vincent West/Reuters)

"Claire y yo hemos trabajado tres veces juntas y nuestra relación ha sido muy diferente en cada una de ellas. También he trabajado dos veces con Haneke y otras dos con Minghella, con Bruno Dumont… En cada película hay un tipo de relación diferente. Y en esta última película, ‘Fire’, ha sido más dura que en otras ocasiones. Me he sentido sola. Me he sentido abandonada en algunos momentos", confiesa. "En ‘Un sol interior’ nuestra relación fue ligera. Hicimos la película muy rápido pero había cierta ligereza en ella. Hubo mucho amor y compartimos mucho. Y en ‘High Life’... estábamos haciendo una película tan loca, que era divertido, porque era todo tan irreal. Era una cosa como muy Tarkovsky. Tenía una reflexión muy filosófica. ¿dónde está yendo la humanidad? Al agujero negro. ¡Es tan absurdo! Y eso me encanta. Pero esta última ha sido bastante dura, en general. Y todos lo sabemos. Intentamos esconderlo a los periodistas, pero es difícil de esconder".

Hija de Jean-Marie Binoche, mimo y director, y de la actriz franco-polaca Monique Stalens, Binoche consiguió su primer papel -pequeño- en 1983. Trabajó de cajera para pagar el alquiler hasta que dos años después, de la mano de Jean-Luc Godard, se estableció como una actriz de carrera con 'Yo te saludo, María'. Tampoco guarda muy buen recuerdo del rodaje. "Definitivamente me quedo con lo que aprendí de él. Huía de todas las convenciones. Ya fuese poner la cámara en un sitio u otro, o la interpretación de los actores, o la forma de moverse. No me pareció que tuviese una manera positiva de trabajar. No como Anthony Minghella, por ejemplo, que siempre intentaba hacer que los actores se sintieran cómodos. Godard estaba siempre intentando sacarse cosas de dentro de sí mismo. Lo que, para el actor, era muy incómodo. No era una atmósfera cálida y cómoda. Como actriz joven que era fue interesante. Porque salías de las clases de teatro, donde la profesora te ayudaba a encontrar la emoción o a evitar quedarte atrapada en un sentimiento. Pero entendí que si trabajas con Jean-Luc no hay madre ni padre ni nadie que te cuide. Estás sola y tienes que ser responsable de lo que haces. Aprendí. Pero fue duro".

placeholder La actriz Juliette Binoche, posa este domingo en San Sebastián. (Juan Herrero/Efe)
La actriz Juliette Binoche, posa este domingo en San Sebastián. (Juan Herrero/Efe)

"Eso sí, era muy respetuoso con el tema salarial. Nos pagó muy bien", concede. "Para mí, como actriz joven, fue muy importante, porque estaba tranbajando de cajera e intentaba sobrevivir. Incluso si en algunos momentos era reticente a poner su firma en mi cheque porque había que llevarlo al banco, lo llevé al banco, porque no había otra forma de hacerlo. Los actores estuvimos meses metidos en un hotel esperando a que le llegara la inspiración. Y a él le daba igual. Porque todo tenía que ver con si se sentía inspirado o no. Y ya está". A lo largo de estos años, volvieron a coincidir algunas veces. "Me llamó porque me quería para ‘Film Socialisme’ y quedamos a tomar un café en París. Estuvimos dos horas. Y me acuerdo que me contaba lo importante que era ganar un Oscar. Y me sorprendió que él, precisamente él, me hablase del Oscar. No sé qué estaría pensando, la verdad".

De ella misma dice que es una persona que vive en el presente continuo. A pesar de recibir un premio a toda su carrera, prefiere no mirar atrás para hacer balance, sino que busca el movimiento perpetuo. "No suelo ver mis películas y se me olvidan las cosas. Y luego pienso, '¡es verdad, si yo he trabajado con Kiarostami! ¡Si he trabajado con Koreeda!'. He coincidido con un compañero en una serie que estoy rodando ahora que me dice, 'he estado viendo ‘Copia certificada’', o 'he estado viendo ‘La insoportable levedad del ser’'. Y yo pienso, '¿pero en qué estás pensando?'. Es raro. Yo no veo mis películas, pero me gusta que estén ahí para mis nietos, porque a mis hijos, la verdad, no les interesa demasiado probablemente están demasiado cerca".

placeholder Juliette Binoche en 'Yo te saludo, María'.
Juliette Binoche en 'Yo te saludo, María'.

La serie a la que se refiere es 'The New Look', en la que interpreta a la diseñadora de moda Coco Chanel y en la que participan también John Malkovich, Emily Mortimer y Maisie Williams. "Lo que estoy haciendo ahora nuevo que no había hecho nunca es una serie de televisión de diez episodios. Nunca había estado en esa situación. Y es muy difícil. Requiere constancia en el trabajo. Llevamos cuatro meses y medio rodando y parte del equipo ya arrastra un gran cansancio, así que tienes que intentar mantener la exitación por contar la historia durante más tiempo", admite. "Además, hay mucha más dependencia de los guionistas y los productores, mucho más que en el cine. En el cine dependes del director, pero en las series el director no tiene la última palabra. El showrunner tiene bastante poder, pero no es lo mismo.Es otra dimensión. Mantener este tipo de trabajo es, en cierta manera, otra forma de creatividad".

De cómo una chica tímida que trabajaba de cajera ha llegado a convertirse en una actriz internacional y reputada, Binoche no tiene claro el camino. "No creo que puedas planear una carrera. Recuerdo momentos en mi vida de años en los que planeas hacer esta película y luego esta otra y todo acabó saliendo de manera totalmente diferente. Esta es la excitación de este trabajo. y el miedo. Porque nunca sabes lo que va a pasar. Crees en tu propio viaje. A veces, si tienes un agente que es lo suficientemente sensible y que te cuida es maravilloso, porque puedes darle vueltas a las cosas y hablar las decisiones. Pero normalmente es un juego muy solitario".

Pocas actrices -más bien ninguna- pueden presumir de haber trabajado con la mayor parte de los grandes directores de todo el mundo -desde Godard hasta Kore-eda-, de ser musa del cine independiente y a la vez trabajar en superproducciones en Hollywood, de llenar teatros en Londres, de manejarse indistintamente en francés y en inglés, de ser embajadora no sólo del país que inventó el cine, sino de la ciudad donde se proyectó por primera vez una película. Junto a Catherine Deneuve e Isabelle Huppert, Juliette Binoche es la gran estrella del starsystem francés y, por tanto, del starsystem europeo.

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