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Alberto Rodríguez: "Hasta ahora no se había mirado la Transición con ningún ojo crítico"
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Alberto Rodríguez: "Hasta ahora no se había mirado la Transición con ningún ojo crítico"

El sevillano viaja hasta la Barcelona de 1977 para desenterrar la lucha de los presos por la amnistía general, y lo hace desde dentro de una de las cárceles más temidas del franquismo

Foto: Alberto Rodríguez frente a la cárcel Modelo de Barcelona. (Julio Vergne)
Alberto Rodríguez frente a la cárcel Modelo de Barcelona. (Julio Vergne)

En el número 155 de la calle D'entença de Barcelona un edificio amarillento construido a finales del siglo XIX se mantiene hoy como testimonio de la época más oscura de la historia de España. Es la cárcel Modelo, un presidio diseñado para que ningún rincón escapase de la mirada del cancerbero. Una estructura circular, con pasillos radiales y filas de celdas y celdas en las que no existía en punto ciego. Y un emblema ominoso del franquismo, la cloaca a la que el régimen enviaba a toda la 'escoria' que no merecía la España una, grande y libre. Más de cuatro décadas después del fin de la dictadura, Alberto Rodríguez toma a La Modelo como protagonista de su última película, 'Modelo 77', que inaugura este viernes la 70 edición del Festival de cine de San Sebastián.

Más de seis años después de su último largometraje para el cine, 'El hombre de las mil caras', sobre el caso Paesa, el director sevillano y su guionista indisoluble, Rafael Cobos, revisan de nuevo la historia reciente -¿o ya no tan reciente?- de España con una película que se mueve entre el drama social y el thriller carcelario y que recupera el levantamiento de los presos de la Cooperativa de Presos en Lucha (Copel) para pedir una amnistía general en ese momento de trnasición a la democracia, en ese momento en el que en la calle no se escuchaba más que la palabra "libertad".

placeholder Un momento de 'Modelo 77'. (Disney)
Un momento de 'Modelo 77'. (Disney)

'Modelo 77' se estrena en salas el próximo 23 de septiembre con Miguel Herrán de protagonista, un chaval al que acaban encerrando por un intento de estafa a su empresa y que acaba compartiendo celda con José Pino (Javier Gutiérrez), un hombre que ha pasado más tiempo entre rejas que fuera de ellas y que ha perdido la fe en el exterior. Por allí pasan secundarios de clase como Fernando Tejero y Jesús Carroza, en una panorámica que retrata a los olvidados de aquel tiempo de cambio, los que sufrieron una prolongación del franquismo intramuros que tardó en desaparecer. Violenta, claustrofóbica y rodada en el edificio real de La Modelo, 'Modelo 77' indaga en los oscuros del relato oficial sobre la entrada de España en la democracia.

Pregunta. En sus últimos trabajos ha indagado en el pasado para tratar de entender la identidad Española. ¿Qué es lo que más le llamó la atención para decidir volver al cine con esta historia donde los antihéroes son presos, sindicalistas y abogados?

Respuesta. A mí y a Rafael Cobos, el otro guionista, lo que nos llamó la atención fue, desde el primer momento, cuando conocimos esta historia, que los presos se hubiesen unido, por encima del miedo y de las condiciones en las que estaban, por un bien común. Muchas veces incluso por encima de sus propios cuerpos, como cuando se autolesionaron doscientos presos cortándose las venas todos a la vez en Barcelona, o subirse a los tejados de la cárcel de Carabanchel durante tres días en el 77. Hacían barbaridades. Se comían los muelles de la cama. Se comían grifos. Que todo esto lo hicieran por buscar un bien común, una amnistía…. Y esto ocurrió en los años en los que este país podía ser cualquier cosa; la proyección de futuro era infinita. Era el momento en el que se aspiraba a la mayor libertad de todos los que ha habido. Empezamos a conocer a presos y fuimos poco a poco enamorándonos de esta historia. Los dos hemos sentido durante mucho tiempo que era algo que queríamos contar.

P. Su estilo pasa por mover la cámara, por rodar espacios abiertos. Sin embargo, esta es una película terriblemente claustrofóbica.

R. En realidad, la sensación de claustrofobia y de aislamiento es la que tenían ellos, porque no recibían nada de fuera. El periódico lo recibían censurado, les recortaban las noticias y no podían tener radio, hasta un punto en el que ya se lo permitieron. La televisión se la ponían, pero les ponían cuando ellos [los funcionarios] querían. Todo está hecho desde el punto de vista de los protagonistas y el espectador sólo sabe lo que ellos saben, nada más. En ese sentido, ‘Modelo 77’ está construida premeditadamente de una manera claustrofóbica . Ni siquiera en los momentos en los que los protagonistas hablan con alguien que está fuera, la cámara se queda dentro con ellos, no sale fuera.

P. Retrata las sinergias y el funcionamiento de un sistema tan complejo como el penitenciario. En la película se ve que, dentro de los desahuciados de la sociedad, había presos que estaban peor vistos por sus propios compañeros. ¿Quiénes eran?

R. En ese momento, en las prisiones convivían militares democráticos con obreros de la fábrica de Seat, actores de Els Joglars, gente como Ocaña o Nazario, que pasaron por allí una temporada, con timadores, asesinos… Había incluso un módulo de homosexuales en el que dividían a los presos entre congénitos y adquiridos. Nos planteamos la posibilidad de que, entre los presos, hubiera determinadas reticencias a ver con quién se aliaban. Por lo que nos contaron los presos, hubo determinadas maniobras de gente que se proclamaba de Copel y que pedía dinero y que hacía colectas para, simplemente, buscarse la vida. La cárcel no pasa de ser como una ciudad. Pasa de todo ahí dentro.

placeholder Miguel Herrán y Javier Gutiérrez son los protagonistas de este drama social con tintes de thriller carcelario. (Disney)
Miguel Herrán y Javier Gutiérrez son los protagonistas de este drama social con tintes de thriller carcelario. (Disney)

P. Toman como modelo La Modelo, valga la redundancia. ¿Ha sido difícil acotar las historias reales que ocurrieron por toda España para contar la de los protagonistas de 'Modelo 77'?

R. Nosotros fuimos cerrando el punto de vista porque creíamos que esta historia tenía que contarse desde el punto de vista de uno, dos o tres personajes, como mucho. El origen de Copel fue en Carabanchel, pero acabó extendiéndose por las cárceles de toda España. Queríamos rodar en la cárcel de Carabanchel, pero la demolieron y no había nada que rodar. Así que lo trasladamos a Barcelona, que fue uno de los focos importantes. Pero, en realidad, ocurrió en Zaragoza, en Sevilla, en todas las cárceles. Fue una cosa que fue prendiendo, porque para ellos la posibilidad de que los amnistiaran lo veían como algo posible porque habían amnistiado a los presos políticos.

P. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

R. Empezamos tirando de periodistas, para documentarnos. Los periodistas nos llevaron hasta los abogados, que, a su vez, nos llevaron a presos. Y terminamos entrevistando a muchos que tuvieron que ver con Copel, prácticamente por todo el país: en Extremadura, en Salamanca, en Barcelona, en Madrid. Hablamos con funcionarios e, incluso, con el director de Instituciones penitenciarias del momento, con Carlos García Valdés.

placeholder Un momento del rodaje de 'Modelo 77'. (Disney)
Un momento del rodaje de 'Modelo 77'. (Disney)

P. Pero, ¿desde cuándo llevan con este proyecto en la cabeza?

R. Empezamos a pensar en esta película aproximadamente en 2005 o así. La llevamos arrastrando mucho tiempo. Y la hemos hecho también porque sentíamos que le debíamos algo a la gente que conocimos.

P. ¿Por qué ha sido ahora el momento de sacarla adelante, casi veinte años después?

R. No pudimos rodarla antes, entre otras cosas, porque si queríamos hacerla en una cárcel grande, La Modelo no se cerró hasta 2017. Y, luego, por medio rodamos una película y una serie. Pero yo estoy contento porque la película es como una página que se había caído de los libros de Historia que conviene recuperar.

P. 'Modelo 77' hace hincapié en la cuestión de clase de los presos. La mayoría venían de estratos muy humildes.

R. Si coges las estadísticas hoy sigue siendo lo mismo. La mayor parte de los presos son de clase baja, gente que no tiene muchas posibilidades. Probablemente no son analfabetos como en aquella época, pero el porcentaje más alto es de gente con delitos que tienen que ver con droga. Gente con nivel económico muy bajo. Pero es parecido. La diferencia es la inmigración, que antes no había.

P. Y los funcionarios...

R. Y los funcionarios. En este momento muchos funcionarios eran de Falange. Era gente acostumbrada a ostentar el poder sin ninguna limitación que hacían que las barbaridades fueran habituales. Hay gente que piensa que la película es excesivamente violenta, pero, según lo que nos cuentan ellos, no lo es. En Madrid, por ejemplo, se produjo el asesinato de Agustín Rueda, un militante anarquista, a manos de los propios funcionarios. A porrazos lo mataron. En el año 77 no era tan raro. Había mucha impunidad.

P. Desde 2005, cuando empezaron a mover el proyecto, hasta hoy, ¿piensa que se ha perdido el consenso sobre lo que fue la Transición?

R. Justo cuando empezamos a darle la vuelta a esta no había mucha voluntad de mirar la Transición con ningún ojo crítico. Lo que me parece interesante de ese momento es que había ambiciones de convertir este país en uno muy moderno, muy libre. El punto de fuga estaba en un lugar estratosférico y estupendo. El problema fue que hubo que ponerse de acuerdo con unos señores que habían tenido el poder. Es muy difícil que eso terminase siendo la base sobre la que hemos vivido otros cuarenta años y que no tengamos nada que decir. Yo no soy crítico con la Transición, pero sí creo que hay que revisar una serie de cosas que se pactaron con los mismos militares que habían sostenido una dictadura durante cuarenta años.

En el número 155 de la calle D'entença de Barcelona un edificio amarillento construido a finales del siglo XIX se mantiene hoy como testimonio de la época más oscura de la historia de España. Es la cárcel Modelo, un presidio diseñado para que ningún rincón escapase de la mirada del cancerbero. Una estructura circular, con pasillos radiales y filas de celdas y celdas en las que no existía en punto ciego. Y un emblema ominoso del franquismo, la cloaca a la que el régimen enviaba a toda la 'escoria' que no merecía la España una, grande y libre. Más de cuatro décadas después del fin de la dictadura, Alberto Rodríguez toma a La Modelo como protagonista de su última película, 'Modelo 77', que inaugura este viernes la 70 edición del Festival de cine de San Sebastián.

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