67 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Kore-eda: "En Japón a las actrices a partir de los 30 años ya no les llegan papeles"

Hace un año el cineasta japonés ganó la Palma de Oro en Cannes y el Premio Donostia en San Sebastián, Festival al que vuelve con 'La verdad'

Foto: Hirokazu Kore-eda en la 67 edición del Festival de San Sebastián. (Efe)
Hirokazu Kore-eda en la 67 edición del Festival de San Sebastián. (Efe)

A pesar de la barrera lingüística -no habla ningún idioma aparte del japonés-, Hirokazu Kore-eda podría considerarse ya donostiarra autóctono: es la duodécima ocasión en la que el cineasta japonés más internacional del momento presenta su trabajo en el Festival de Cine de San Sebastián. Kore-eda llega con 'La verdad' por delante, su primera excursión fuera del cine nipón en la que ha conseguido reunir a las dos tótems del cine francés -y europeo- que trabajan juntas por primera vez: Catherine Deneuve y Juliette Binoche. Reponerse a una Palma de Oro -la consiguió el año pasado con 'Un asunto de familia'-, no debe de ser fácil. Menos en el caso de Kore-eda, trabajador estajanovista que no se concede tregua: en los últimos diez años ha dirigido doce proyectos, entre largometrajes, documentales y series de televisión. "Ahora quiero tomarme un tiempo de descanso, hasta marzo, que será cuando empiece a sopesar los trabajos que tengo encima de la mesa", adelanta. "Lo que sé es que será una película rodada en Japón".

Vuelve a Japón después de que su breve incursión en el cine francés no haya convencido en el Festival de Venecia, donde se presentó por primera vez a principios de septiembre. En 'La verdad' hay familia -la obsesión recurrente, 'leitmotiv' de su cine-, pero también hay cine dentro del cine, hay cuentos de hadas y fantasmas, y cuentos chinos que se cuentan para engañarse a uno mismo. Catherine Deneuve es la matriarca, una actriz en horas bajas con ademanes de personaje de los hermanos Grimm que vive una crisis existencial y laboral, perseguida por su miedo al paso del tiempo y por el recuerdo de Sarah, que parece mantenerse más viva que ella aun estando muerta. Juliette Binoche sobrevive como actriz e hija frustradas. Porque es difícil ser actriz sin talento ni trabajo e hija sin madre (Deneuve) con la que ejercer.

Catherine Deneuve y Juliette Binoche en 'La verdad'. (Golem)
Catherine Deneuve y Juliette Binoche en 'La verdad'. (Golem)

Aunque en la filmografía de Kore-eda priman los repartos corales, en esta ocasión ha querido "resaltar la relación de la madre y la hija" con "dos personajes de carácter fuerte" que eclipsan al resto del elenco. Dice el japonés que en su última película ha querido explorar la naturaleza del relato, de laconstrucción de laverdad: al fin y al cabo el cine es el camino de llegada a la verdad a través de la ficción. "Me pareció muy interesante cuando hablé con Juliette Binoche sobre lo que significa para el actor interpretar. Para ella interpretar no tiene que ver de ningún modo con mentir, sino conferir vida a un personaje que no la tiene. Creo que eso es la gran diferencia entre cuando alguien interpreta en el cine y el que interpreta en la vida real. Lo que yo quería decir con esta película, ‘La verdad’, es que el arte de interpretar dentro de una película es, en cierto modo, una forma de verdad".

Ésta es la primera película en la que Kore-eda abandona su lengua materna para entregarse a un rodaje internacional

Ésta es la primera película en la que Kore-eda abandona su lengua materna para entregarse a un rodaje internacional sin entender una palabra del idioma de los actores ni del equipo. Un ejercicio extremo de comunicación no verbal con el que se ha sentido muy a gusto. "En las películas hay una especie de lenguaje interno entre las personas que estamos trabajando y esta comunicación tiene mucha más importancia que las simples palabras. En lo que concierne a la película, yo no entiendo lo que están hablando los actores, porque están hablando en un idioma que no conozco, pero por el ritmo de la conversación o la manera de la que hablan puedo entender si lo están haciendo bien o lo están haciendo mal", describe.

Juliette Binoche e Hirokazu Koreeda en la alfombra roja del Festival de San Sebastián. (Efe)
Juliette Binoche e Hirokazu Koreeda en la alfombra roja del Festival de San Sebastián. (Efe)

"Antes de empezar a rodar, además, tuvimos unas largas entrevistas con Juliette Binoche y Catherine Deneuve para conocer bien nuestros puntos de vista. Gracias a estas conversaciones Deneuve me dijo que había comprendido qué tipo de director era y qué es lo que quería conseguir", prosigue. "Hacer una película en Francia es igual que hacer una película en Japón. La única diferencia es que hablé mucho más con los productores y los actores. En esta película era la primera vez que trabajaba con Eric Gautier, el director de fotografía. Simplemente viendo los gestos que hacía él o la forma de mover la cámara ya existía una comunicación más allá de las palabras".

Considero que tengo películas mejores y películas peores, pero no puedo estar pendiente de lo que diga la crítica

La creación artística es frágil y en 'La verdad', Kore-eda desarrolla a través del personaje de Deneuve la dificultad para relacionarse con uno mismo y con su entorno por parte de los creadores. Las inseguridades, las frustraciones, el éxito en su naturaleza dual de, al mismo tiempo, motor y freno del proceso creativo. "Yo no hago caso de las críticas. Considero que tengo películas mejores y películas peores, pero no puedo estar pendiente de lo que diga la crítica, porque entonces no podría trabajar", responde.

Otro momento de 'La verdad'.(Golem)
Otro momento de 'La verdad'.(Golem)

En el universo de Kore-eda el universo femenino eclipsa al masculino, y lo mismo ocurre en 'La verdad'. La complejidad de lasrelaciones entre mujeres, en las que el amor se entrelaza con la competitividad y el miedo al paso del tiempo, queda patente a través de las tres generaciones que representan Deneuve, Binoche y la pequeña Clèmentine Grenier. "Lo bueno es que en mis películas, como están protagonizadas por familias, tienes la oportunidad de contar con actores de varias generaciones, lo que permite dar papeles a gente más mayor", explica. "Creo que en Europa las actrices tienen más oportunidades de conseguir un buen papel a partir de cierta edad. En Japón te encuentras con que, cuando una actriz pasa de los 30 años ya no le llega ningún papel".

Si el personaje de Deneuve arrastra el peso del fantasma de Sarah, un personaje con el que tuvo una intensa relación tanto de amistad como de competitividad que se mantiene perenne a causa de su muerte, Kore-eda lleva gran parte de su carrera susteniendo sobre sus hombros las comparaciones con Ozu. "No me siento luchando contra el espectro de Ozu. Esa comparación es algo que hacen los demás, pero no algo que sienta yo",se defiende. "En cierto modo sí que había algo de Ozu en mi película ‘Nuestra hermana pequeña’, porque la rodamos en Kamakura, que es una localización recurrente en las películas de Ozu. Aparte de eso, nunca he sentido su presencia a mi lado. Hablando de manera general no me parece algo malo que actuemos o nos dejemos influenciar por alguien que ya está muerto".

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