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'Un sol interior': Juliette Binoche y sus amantes

La directora francesa Claire Denis sigue a la actriz en su búsqueda incansable del amor definitivo en una comedia romántica inusual que desmitifica la retórica de la seducción

Foto: Juliette Binoche protagoniza 'Un sol interior', una comedia existencial de Claire Denis. (Avalon)
Juliette Binoche protagoniza 'Un sol interior', una comedia existencial de Claire Denis. (Avalon)

"El lenguaje es una piel. Froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras en lugar de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo”, escribe Roland Barthes en el capítulo "La conversación" de su 'Fragmentos de un discurso amoroso', esa deconstrucción temática de la retórica del amor que publicó en 1977. La obra de Barthes se encuentra en la génesis de 'Un sol interior', ya que la primera intención de la cineasta Claire Denis y la escritora Christine Angot, que ya habían colaborado en el cortometraje 'Voilà l'enchaînement', era adaptar este ensayo a primera vista intraducible en película. Cuando la tarea se vio imposible (por cuestiones legales más que por falta de voluntad de directora y guionista), ambas recondujeron sus energías hacia 'Un sol interior', que mantiene parte de la intención barthesiana de diseccionar las rutinas culturales de la pasión.

Isabelle (Juliette Binoche) es una pintora separada que busca el amor definitivo. A lo largo de la película, la vemos cambiar de pareja varias veces. La mujer no encuentra satisfacción en unos amantes que no colman su imagen de compañero ideal. Pero tampoco puede evitar seguir buscando al hombre de sus sueños. Juliette es una amante del amor, una adicta al concepto de romanticismo. En apariencia, 'Un sol interior' se asemeja a otras comedias dramáticas en torno a las peripecias amorosas de una protagonista que, por un lado, ya no es ninguna ingenua en lo que a relaciones personales se refiere y, por el otro, no desiste en su vocación de volver a enamorarse perdidamente.

Juliette Binoche, en 'Un sol interior'. (Avalon)
Juliette Binoche, en 'Un sol interior'. (Avalon)

Pero Denis y Angot aplican una fina capa de ironía a esta búsqueda del amor verdadero que desmitifica los juegos de seducción, la retórica apasionada y los rifirrafes sentimentales entre la protagonista y su coro de amantes. A través de los ojos de Isabelle, vemos el rostro menos seductor de sus varios pretendientes: el banquero que trata con insolencia al chico del bar, el actor que no se atreve a decirle a su esposa que lo suyo se ha acabado, el tipo de provincias con el que no tienen nada que ver... Pero ellos también funcionan como reflejo de la insistencia de la protagonista por sentirse enamorada en una época y una edad en que ya no parece quedar sitio para los sentimientos absolutos y eternos.

'Un sol interior' no permite que su personaje caiga ni en el patetismo ni en la autocomplacencia

Denis pone en evidencia hasta qué punto la búsqueda de Isabelle tiene algo de desesperada. Pero en ningún momento menosprecia a la protagonista. Por el contrario, la cámara de Agnès Godard, directora de fotografía habitual de la cineasta, celebra en todo momento la belleza, la sensualidad y el sentimiento de una Juliette Binoche que no permite que su personaje caiga ni en el patetismo ni en la autocomplacencia. El proceso de desacralización de la retórica amorosa llega a su punto álgido en la magnífica escena final, donde Binoche se encara con un sorprendente Gérard Depardieu capaz de otorgar credibilidad a la más hueca de las palabrerías.

La cita de Barthes que encabeza este texto también permite situar una forma de entender el cine romántico muy propiamente francesa: la de aquellas películas que convierten el discurso amoroso en un acto erótico en sí mismo. La obra de Claire Denis se ha movido hasta el momento en la concepción opuesta. En sus filmes ('Beau Travail', 'Trouble Every Day', '35 Rhums'...), es la piel la que deviene lenguaje, el tacto sustituye a las palabras y los cuerpos resultan más elocuentes que el habla.

Otro momento de 'Un sol interior'. (Avalon)
Otro momento de 'Un sol interior'. (Avalon)

Por contraste, 'Un sol interior' resulta su película más dialogada, la primera en que las conversaciones cobran un protagonismo insólito. La ironía que preside todo el metraje también alcanza al imaginario social en que se mueven los personajes. En la filmografía de la francesa, esta Francia típicamente parisina poblada por artistas, intelectuales, hombres de poder y otros seres privilegiados que se mueven por galerías, bistrós y encuentros sociales con pedigrí es habitualmente un contexto de alteridad ajeno o contrario a los protagonistas. La directora no deja de poner de manifiesto las inercias excluyentes, clasistas y endogámicas que caracterizan al grupo en cuestión.

Cartel de 'Un sol interior'.
Cartel de 'Un sol interior'.

Aunque dispone ya de una filmografía abundante y es uno de los nombres del cine contemporáneo más adorados por la cinefilia, Claire Denis resulta una práctica desconocida en nuestro país más allá del ámbito de festivales. Por el momento, solo había estrenado en las salas comerciales 'Una mujer en África', con Isabelle Huppert, una de sus incursiones en las dinámicas poscoloniales de la Europa actual, y 'Los canallas', con Chiara Mastroianni y Vincent Lindon.

Aunque resulte menos convencional de lo que aparenta, 'Un sol interior' es una buena puerta de entrada a su filmografía, compuesta por filmes en muchas ocasiones oscuros y radicales, donde predominan los personajes desubicados. Estas semanas nos están llegando imágenes de su apetecible nueva película, 'High Life', un filme de ciencia ficción protagonizado por Robert Pattinson y, otra vez, Juliette Binoche, el título que podría consagrarla internacionalmente de forma definitiva. Mientras tanto, sumerjámonos en este sol interior de amable e irónica sonrisa.

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