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'Peter von Kant': Ozon vuelve a atreverse con Fassbinder en un film de sexo y cine
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70 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

'Peter von Kant': Ozon vuelve a atreverse con Fassbinder en un film de sexo y cine

El francés François Ozon readapta por segunda vez una película de Rainer Werner Fassbinder en una película que pasó por la Sección Oficial de Berlín y que ahora llega a San Sebastián

Foto: Denis Ménochet es Peter von Kamp, el director de cine protagonista de la última película de Ozon. (Caramel)
Denis Ménochet es Peter von Kamp, el director de cine protagonista de la última película de Ozon. (Caramel)

Es habitual encontrar en las películas de autor homenajes de los directores a cineastas de generaciones anteriores, venerados e influyentes en su forma de ver y hacer cine. Normalmente es en forma de pequeñas píldoras, de guiños, incluso de secuencias completas. No es ya el derecho, sino la obligación de cita para reconocer y reivindicar al padre. Tarantino lo hace en todas sus películas, como un juego de huevos de Pascua. Gus Van Sant fotocopió plano a plano 'Psicosis' de Hitchcock. En el ejercicio pesa tanto la admiración como la osadía.

Sin embargo, en caso de 'Peter von Kant' , que participa en la sección de Perlak de la 70 edición del Festival de San Sebastián, tras su paso por Berlín- es particular y, si no inédito, casi. François Ozon readapta por segunda vez una obra de Rainer Werner Fassbinder -la primera fue 'Gotas de agua sobre piedras calientes', en el año 2000-, esta vez uno de sus films más memorables, 'Las amargas lágrimas de Petra von Kant' (1972), que es a su vez la adaptación de la obra de teatro homónima que el alemán estrenó un año antes. Pero en el camino, Ozon ha reimaginado la historia original, del triángulo amoroso de Petra von Kant (Marine Karstensen), una modista, con su asistente -totalmente sometida a ella hasta el punto de no decir una palabra-, y la joven Karin (Hanna Schygulla) -a la que promete convertir en modelo- y la remezcla con una fabulación sobre la vida real de Fassbinder.

Tráiler de 'Peter von Kant'

Petra es ahora Peter, un trasunto de Fassbinder interpretado por Denis Ménochet -al que también veremos en 'As Bestas', de Rodrigo Sorogoyen-, con lo que Ozon se ha llevado a su terreno el contexto artístico de los protagonistas sustituyendo el mundo de la moda por el del cine. Peter siempre está acompañado de un asistente silente, Karl (Stefan Crepon), un joven lánguido y taciturno, una especie de mayordomo fantasma que le escribe los guiones, le prepara el desayuno y, si hace falta, le prepara una raya de cocaína. Como recompensa, tan sólo recibe el desdén del director.

placeholder Isabelle Adjani y Denis Ménochet. (Caramel)
Isabelle Adjani y Denis Ménochet. (Caramel)

El juego metacinematográfico comienza desde que una cartela explica que nos encontramos en Colonia en 1972, justo el año del estreno del clásico de Fassbinder. A pesar de ello, todos los personajes hablan francés, con lo que Ozon avisa que también va a poner parte de sí mismo en este còctel referencial. La luz, las composiciones, la estética colorista y musical de Ozon -'8 mujeres', por ejemplo- y las espirales genéticas de ambos cineastas se abrazan y se funden: la primera canción que suena es 'Jedet Toter war er liebt', cantada por Jeanne Moreau en 'Querelle' (1982), también de Fassbinder, y la madre del protagonista es la misma Hanna Schygulla.

En 'Peter von Kant', el tercero en discordia es Amir (Khalil Ben Gharbia, en su primer largometraje), un joven expatriado que arrastra una historia familiar tremebunda y del que se encapricha el director y al que Ozon presenta en una escena realmente turbadora en la que Peter rueda al chico con su cámara, en busca de la lágrima y en un acto entre el vampirismo y el acto sexual, que a veces vienen a ser lo mismo. Al parecer, Amir es un personaje inspirado en dos amantes con los que Fassbinder mantuvo relaciones tortuosas, El Hedi Ben Salem y Armin Meier. Los ojos con los que Fassbinder admira la belleza y la aparente pureza de Amir son los mismos con los que Ozon y los cineastas, en general, quedan hipnotizados por los actores a los que retratan.

placeholder Otro momento de 'Peter von Kant'. (Caramel)
Otro momento de 'Peter von Kant'. (Caramel)

Entre escenarios teatrales fassbinderianos y la puesta en escena elegante a la que acostumbra Ozon se desarrolla la relación de Amir y Peter, en la que los roles de poder van cambiando de lado. Ozon se centra en las relaciones de abuso y dependencia entre los tres personajes masculinos. Más allá del ejercicio formal, la presencia rotunda de Ménochet, la aparición de Isabel Adjani y la naturalidad de Ben Gharbia, las escenas musicales y casi oníricas, los juegos de espejos, de cuadro dentro de cuadro, hacen que 'Peter von Kant' tenga entidad en sí misma, independientemente del homenaje cinematográfico.

'Peter von Kant' es la demostración explícita de que la vida y el cine confluyen inevitablemente, de cómo la una impregna al otro y viceversa, de que es imposible destilar atómicamente el plano real y el figurado, de que la relación entre el cineasta y el cine -el cine en su inabarcabilidad- es mucho más profunda que un plano, un título, un nombre. En este sentido comparte ADN con la 'Irma Vep' de Olivier Assayas, que en su caso se referencia a sí mismo, pero que viene a tratar de la misma forma el quijotismo del autor, la admiración, la sensibilidad compartida, las conexiones intertemporales a través del fotograma, la magia de la fantasmagoría; la batalla, en fin, por impedir que todo ello quede reducido al puto algoritmo.

Es habitual encontrar en las películas de autor homenajes de los directores a cineastas de generaciones anteriores, venerados e influyentes en su forma de ver y hacer cine. Normalmente es en forma de pequeñas píldoras, de guiños, incluso de secuencias completas. No es ya el derecho, sino la obligación de cita para reconocer y reivindicar al padre. Tarantino lo hace en todas sus películas, como un juego de huevos de Pascua. Gus Van Sant fotocopió plano a plano 'Psicosis' de Hitchcock. En el ejercicio pesa tanto la admiración como la osadía.

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