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Alfonso: el gran fotógrafo represaliado tras la Guerra Civil que acabó por retratar a Franco
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Alfonso: el gran fotógrafo represaliado tras la Guerra Civil que acabó por retratar a Franco

Hasta el 23 de enero, se puede ver en la Fundación Canal de Isabel II de Madrid la exposición 'Cuidado con la memoria', dedicada a la estirpe de fotoperiodistas del siglo XX

Foto: Mujeres celebrando la entrada de las tropas de Franco en Madrid, en marzo de 1939. (Alfonso/Vegap)
Mujeres celebrando la entrada de las tropas de Franco en Madrid, en marzo de 1939. (Alfonso/Vegap)

En realidad, Alfonso no era uno sino cuatro fotógrafos. Una estirpe familiar. La formada por el padre Alfonso Sánchez García y sus hijos Alfonsito, Pepe y Luis Sánchez Portela que dio lugar a Alfonso, la mejor agencia de prensa gráfica y retratos de la primera mitad del siglo XX. Usted ha visto con toda seguridad algunas de sus imágenes más icónicas como la de Valle-Inclán en la cama, la proclamación de la República o los retratos de Millán Astray y Franco. Y ahora puede disfrutar en la Fundación Canal de Isabel II —la sala de la calle Santa Engracia, 125, en Madrid— de hasta 144 fotografías realizadas con placas de 9x12 y una calidad extraordinaria gracias a la exposición ‘Alfonso. Cuidado con la memoria’, organizada por la Comunidad de Madrid y La Fábrica a partir del fondo que posee el Archivo General de la Administración desde 1992. Como dice Chema Conesa, uno de los comisarios junto a Ana Berruguete, una muestra para que “la gente reconozca y vea cómo éramos y pueda reflexionar sobre cómo hemos cambiado con la política que se llevaba entonces. Porque hay paralelismos”.

"Es una muestra para que la gente reconozca y vea cómo éramos y pueda reflexionar sobre cómo hemos cambiado con la política de entonces"

El título de la exposición no es baladí. Sale de un artículo publicado en 'El Alcázar' el 30 de julio de 1942 en el que se insta a los Alfonso a trabajar con discreción, ya que pueden “provocar a los que tienen memoria, ofensas que perdonar y agravios que vencer”. Solo unos días antes habían recibido una carta en la que se rechazaba su petición para inscribirse en el registro oficial de periodistas por sus simpatías con la República con lo cual no podían volver a ejercer. Y la propia prensa franquista les advertía. Sin embargo, eran muy buenos y eso Franco, a quien habían retratado como joven militar en la guerra de África, también lo vio. No se les permitió volver a trabajar como periodistas, pero sí como retratistas y el propio dictador les llamó varias veces al Pardo. Las libertades de una dictadura. Los Alfonso siguieron haciendo retratos en su estudio de Gran Vía 20 hasta 1990, año en el que murió Alfonsito, el último de la saga.

placeholder Proclamación de la II República el 14 de abril de 1931. (Alfonso/Vegap)
Proclamación de la II República el 14 de abril de 1931. (Alfonso/Vegap)

África y Primo de Rivera

El Canal de Isabel II posee varias plantas. La baja celebra a sus grandes retratados: Valle-Inclán paseando por Recoletos, La Chelito, una de las artistas más conocidas de los años veinte y treinta, Ramón y Francisco Franco en África en 1923 y la propia familia de fotógrafos, que se componía además de María, la mujer, y las hermanas Victoria, que llevaba la contabilidad y María, que se encargaba de los pedidos. El padre, Alfonso, empezó a hacer fotos a finales del XIX tras trabajar en los estudios de Amador y Compañy. En 1915 vio que el XX iba a ser el siglo de la imagen y montó su propia agencia con estudio en Fuencarral, 6 (hoy 4). Fue una gran decisión: en poco tiempo trabajaban más de 20 personas y les compraban fotos toda la prensa española. Era, además, una nueva fotografía: moderna, llena de vida, natural y con una estética muy cuidada. Era el inicio del fotoperiodismo.

placeholder Una vendedora de pavos en Madrid en 1922. (Alfonso/Vegap)
Una vendedora de pavos en Madrid en 1922. (Alfonso/Vegap)

Alfonso fotografió acontecimientos como la huelga de 1917 o el entierro de José Canalejas en 1912 (la imagen con el féretro saliendo del congreso es impresionante) o la guerra de África con el famoso retrato de Abdelkrim que hizo Alfonsito con solo 19 años (y que era como conseguir una foto de Bin Laden). Pero desde el principio se centró en la gente del pueblo. Así es como se empezaron a ver en la prensa fotos de las verbenas, las lavanderas del Manzanares, los niños bañándose en el río, el fútbol, las carreras de coches, los toros, las costureras de la fiesta de San Antón en Gran Vía, los concursos de pelo —las chicas se dejaban el pelo casi hasta las rodillas— o el elefante que mató el duque de Alba y que recorrió toda la Castellana desde el Botánico al Museo de Ciencias Naturales en carromato. Sin cuernos de marfil, eso sí, ya que se los quedó el duque.

placeholder Verbena popular en Madrid en 1922. (Alfonso/Vegap)
Verbena popular en Madrid en 1922. (Alfonso/Vegap)

Eran fotos que a partir de 1923 también posibilitaba el régimen de Miguel Primo de Rivera, que había dicho que de imágenes políticas, nada. También cubrió algunos sucesos como el el incendio del teatro Novedades de la calle Toledo que mató a más de 70 personas en 1928. Los muertos fueron llevados al depósito de cadáveres de Santa Isabel y allí se dirigieron todos los periodistas, pero no les dejaron pasar. En cuanto llegó, Alfonsito comenzó a hablar amistosamente con el ministro de Gracia y Justicia que se había acercado al lugar. Las autoridades, creyendo que el fotógrafo era alguien del ministerio, sí le dejaron entrar y tomó una serie de fotos (muy desoladoras). Al día siguiente toda la profesión estaba irritada con el ministro puesto que pensaban que había habido un trato de favor y le denunciaron. Para salir del meollo el ministro manifestó que, en realidad, se habían encargado esas imágenes al fotógrafo. No era verdad, pero el ministro salió al paso del escándalo.

Adhesión a la República

Los Alfonso eran bastante amigos de Niceto Alcalá-Zamora, republicano conservador que participó en levantamientos como el de Jaca en 1930 y por el cual acabó en la cárcel Modelo (hoy cuartel general del ejército del aire). De allí la agencia sacó una foto en la que se podía ver a todos los presos políticos en el patio subiéndose a un tejado y pactando con los propios presos.

Finalmente, el 14 de abril llega la República con las elecciones municipales y los fotógrafos se adhieren a este régimen. De ellos es la famosa imagen de la gente celebrando subida a los coches en la Puerta del Sol. Una imagen que fue tirada a contraluz a las cinco-seis de la tarde y que, sin embargo, muestra con total nitidez tanto a las personas como las calles de Mayor y Arenal. “Eso te lo da un negativo de 9x12 y una sabiduría técnica tremenda”, manifiesta Conesa.

placeholder Costureras, en las fiestas de San Antón de Madrid en 1933. (Alfonso/Vegap)
Costureras, en las fiestas de San Antón de Madrid en 1933. (Alfonso/Vegap)

El nuevo régimen trae consigo otras fotos: el alcalde de Madrid, Pedro Rico, visitando un hospicio, Antonio Machado en el café de las Salesas junto a una periodista, hombres y mujeres en un maratón de baile en el circo Price, un avión con mujeres y hombres que hacía la ruta Madrid-Barcelona-Moscú y en el que se pueden subir y bajar los cristales de las ventanas, la presencia femenina en los deportes o una tremenda nevada que cubrió toda la capital en 1932 (a la altura de Filomena).

placeholder Esquiadoras en la sierra madrileña en 1933. (Alfonso/Vegap)
Esquiadoras en la sierra madrileña en 1933. (Alfonso/Vegap)

Con la victoria del Frente Popular el ambiente se vuelve más tenso y la agencia también está ahí. Ya hay tambores de guerra. Ya está por ahí Millán Astray, a quien retratan arrogante, tuerto y sin un brazo, la Pasionaria… Se produce el asesinato de Calvo Sotelo y el 20 de julio de 1936 el asalto al cuartel de la Montaña (donde hoy está el Templo de Debod) donde se habían atrincherado los golpistas. Murieron decenas de personas por las tropas republicanas y Alfonsito consiguió algunas de las imágenes de los muertos en el patio. Hoy solo quedan copias puesto que el fotógrafo quiso destruirlas ya que sabía que podrían traer represalias… que después vinieron.

placeholder Millán Astray. (Alfonso/Vegap)
Millán Astray. (Alfonso/Vegap)

La guerra y la gente

Al estar del lado de la República, los Alfonso se dedicaron a hacer otro tipo de fotos. Tampoco les interesaban demasiado las del frente por lo que apenas hay imágenes bélicas. Sí se pueden ver imágenes de las milicianas, civiles defendiendo el régimen legal en Andalucía (junto a las ovejas), el ejército republicano pegando tiros en la plaza de Zocodover de Toledo, las trincheras de la Casa de Campo de Madrid, la del edificio Telefónica de Gran Vía, un punto muy importante porque desde ahí enviaban su crónica los corresponsales, o las cunetas llenas de muertos. La única vez que estuvieron en el frente fue en Teruel donde fotografiaron la victoria republicana.

placeholder Combatientes en la plaza de Torico en Teruel, en 1937. (Alfonso/Vegap)
Combatientes en la plaza de Torico en Teruel, en 1937. (Alfonso/Vegap)

Su estudio de Fuencarral quedó destrozado durante la guerra por lo que se trasladaron al que Luis tenía en Santa Engracia, 40. Viendo cómo iba el conflicto, los fotógrafos decidieron afiliarse a Falange. “Si eres periodista tu trabajo es llegar a los sitios. Este carné les servía para llegar y entrar”, explica Conesa.

Viendo cómo iba el conflicto, los fotógrafos decidieron afiliarse a Falange. “Su trabajo era ir a los sitios. Este carné les servía para entrar”

Este carné en el bolsillo les sirvió para cubrir la victoria de Franco y cómo entraron las tropas en Madrid. Los militares y también sus simpatizantes, que desfilaban orgullosos por el centro de la capital. De ahí es la famosa imagen de las chicas franquistas paseando por una Gran Vía cortada con un retrato de Franco, o las de las monjas con sus velos al viento, la de la despedida en Barajas de la Legión Cóndor o la del regreso de José Antonio para ser enterrado en El Escorial, donde Alfonsito fue zarandeado y llamado “rojo” por los asistentes. Otro compañero, Calvache, le sacó de allí, pero en la agencia ya había quedado claro que las cosas no iban a ser fáciles con el nuevo régimen.

La dictadura y los retratos

En 1942 les fue retirado el carné de periodistas, por lo que los Alfonso, que se trasladaron a Gran Vía 20 comenzaron a dedicarse únicamente al retrato. Para esto no había problema. Incluso el dictador siguió, gustoso, siendo fotografiado por su cámara. Y pronto la firma se convirtió en una gran celebridad por la que quería pasar todo el mundo que fuera alguien.

placeholder Francisco (izquierda) y Ramón Franco, en 1923. (Alfonso/Vegap)
Francisco (izquierda) y Ramón Franco, en 1923. (Alfonso/Vegap)

En la tercera planta se puede seguir la evolución de los fotógrafos en el terreno del retrato. Desde el primero que hizo el padre, ‘Una mujer’, hecho a su mujer en 1904 en la buhardilla de la calle Arenal en la que vivían tras llegar desde Ciudad Real (donde había nacido), a la de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia —en una boda, el rey sale con cara de no pasárselo muy bien precisamente— o los políticos “haciendo gilipolleces”, como señala Chema Conesa. Son retratos de Pablo Iglesias, Julián Besteiro, Indalecio Prieto y Largo Caballero en actitud de orador. “Son ridículas y Alfonso lo sabía. Por eso hizo una exposición con estas fotos”, añade Conesa. Son de 1917. Hay cosas que nunca cambian.

placeholder Victoria Kent. (Alfonso/Vegap)
Victoria Kent. (Alfonso/Vegap)

También se cuelan por ahí las de los intelectuales, actores, actrices y toreros. La mano de Alfonso se ve en que él cambia totalmente la imagen de tarjeta postal, el estatismo de antes del siglo XX. Los personajes, como Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Raquel Meyer, Aurora Redondo, Valeriano León, Manuel Azaña, Miguel de Unamuno, Victoria Kent, Di Stéfano, Cela, Gila, Tierno Galván y Fraga, salen naturales, incluso en los primeros planos.

placeholder Valle-Inclán, paseando por Recoletos hacia 1930. (Alfonso/Vegap)
Valle-Inclán, paseando por Recoletos hacia 1930. (Alfonso/Vegap)

La muestra se cierra con un retrato de Alfonsito ya cerca de 1990. Es una foto en su estudio hecha por Gonzalo Casado, quien trabajó con él desde los 13 años. A su muerte, el estudio se cerró y el Estado compró el archivo. Es lo que ha posibilitado que hoy se pueda llevar a cabo esta exposición para saber quiénes fuimos hace un siglo. No se la pierdan.

En realidad, Alfonso no era uno sino cuatro fotógrafos. Una estirpe familiar. La formada por el padre Alfonso Sánchez García y sus hijos Alfonsito, Pepe y Luis Sánchez Portela que dio lugar a Alfonso, la mejor agencia de prensa gráfica y retratos de la primera mitad del siglo XX. Usted ha visto con toda seguridad algunas de sus imágenes más icónicas como la de Valle-Inclán en la cama, la proclamación de la República o los retratos de Millán Astray y Franco. Y ahora puede disfrutar en la Fundación Canal de Isabel II —la sala de la calle Santa Engracia, 125, en Madrid— de hasta 144 fotografías realizadas con placas de 9x12 y una calidad extraordinaria gracias a la exposición ‘Alfonso. Cuidado con la memoria’, organizada por la Comunidad de Madrid y La Fábrica a partir del fondo que posee el Archivo General de la Administración desde 1992. Como dice Chema Conesa, uno de los comisarios junto a Ana Berruguete, una muestra para que “la gente reconozca y vea cómo éramos y pueda reflexionar sobre cómo hemos cambiado con la política que se llevaba entonces. Porque hay paralelismos”.

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