La pasión según Stalin: Dolores Ibárruri en Moscú y su hijo, el héroe muerto en Stalingrado
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La pasión según Stalin: Dolores Ibárruri en Moscú y su hijo, el héroe muerto en Stalingrado

Además de la División Azul, otros españoles combatieron en Rusia en la II Guerra Mundial como Rubén, el hijo de la Pasionaria

Foto: Ruben y Dolores Ibarruri
Ruben y Dolores Ibarruri

Como todo el mundo ha estudiado, España no participó en la Segunda Guerra Mundial y como todo el mundo sabe, sí que lo hizo. Esto no sal en el prólogo del 'Manifiesto Comunista' que ha escrito la vicepresidenta del gobierno y militante del PCE Yolanda Díaz. Antes de que Franco declarara la neutralidad del nuevo estado español surgido de la Guerra Civil, se proclamó 'No beligerante', término que no existía en política internacional y que además significó durante un periodo todo lo contrario, porque la División Azul partió a luchar contra la URSS. A pegar tiros vamos.

No eran tampoco los únicos españoles en el frente ruso. Mientras los hombres de Muñoz Grandes se dejaban la piel en el cerco de Leningrado, enfrente mismo les aguantaba un batallón de ferroviarios españoles que mandaba Francisco Antón. Fue tal su valor que, si al general de Franco los alemanes le otorgaron la Cruz de Hierro, a Antón le concedieron la de Lenin. Españoles en Rusia que la historia ha olvidado un tanto y que resuenan ahora el centenario de la fundación del Partido Comunista de España.

Los comunistas españoles quedaron al albur de la monstruosa maquinaria de Stalin

Es el relato de los comunistas españoles, deshechos por la derrota de la Guerra Civil, que recalaron en la URSS, donde quedaron al albur de la monstruosa maquinaria soviética de Stalin, para comprobar en sus carnes aquello de 'Muera España y Viva Rusia'. No es bonita, como no lo es tampoco la de la URSS durante la Guerra Civil. Después acabaron exiliados en el peor sitio posible, con un psicópata que hacía y deshacía sus destinos, entre ellos el del liderazgo en la jefatura del partido de España, pero sin España claro.

El comisario Jruschov

En Moscú la militancia se arriesgaba la vida entre apoyar a Jesús Hernández o a Dolores Ibárruri, la Pasionaria, para la secretaría general del partido, siempre a la sombra de los hilos del NKVD, la policía secreta. Mientras, se moría y se mataba en el frente. Es el caso del propio hijo de Dolores, Rubén Ibárruri, que se convirtió en uno de los héroes de Stalingrado y al que a diferencia del que fuera pareja de la Pasionaria, Francisco Antón, sí le concedieron la máxima condecoración soviética. Fue a petición de un comisario político del Ejército Rojo llamado Nikita Jruschov, el mismo que veinte años después, siendo ya el máximo dirigente de la URSS, perdería la Guerra Fría y salvaría de paso al mundo de la destrucción durante la crisis de los misiles de Cuba.

placeholder Batalla de Stalingrado
Batalla de Stalingrado

Rubén Ibárruri era un romántico. De esos que anteponen todo por unos ideales. Nadie si no habría entregado su vida de esa forma, porque habiendo sido herido, pidió volver al frente en una de las más terribles batallas que se recuerdan. Con la ciudad prácticamente colapsada, el Alto Mando soviético envió al 35 de tiradores en el que se encontraba Rubén Ruiz Ibárruri, teniente mayor de ametralladoras y en el que había también varios españoles veteranos de la Guerra Civil. No solo lucharon los divisonarios.

Ibárruri, que ya había combatido en Borishov, actual Bielorrusia, dentro de una compañía de fusileros de la 1ª división proletaria de Moscú, cubrió la retirada de las tropas soviéticas plantando cara al arrollador avance alemán como pudo. Resistió seis horas hasta que su destacamento fue prácticamente destruido. Fue antes de lo de Stalingrado.

Rodimstev: "Este hombre está perturbado, con sus heridas puede licenciarse y sigue combatiendo"

Destruyó cuatro tanques e infligió numerosas bajas antes de que fuera herido de gravedad. El coronel Rodimstev escribió de él "este hombre está perturbado, con sus heridas puede licenciarse y sin embargo dice que lo más desea es volver al frente para destruir al enemigo". Rubén que ya había sido condecorado por Kalinin con la bandera roja por la anterior acción, había escrito a Rodimstev desde el balneario de Kuibishev en donde se recuperaba de sus heridas, con el objetivo de regresar al frente. Lo consiguió y acabó en Stalingradso, concretamente en los alrededores de Kotluban, en una batalla encarnizada con los alemanes.

Cruce 564

Allí en las ruinas cercanas a la línea del ferrocarril los alemanes lanzaron hasta cinco ofensivas, pero el 35 de Ibárruri resistió, ya sin comandante al frente porque había muerto en la batalla en el Cruce 564, que fue un infierno. Un tanque explotó en los compases finales e Ibárruri tuvo que usar granadas de mano porque los alemanes entraban ya en su posición. Con una mano destrozada y el brazo lleno de sangre acabó lanzándose cuchillo en mano a por los atacantes momento en el que fue alcanzado por el disparo final.

placeholder Dolores Ibarurri (La Pasionaria) y Antonio Ortega Gutiérrez.
Dolores Ibarurri (La Pasionaria) y Antonio Ortega Gutiérrez.

La muerte de Rubén fue un golpe muy duro para la Pasionaria, lo cuenta el que fuera general de la República, Manuel Tagüeña, una de las voces críticas de aquel proceso de los españoles exiliados en Rusia: "La muerte de su hijo encerró aún más en sí misma. Aislada de la mayoría de militantes, tuvo que sufrir mucho al verse desplazada cuando parecía su herencia segura, por haber sido nombrada por Stalin al lado de José Díaz como dirigente del "temple bolchevique".

Las guerras por la sucesión del PCE se libraron en Rusia en medio de una gran cantidad de privaciones

Lo irónico es que esa guerra interpuesta de los españoles comunistas en Rusia, que no era otra en su cabeza que la que habían perdido en su país, no se podía ganar. Stalin derrotó a los nazis, sus tropas capturaron a los soldados españoles de la División Azul, a los que se les trató como espías y no como combatientes, pero Franco no perdió nada: cuando los restos de la unidad del capitán Palacios llegaron por fin de vuelta a bordo del Semiramis a Barcelona el 2 de abril de 1954, se les recibió con la típica pompa franquista. Los comunistas españoles en cambio ni siquiera estaban ya en Rusia. Se perdió dos veces la guerra.

Feminismo soviético

Las luchas internas por la sucesión se libraron en la URSS en medio de una gran cantidad de privaciones. Según Tagüeña todos querían salir de la URSS porque aquello de paraíso socialista no tenía nada. Con él, entre otros muchos, habían estado sus compañeros y jefes de armas Modesto o Líster, líderes incuestionables de la guerra y militantes del PCE. Por mucho que Juan Negrín intentara lo contrario, la realidad es que los comunistas vertebraron al Ejército Popular de la República. Modesto y Líster apoyaban a Díaz en una lucha mezquina. Los soviéticos alentaban además las ambiciones de Díaz en el peor momento de la Pasionaria, en 1943 con la muerte de su hijo. Lo que ocurría es que los militantes del PCE estaban vendidos allí, porque dependían de los funcionarios de Stalin para todo. Una pesadilla.

Por otra parte el Komintern tenía precisamente tradición de considerar a las mujeres solo para puestos secundarios o decorativos. Aun así, al final Jesús Hernández quería salir de Rusia y perdió el apoyo de los soviéticos, mientras que Dolores se recuperó un tanto de la pérdida de Rubén y adquirió un peso entre los exiliados españoles en Moscú plantando cara a los rusos sobre la situación de los exiliados españoles y planteando soluciones. La Pasionaria se fajó en Rusia donde tenía muchos menos seguidores y muchas más trabas antes de llegar a México en donde se erigió finalmente como la cabeza del partido. No fue fácil como recuerda la reciente biografía de Mario Amorós.

El PCE había surgido en 1921 y nunca tuvo un gran número de afiliados hasta comenzar la guerra

Nunca tuvo más importancia que entonces. El PCE había surgido como una escisión del PSOE en 1921 pero no tuvo un gran número de afiliados y simpatizantes hasta comenzar la Guerra Civil. No los tiene tampoco ahora una vez que se ha deshinchado el efecto Podemos que lideró Pablo Iglesias. Sí tenían los comunistas en cambio en1936 algo más de peso que la Falange de Jose Antonio, ejemplo también de mucho ruido, pero el partido era igualmente anecdótico. Al margen de los anarquistas el verdadero líder del obrerismo era Largo Caballero, el Lenin español.

Sin embargo, los comunistas sí lideraron dentro de España después de la guerra la oposición al franquismo a diferencia del gobierno en el exilio y el PSOE, pero se vinieron abajo inmediatamente después en la Transición. Se habían convertido con el estallido de la Guerra Civil, en la fuerza hegemónica de la izquierda, capitalizando todo el esfuerzo de guerra hasta imponer sus doctrinas. Negrín lo intentó demasiado tarde.

El largo exilio que lideró la Pasionaria, primero en la URSS y luego en México, demostró que solo el PCE podía articular una oposición, poco eficaz, pero siempre amenazante para el franquismo, cuyos prebostes se obsesionaron con ellos hasta el final del régimen. Tanto, que cuando terminó, nadie se dio cuenta de que el verdadero peligro para la convivencia en la nueva España surgida de la Transición no serían las viejas luchas de comunistas y falangistas, sino los nacionalismos y el independentismo de País Vasco y Cataluña. Nadie vio venir que el problema no sería el sucesor de la Pasionaria, Santiago Carrillo, porque no iba a repetir algo como la matanza de Paracuellos.

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