El carnaval que no fue: lo que no tumbó el franquismo lo paralizó el coronavirus
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Este 14 de febrero fue domingo de carnaval

El carnaval que no fue: lo que no tumbó el franquismo lo paralizó el coronavirus

Para muchos, el carnaval es un estilo de vida, pero en 2021 no ha podido ser, al menos de la manera a que estamos acostumbrados. Sus amantes tratan de sobrevivir a estos días

placeholder Foto: Personas disfrazadas en Santa Cruz de Tenerife el viernes de carnaval. (EFE)
Personas disfrazadas en Santa Cruz de Tenerife el viernes de carnaval. (EFE)

El carnaval, para muchos, es un estilo de vida. No tiene nada que ver con la fiesta que tiene lugar, con el humor que se desprende de las letras de cada chirigota y de cada charanga ni con el color de las plumas que rodean a los trajes más extravagantes. No tiene nada que ver y tiene todo que ver, en realidad. En 2020, el carnaval y todos sus derivados (el 'entroido' gallego, el 'antroxu' asturiano...) se pudieron celebrar, ya con la presencia del coronavirus en el país, pero aún a algo más de dos semanas de la primera declaración del estado de alarma, al filo de lo imposible. Pero un año después no ha podido ser: las ciudades donde más se vive el carnaval sobreviven, como pueden, a unos días en los que todo tendría que ser diferente: Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria, Ourense (y los pueblos de la provincia), Santa Cruz de Tenerife... en aquellos lugares donde el carnaval es un estilo de vida ha habido que hacer un alto en el camino.

Ni el franquismo, aunque lo intentara, logró acabar con el carnaval. En el año 1937, el Gobierno resolvió suspender "en absoluto las fiestas de carnaval" pero se mantuvo, como se pudo y en secreto, por los pueblos y calles de Cádiz, también por las zonas rurales de Galicia. Aún bajo el yugo de la dictadura, el carnaval pervivió y sobrevivió, y se recuperó con más fuerza de la que tenía antes. También en más de una ocasión, ya en democracia, se han escuchado quejas sobre algunos de los temas que se cantan con alegría por las calles de Cádiz tanto en el carnaval oficial como en el 'chico', el de los 'jartibles', el pequeño pero bien animado carnaval ilegal que se mantiene la semana después del original. Pero lo cierto es que al humor del carnaval no se le deben poner límites. Sin embargo, el límite se lo ha puesto, necesariamente, el coronavirus, aunque siempre con el conocimiento de que el carnaval volverá, que no ha desaparecido, que solo se ha quedado en 'stand by'.

Plateas vacías en Canarias

El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria tampoco pudo salir a la calle y, para suplirlo, optó por un especial repasando el casi medio siglo de esta fiesta tal y como se la conoce a día de hoy. 'El carnaval vive en tu corazón' se puso en marcha para que todos los canarios pudieran disfrutar, aunque telemáticamente, de una fiesta que forma parte de la idiosincrasia del palmense, y que se retransmite el lunes 15 de febrero a las 22:00 en la Televisión Canaria (y después en el canal de YouTube de promoción de la ciudad). Más de 500 personas, entre artistas, profesionales y técnicos, han pasado, por delante o por detrás de un escenario en el que han tenido que enfrentarse a lo que menos desea un artista: una platea semivacía.

placeholder Carnaval de las Palmas de Gran Canaria.
Carnaval de las Palmas de Gran Canaria.

Cádiz, sin chirigotas ni comparsas

Si hay un carnaval que sea largo, mucho más largo que un día sin pan, es el de Cádiz: en el mes de enero suele darse el pistoletazo de salida del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval (COAC), donde durante semanas se enfrentan coros, comparsas, chirigotas y cuartetos a base de puro humor y actualidad. El COAC mueve a miles de personas, que lo siguen en directo desde el Gran Teatro Falla gaditano o desde los diferentes canales, pero en 2021 todas esas personas no han podido más que recordar los anteriores temas, sabiendo que a un año tan duro como a este le faltaría algo de humor. Chirigotas no faltarán (o eso esperamos) en 2022.

El 'entroido' gallego, en 'pause' hasta 2022

Aunque a veces se centraliza la industria carnavalesca en Cádiz y Canarias, lo cierto es que la zona noroeste de la península tiene muchas y buenas costumbres en estas fechas. La provincia de Ourense, con algo más de énfasis que otros puntos de la comunidad gallega, celebran desde hace años el Entroido, que también sobrevivió a las prohibiciones del fraquismo, con las tradicionales salidas de las figuras más importantes de esta época del año —pantallas de Xinzo de Limia, cigarróns de Verín, peliqueiros de Laza o felos de Maceda, entre muchos otros—. Aunque algunos de ellos han hecho salidas limitadas, para que no dejen de escucharse sus 'chocas' (los cencerros que llevan muchos de ellos colgados a la espalda), las calles y plazas de los pueblos gallegos se encuentran vacíos y limpios, como no tendrían que estar.

Laza, cada año, es escenario el denominado Luns Borralleiro de una auténtica batalla campal cargada de barro, harina y hormigas que a los foráneos suele sonar como algo repugnante. Sin embargo, la pequeña plaza da Picota cada lunes de carnaval se llena, desde primera hora de la mañana, de gente con ganas de farra (y 'farrapos', los trapos manchados de barro que se lanzan durante la primera parte de la jornada). En 2021, la plaza da Picota luce vacía y solo la vista un cartel gigante, 'O entroido d'eiquí vive' ('El entroido de aquí vive'). Desde allí no dejan de recordar que "durante el franquismo" este 'entroido', que no carnaval, "siguió celebrándose incluso en la clandestinidad", llegando a ser detenidos muchos de los 'peliqueiros' que salían por el monte para no ser cazados por las autoridades. "Si la dictadura no pudo con él, menos podrá una pandemia, así que este año en casa, pero el que viene volverá con fuerza, seguro que sí".

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La plaza da Picota, escenario del Luns Borralleiro y otros días de fiesta en el 'entroido' gallego. (Foto: Catro cousas hai en Laza)

Verín, otro de los puntos calientes del 'entroido' ourensano, ha querido llamar a la responsabilidad con un mural gigante instalado en la plaza García Barbón donde se puede ver a su figura clave, el cigarrón, tras un botón de 'pause': "Nuestra responsabilidad colectiva debe ponernos en 'pause' este Entroido", dice el 'concello', en un mensaje con la clara esperanza de que en un año esa ansiada normalidad se podrá recuperar de algún modo. Esta pausa, que "no es un 'stop'" implica "esperar, reservar, aplazar, postergar, demorar, prorrogar... pero en ningún caso abandonar". Porque cuando el carnaval es un estilo de vida no se abandona jamás.

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