No todo fue expolio: el patrimonio artístico que recuperó Francisco Franco
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No todo fue expolio: el patrimonio artístico que recuperó Francisco Franco

Atado y no tan bien atado. El patrimonio de los Franco sigue en disputa, pero el dictador negoció con la Francia de Pétain la restitución de la Dama de Elche y el Tesoro de Guarrazar, entre otras joyas

placeholder Foto: El jefe de las SS, Heinrich Himmler, contempla la Dama de Elche en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid tras el canje de Franco con el mariscal Pétain.
El jefe de las SS, Heinrich Himmler, contempla la Dama de Elche en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid tras el canje de Franco con el mariscal Pétain.

Atado y no tan bien atado. Después del pazo de Meirás, le ha tocado el turno a la Casa Cornide en A Coruña, una nueva vía de agua para la familia de Francisco Franco, el que fuera jefe del Estado entre 1939 y 1975. Se suma al intrincado periplo de la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos, tras una batalla entre el Gobierno y la familia del dictador, a quienes ayudó el propio abad de la basílica y en la que se vio envuelto hasta el mismísimo Vaticano.

Una enconada trifulca por una tumba que jamás designó en vida el general como último destino. No era todo. Existe además una disputa desde hace ya décadas sobre si el patrimonio que se consideraba propiedad de la familia de los Franco durante la dictadura fue adquirido legalmente.

Se produjo en el contexto de la negociación entre Franco y Hitler en la localidad de Hendaya

Es uno de los aspectos más opacos del franquismo: incluso los propios fondos documentales del archivo personal del dictador que custodia la Fundación Franco, de los cuales tiene una copia el Ministerio de Cultura y son accesibles al público en ambas sedes, está incompletos.

Joyas dispersas

Una pequeña parte, aproximadamente el 5%, es más difícil de consultar porque consiste en lo relativo a las cuentas y propiedades del dictador. Poca cosa, considerando la maraña de Zarzuela. Aun así, Emilia Landaluce mostró en 'El Mundo' la herencia del jefe del Estado, y con anterioridad, Mariano Sánchez Soler había publicado 'La familia Franco S.A.' (Roca), al que le seguiría 'Franquismo S.A.' (Akal), de Antonio Maestre.

placeholder 'La Inmaculada de los venerables', Murillo.
'La Inmaculada de los venerables', Murillo.

Expolio o no, Franco fue también el artífice de la recuperación de una parte importante del patrimonio artístico que había salido de España. En plena Segunda Guerra Mundial y en el contexto de la negociación de la posible entrada de España en la guerra a favor del Eje, que se dirimió en la entrevista de Hendaya con Hitler, consiguió que Francia devolviera todo un símbolo de la cultura ibérica, la Dama de Elche, además de 'La Inmaculada de los venerables', de Murillo, el Tesoro de Guarrazar y una porción importante del Archivo de Simancas.

Las obras incautadas durante la Guerra Civil no se restituyeron siempre a sus propietarios

Ninguna de ellas había salido de España durante la Guerra Civil sino mucho antes, y en el caso de la Dama de Elche, de forma legal, lo que complicó su retorno. Es una historia compleja, porque se funde en el maremágnum de la Guerra Civil, que dispersó también muchas obras artísticas debido a que el propio Gobierno republicano las había sacado de España, como ocurrió con los cuadros del Museo del Prado.

Las obras siguieron caminos erráticos: las del Museo del Prado, que viajaron hasta Ginebra, Suiza, pudieron ser recuperadas por el Gobierno franquista, pero otras tantas, según un estudio de la Complutense dirigido por el catedrático Arturo Colorado, no se restituyeron siempre a sus lugares de origen, ni siempre a sus propietarios.

Lazos con el III Reich

En cualquier caso, la maquinaria del nuevo régimen aprovechó los estrechos lazos con el Tercer Reich para reclamar a Francia una serie de obras artísticas, entre ellas, la Dama de Elche, el Tesoro de Guarrazar, 'La Inmaculada de los venerables', de Murillo, y parte del Archivo de Simancas. Fue durante una época en que se agasajaba a los nazis, entre ellos, al jefe de las SS Heinrich Himmler, que durante una visita a España pudo finalmente contemplar la restituida pieza la Dama de Elche.

Los legajos del Archivo de Simancas y la obra de Murillo habían sido expoliados por Napoleón

Aun con el plácet del Reich, no era fácil, porque así como los legajos del Archivo de Simancas y la obra de Murillo habían sido expoliados por las tropas de Napoleón en 1808, la Dama de Elche fue comprada por un arqueólogo francés en el XIX, poco después de su descubrimiento, a través del cual acabaría en el Museo del Louvre en París.

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Tesoro de Guarrazar.

Ocurrió cuando aún no estaba protegido el patrimonio. El mismo vacío que permitió también al Metroplitan de Nueva York comprar la reja de la catedral de Valladolid que exhibe nada más cruzar sus puertas o la adquisición por parte del magnate de la prensa de EEUU William Randolph Hearst del coro de la misma catedral, que se puede contemplar en lo que fue su residencia de Xanadú.

La dama, en el Louvre

Así, la Dama de Elche se había vendido al Museo del Louvre y a pesar de un intento en 1935, no se había conseguido recuperar. Se abrió una posibilidad cinco años más tarde, en plena Segunda Guerra Mundial. Para entonces, se había establecido en Francia el Gobierno colaboracionista de Vichy, surgido tras la rendición del país ante los nazis y que encabezaba el mariscal Pétain.

Franco acabaría aceptando sumarse al Eje, no como vendió la propaganda del régimen

El Gobierno franquista aprovechó su conexión con Berlín y planteó su retorno mientras se discutía de fondo el reparto de las colonias en África con la Francia libre de Pétain en caso de que España entrara en la guerra. La famosa entrevista de Hendaya.

Franco acabaría aceptando sumarse al Eje con el Protocolo de Ayete —lo afirmó Serrano Suñer y la copia alemana apareció entre los documentos que EEUU incautó a los nazis—. La propaganda del régimen vendió posteriormente la negativa de Franco, aunque sí es cierto que el documento carecía de fecha y era lo suficientemente vago como para que no constituyera un compromiso firme.

Negociar con Pétain

En ese contexto, se negoció también lo referente al patrimonio español en Francia con un Pétain que había sido el verdadero escollo en las negociaciones Franco-Hitler. El héroe de la Primera Guerra Mundial y embajador francés ante el Gobierno de Burgos en 1939 no estaba dispuesto a renunciar a ninguna de las posesiones francesas en el norte de África a favor de España, tal y como exigía el caudillo.

El principal problema residía en que la Dama de Elche no se había expoliado, sino que había viajado a París fruto de una venta, de forma que hubo que hacer encaje de bolillos. Primero, Pétain ofreció devolver el patrimonio sin más ambages, pero era una oferta que no estipulaba la titularidad española y puesto que había sido adquirida legalmente, podía ser un acuerdo impugnando posteriormente por un Gobierno francés de otro signo.

España entregaría algunas obras que reclamaban los franceses, entre ellas, un Velázquez

Es lo que interpretó el marqués de Lozoya, director general de Bellas Artes, en representación del régimen franquista: una garantía muy endeble. Propuso a cambio un acuerdo por el cual se haría un canje: España entregaría algunas obras que a su vez reclamaban los franceses —entre ellas, un Velázquez— por los tesoros españoles. Se enmendaba así el tímido intento de 1935 —prácticamente un ruego— con una reclamación en toda regla que supuso el peor acuerdo internacional que había firmado Francia en ese aspecto hasta la fecha —Francisco García Junco, 'Arqueología. Tesoros y tumbas'—.

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Reja de la Catedral de Valladolid.

Con el acuerdo, se restablecieron cerca de 58.000 manuscritos del Archivo de Simancas expoliados por los generales de Napoleón en España, así como el tesoro visigodo de Guarrazar, además de la Dama de Elche y 'La Inmaculada de los venerables', de Murillo, una joya del Barroco español cuyo regreso se hizo coincidir con el día de la Inmaculada. En definitiva, un tren cargado con 35 piezas en total, ocho toneladas de patrimonio español, según Francisco García Junco.

Protección artística

Manuscritos, joyas arqueológicas, cuadros, esculturas... Fue un pequeño triunfo del régimen, que el mismo día 10 de febrero de 1940, tan solo dos días después de que la Dama de Elche regresara a España, la exponía en el Museo Arqueológico Nacional. Fueron también los comienzos de la protección del patrimonio artístico para evitar que saliera del país.

Otra cuestión fueron las obras dispersadas durante la Guerra Civil. Según el estudio 'Investigación histórica y representación digital accesible: el patrimonio artístico durante la Guerra Civil y la posguerra', dirigido por el catedrático Arturo Colorado, de la Universidad Complutense, una gran cantidad de ellas fueron entregadas a los organismos públicos, la Iglesia y entidades afectas —según escribe Fernando Olmeda—, lo que supuso un caos durante su reubicación. Benefició a receptores que no eran sus legítimos propietarios. Ahora, la Justicia decidirá si a su vez fue el dictador quien se apropió del patrimonio español en su beneficio.

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