Entrevista en Hendaya: 80 años del encuentro entre Hitler y Franco
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El 23 de octubre de 1940

Entrevista en Hendaya: 80 años del encuentro entre Hitler y Franco

Se cumplen 80 años del histórico cara a cara entre el dictador alemán y el español, una entrevista de la que se han puesto en duda muchos de los detalles de las versiones oficiales

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Franco y Hitler en Hendaya (Cordon Press)

La Segunda Guerra Mundial fue uno de los conflictos bélicos más devastadores de la historia de la humanidad, una confrontación internacional que se cobró millones de vidas y que deja entrever la peligrosidad del enfrentamiento ideológico y político, eso sí, en ese caso llevado hasta el extremo. De confrontación entre bloques y polarización política España tiene grandes antecedentes, aunque en este caso, de manera oficial, nuestro país no entró de lleno en dicha contienda.

Tras la Guerra Civil, Francisco Franco, ya como Jefe del Estado, decidió abandonar en 1940 la neutralidad que había mantenido en cuanto al conflicto y comenzó a no esconder sus simpatías por el bloque del Eje (compuesto por la alianza entre Alemania, Italia y Japón) después del éxito de las tropas nazis en su invasión a Francia, en junio de ese mismo año. Aunque esa postura cambió, España tenía reticencias a enemistarse con Inglaterra y Estados Unidos por cierto miedo al devenir de la guerra y por el aprovisionamiento que recibía.

En este contexto, Adolf Hitler, Führer de Alemania, tras la invasión francesa tenía como objetivo debilitar a Gran Bretaña, y para ello veía como un paso estratégico el control del Mediterráneo y la toma de Gibraltar, por lo que, después de varias conversaciones y viajes previos a tierras germanas por parte del Ministro de Exteriores y cuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer, se concertó una cita entre el dictador español y el alemán para negociar la intervención y colaboración de España en la guerra.

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¿Retraso estratégico o fortuito?

El encuentro se programó para el vigesimotercer día del mes de octubre en la estación de trenes francesa de Hendaya. Allí esperaba la llegada de la comitiva española Adolf Hitler junto a su ministro de Exteriores, Joachim Von Ribbentrop, y el jefe de traductores del mismo Ministerio, Paul Schmidt. En el tren que viajaba hasta allí desde España se encontraban Franco y Serrano Suñer junto al Barón de las Torres, que haría de traductor, Enrique Giménez Arnau, director General de Prensa, el General Espinosa de los Monteros, embajador español en Berlín y hermano del abuelo del portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, y el General José Moscardó, jefe de la casa militar del Generalísimo.

La expedición española llegó con algo de retraso, lo cual, más tarde y visto el resultado de las negociaciones, fue puesto en valor por muchos afines al Régimen que mantenían que se debía a una estrategia política, cuando la verdadera razón fue el estado en el que se encontraban las vías ferroviarias, que impidieron que el trayecto se pudiera hacer más rápido. Esos mismos afines se encargaron durante mucho tiempo en relatar que la espera se prolongó casi una hora, mientras que la realidad fue que apenas se demoraron unos minutos y que Franco estaba bastante disgustado, según las versiones posteriores de Serrano Suñer y Paul Schmidt.

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Franco y Hitler en la estación de Hendaya (Cordon Press)

Las peticiones de Franco

Ese 23 de octubre de 1940 cuando se produjo el histórico cara a cara entre Adolf Hitler y Francisco Franco en la estación de trenes de Hendaya, debía de decidirse el futuro de nuestro país en la contienda. La postura del Führer era clara, España debía adherirse al Eje y ayudar en la tarea del control del paso por el Mediterráneo y comenzar a posicionarse en la zona del Atlántico a partir de las Islas Canarias, desde donde podrían influir sobre el Marruecos francés. Sin embargo, las posturas se mantuvieron alejadas, ya que la idea de Franco pasaba por un reabastecimiento del país y la concesión de diferentes territorios, algo que Hitler entendió como excesivo.

Las pretensiones del Caudillo para entrar a formar parte de la guerra se centraban en que España debía recibir zonas francesas de Marruecos, Argel y el Oranesado, ampliar la extensión del Sáhara español y Guinea Ecuatorial, y hacerse con Gibraltar. Además, dentro de esas condiciones entraba que tanto las tropas que tomaran el peñón como las que se encargaran de la zona de las Canarias debían ser españolas, y el Eje debería de proporcionar abastecimiento militar, trigo y petróleo.

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Franco y Hitler en su reunión

Un protocolo secreto

Aunque el encuentro no terminó conforme a lo esperado para ninguno de ellos y se marcharon oficialmente sin acuerdo, años más tarde Estados Unidos publicó un documento en el que se daban más detalles de lo que allí sucedió. Esos papeles que salieron a la luz relataban un protocolo secreto que había sido incautado de los archivos nazis después de la caída de los alemanes en la guerra, en el que se acordaban una serie de premisas para la intervención de España en el conflicto bélico del lado de las potencias del Eje.

Según las memorias de Serrano Suñer, en dicho protocolo se constituía un compromiso totalmente firme con Alemania, Italia y Japón, aunque la entrada activa de España en la contienda quedaba supeditada a la decisión del propio país, pudiéndose producir en la fecha que creyera conveniente, y las propuestas que lanzó la comitiva española no fueron aceptadas. Esto contradice la versión oficial que expuso la imagen de un Franco que se mantuvo con firmeza fuera de la guerra, aun desoyendo al temible Führer alemán.

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