ESTE MARTES ATERRIZA EN ESPAÑA DISNEY +

'The Mandalorian': 'Star Wars' se pasa (y bien) al 'western'

La plataforma de Disney acaba de desembarcar en España y uno de sus títulos más esperados es esta serie de ocho capítulos ambientada en el universo creado por Lucas

Foto: Un fotograma de 'The Mandalorian', la última serie del universo Star Wars. (Disney)
Un fotograma de 'The Mandalorian', la última serie del universo Star Wars. (Disney)

Llegó tarde —más de cuatro meses respecto a Estados Unidos— pero llegó. 'The Mandalorian', el último spin-off del universo Star Wars, es la principal carta de presentación de Disney+, la nueva plataforma del gigante del entretenimiento que llega hoy a España. En formato serie, que es lo que hoy impera, y con una factura a la altura de cualquier película de la saga a pesar de contar con un presupuesto más limitado: según 'Screen Rant', los ocho capítulos que componen la primera temporada han costado alrededor de 92 millones de euros, mientras que 'El ascenso de Skywalker' superó los 255.

Parece una eternidad, pero no han pasado ni cuatro meses desde el estreno de la última entrega de la tercera trilogía de los Skywalker. Desde que adquirió Lucasfilm en 2012, Disney ha disparado la fabricación en cadena de películas, derivados y series vinculados al cosmos imaginado por George Lucas. Y 'The Mandalorian' puede que sea, después de los fiascos y la recepción enconada de 'Solo' y 'El ascenso de Skywalker', el resultado más digno —y más que digno— de una reformulación que andaba perdida y sin tiempo para encontrarse. No es 'Centauros del desierto', ni siquiera 'Una nueva esperanza', pero al menos en treinta minutos de 'The Mandalorian' hay más cine que en las últimos tres estrenos Star Wars.

Porque el 'showrunner' de la serie, Jon Favreau —sí, el novio multimillonario de Mónica en 'Friends' y director de la sorprendente 'Cowboys & Aliens'—, ha vuelto a demostrar su querencia por el gran género americano y ha planteado 'The Mandalorian' como un western fordiano, donde traslada los desiertos de Arizona a las estepas arenosas de Arvala-7, los cazarrecompensas llevan casco metálico y montan blurrgs —animales bípedos de aspecto reptiliano— en vez de caballos y el protagonista es un antihéroe solitario que sólo responde a su propia ley.

El primer acierto de 'The Mandalorian' ha sido alejarse —aunque no totalmente— de la deriva infantil y barroca de las últimas películas

El primer acierto de 'The Mandalorian' ha sido alejarse —aunque no totalmente— de la deriva infantil y barroca de las últimas películas. Aquí la trama adelgaza para centrarse en un personaje, The Mandalorian —interpretado por Pedro Pascal—, un agente misterioso —no se quita la máscara en ningún momento—, al que presenta como en las buenas películas del Oeste: el forastero enigmático llega al saloon, donde un mercenario está a pundo de eviscerar a un anfibio humanoide que parece en apuros. El forastero inicia una pelea con los mercenarios y salva a la víctima. Y cuando ésta piensa que ya está a salvo, el protagonista desvela su verdadero carácter: hay una recompensa por tu cabeza y yo he venido a cobrarla. La frontera entre héroe y villano es ambigua y flixible. Estamos con él porque Favreau quiere que estemos con él. Puro western, tan consciente de sí mismo que, en algunos momentos, hasta la banda sonora a cargo de Ludwig Göransson —ganador del Oscar por su trabajo en 'Black Panther'— homenajea a Morricone. Eso sí, modestamente.

Pedro Pascal es el mandaloriano, acompañado de Yoda. (Disney )
Pedro Pascal es el mandaloriano, acompañado de Yoda. (Disney )

Por el camino, ganaderos espaciales y androides con Asperger. También duelos al sol y tiroteos. "Soy un mandaloriano: las armas son parte de mi religión", advierte el protagonista en un momento. Y es que la serie, desde el momento en el que cercena las piernas de uno de los personajes en la secuencia inicial avisa de que la serie es —relativamente— más gore de lo acostumbrado.

En el eje cronológico del universo Star Wars, la nueva serie encajaría tras 'El retorno del Jedi', después de la caída del Imperio Galáctico. La economía ha caído y las recompensas por los forajidos con ellas. Por eso, 'The Mandalorian' acepta la única misión que le puede permitir sobrevivir y que El Cliente, un Werner Herzog rodeado de ex soldados de asalto decadentes, le pagará con creces. A partir de ahí queda adentrarse en territorio desconocido, que Favreau va salpicando de todo tipo de criaturas, entre ellas el famoso Baby Yoda que causó furor meses atrás.

Pedro Pascal y Gina Carano en otro momento de 'The Mandalorian'. (Disney )
Pedro Pascal y Gina Carano en otro momento de 'The Mandalorian'. (Disney )

Y por fin, los creadores de 'The Mandalorian' han dejado atrás la apelación machacona a la nostalgia que alcanzó su culmen en 'Los últimos Jedi'. La narración de la serie es autosuficiente y no necesita de los saltos de punto de vista y la fragmentación de las anteriores. Tampoco se centra en la lucha entre el bien y el mal: su protagonista es ambiguo y su moral discutible, pero entendible. Pero lo más importante es que, a pesar de los guiños y las referencias, la serie discurre por fin por territorios menos manidos y predecibles. Ya no responde a arquetipos, estructuras y situaciones tan rígidas y deudoras de sus predecesores que resultaba difícil no anticiparse a cualquier giro de guion, a cualquier sorpresa tan esperable como una autofiesta de cumpleaños. Por fin el conflicto —la ética del dinero— deja de ser de un maniqueísmo esquemático. Por fin hay algo que suena a nuevo, aunque los mimbres sean los mismos. Decía Adorno que el consumidor "se contenta con la eterna repetición de lo mismo". Y al menos, esta vez, lo mismo es un poco diferente.

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