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Bender vs. Nietzsche: ¿es 'Futurama' el último gran referente filosófico?

La serie se estrenó en 1999 y, aunque se ha emitido de manera irregular, ha conseguido una base de seguidores muy fiel

Foto: Bender Doblador Rodríguez y el Diablo Robot en 'Futurama'.
Bender Doblador Rodríguez y el Diablo Robot en 'Futurama'.

Que todo acontecimiento pasado, presente o futuro ha aparecido en algún capítulo de 'Los Simpson' es un axioma: desde el escándalo del espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos o la posibilidad de hacer videollamadas a través del móvil hasta la llegada de Donald Trump al poder. 'Los Simpson', una serie que lleva desde 1989 en las parrillas televisivas de (casi) todo el mundo, ha sido objeto de ensayos sobre su impacto en la cultura popular occidental, que ha convertido a sus personajes y sus diálogos en referentes de una popularidad nunca vista en cualquier otro producto audiovisual. Sin embargo, poco se ha hablado de la serie con la que Matt Groening, padre de la criatura, quiso repetir éxito diez años después.

Portada de 'Futurama y la filosofía'
Portada de 'Futurama y la filosofía'

"¡Buenas noticias, chicos!". Blackie Books acaba de publicar 'Futurama y la filosofía', un ensayo para aquellos que reivindican (reivindicamos) la excelencia de la hermana pequeña de 'Los Simpson', una serie que no ha tenido un impacto cultural tan extendido y profundo como la primera pero que cuenta con una cohorte de fanáticos que defienden la sofisticación de una comedia animada tan hilarante como sesuda: los repartidores de Planet Express como punto de partida de una reflexión sobre la moral, la política, la economía, la esencia de la naturaleza humana o los retos medioambientales de la Tierra. Una aproximación más pop que Zizek a los principales rompecabezas a los que se enfrenta la filosofía contemporánea. Bender vs. Nietzsche, ¿quién gana el combate filosófico?

'Futurama' se emitió por primera vez en 1999. Con el cambio de milenio en el horizonte, Matt Groening propuso una serie de ciencia ficción animada en la que Fry, un tipo mediocre del siglo XX, acaba criogenizado por accidente y se despierta mil años después e un planeta que ha sido asolado por varias invasiones alienígenas, ha vivido una segunda Edad Media y una reconstrucción moderna (la ciudad en la que viven los protagonistas es Nueva Nueva York) y en pleno año 2999 alberga una sociedad que representa un crisol de culturas intergalácticas. 'Futurama' propone una distopía satírica en la que los robots conviven con los humanos —y otras especies—, existen los coches voladores, las cabinas de suicidio y el Slurm, la Coca-Cola del futuro con el poder adictivo de la heroína. 'El dormilón' es, esta vez, un repartidor de Panucci's Pizza.

La basura es una pila de muñecos de Bart Simpson.
La basura es una pila de muñecos de Bart Simpson.

Aunque 'Futurama' tuvo una vida inconstante —dejó de emitirse en 2003, volvió en 2010 y su último capítulo hasta el momento se emitió en 2013—, los seguidores de la serie alcanzan un estatus cercano al 'talifanismo'. El público objetivo es menor y el sentimiento de pertenencia a un nicho friki, antes de que gracias a 'The Big Bang Theory' o 'Juego de Tronos' el 'frikismo' se convirtiese en una tendencia de masas, refuerza la fidelidad de una audiencia que se ríe con que Bender haya tenido una pesadilla en la que ha soñado con el número 2 o que en Cygnus X-1 ningún paparazzi pueda pillar a ningún famoso cometiendo una ilegalidad.

Groening creó la serie "para honrar y satirizar las convenciones de la ciencia ficción"

Groening creó la serie "para honrar y satirizar las convenciones de la ciencia ficción", según sus propias palabras. Pero bajo dicha premisa hay un sustrato en el que 'Futurama' se presenta como una herramienta para imaginar posibles desarrollos futuros de las principales cuestiones que preocupan a los terrícolas contemporáneos. El profesor de Filosofía Courtland Lewis ha reunido en 'Futurama y la filosofía' a un grupo de doctores, profesores y licenciados en dicha materia para analizar la relación de la serie con las teorías de algunos de los pensadores más influyentes, desde Descartes o Kant hasta Kierkegaard, Nietzsche y John Stuart Mill.

La evolución robótica según 'Futurama'.
La evolución robótica según 'Futurama'.

Probablemente no sea consuelo para Dani Mateo, pero antes que él hubo alguien que enfureció a la turbamulta haciendo chanza con una bandera. Fue en el capítulo 'La Tierra contra Zoidberg', de la primera temporada, en el que el pseudomédico pseudocrustáceo decide celebrar su libertad individual comiéndose una bandera de la Tierra, primero, y quemando otra después. Zoidberg grita: "¡Sí, he profanado la bandera, pero para proteger la libertad que representa!". Pero las explicaciones del doctor no funcionan y la masa enfurecida quiere hacerle pagar la afrenta al sentimiento patriótico de los terrícolas. Esta escena sirve en el libro para plantear el choque entre las libertades individuales y la voluntad de la mayoría según las ideas del filósofo británico John Stuart Mill y su defensa de la libertad de expresión. "Si toda la humanidad excepto una persona tuviera una opinión, y sólo esa persona tuviera la contraria, la humanidad no estaría más justificada a silenciar a esa persona que lo que esa persona estaría a silenciar a la humanidad", dejó escrito.

Zoidberg grita: "¡Sí, he profanado la bandera, pero para proteger la libertad que representa!"

Si Kant definió la masturbación como "auto-abuso" y uno de los actos más perversos e ilícitos, incluso por encima del suicidio, Nietzsche creía que mucho de lo que la sociedad considera perverso es, en realidad, un reflejo de los prejuicios y temores alentados por la moralidad. Para Freud la perversión era un fenómeno psicológico en el que el individuo trata de escapar de su ansiedad sexual "buscando un sustituto simbólico que podría traer placer". Tres diferentes formas de entender la perversión y la moralidad que 'Futurama y la filosofía' analiza a través de personajes como Zapp Brannigan, el capitán estelar con la libido más alta y la falda más corta, o Bender, que contraviene la moral convirtiéndose en un robosexual al mantener una relación con un ser humano como Amy.

Bender y una roboprostituta.
Bender y una roboprostituta.

La serie de Groening también propone una reflexión interesante sobre el futuro que depara a la tierra si seguimos esquilmando recursos y generando desechos a mayor velocidad que la capacidad del sistema para reciclarlos. En este sentido, el capítulo 'Un enorme montón de basura' plantea el problema medioambiental más acuciante, junto al calentamiento global, al que se enfrenta la humanidad de manera colectiva. Los guionistas de 'Futurama' apunta a un culpable: el capitalismo, en el que "es más barato comprarse algo nuevo que reparar el objeto antiguo", como reflexiona la divulgadora estadounidense Elizabeth Royte. Una paradoja que se está haciendo más acuciante en sectores como el de la comida a domicilio, en la que es más barato pedir comida precocinada a casa que bajar al mercado a comprarla y cocinarla uno mismo.

Para 'Futurama', la sociedad del siglo XXI es “la más derrochadora de la historia de la galaxia”

En la serie, la ciudad de Nueva Nueva York se enfrenta a la posibilidad de que una bola gigante de basura enviada al espacio 500 años atrás choque contra el planeta sembrando caos, muerte y destrucción. Esconder la chatarra debajo de la alfombra no sirve: tarde o temprano reaparece. Y en este caso, la tripulación de Planet Express se enfrenta a la disquisición sobre la naturaleza de la basura y la necesidad de reutilizar la materia para no generar una cantidad inasumible de desechos. "Una bola gigante de basura es el enorme recordatorio de todos los objetos fabricados y comprados durante el siglo XX y convertidos en basura"; la sociedad del siglo XXI es “la sociedad más derrochadora de la historia de la galaxia”, plantea la serie. Sin embargo, en el siglo XXXI hasta los sándwiches se preparan a base de trozos sobrantes de otros sándwiches. Reciclaje o barbarie. A través de una premisa tan aparentemente absurda como una tripulación pacata luchando contra una bola gigante de basura, 'Futurama' invita a encontrar la relación entre sociedad-política-medioambiente más allá de leyes puntuales. "La basura deja ver la relación del mercado con la naturaleza; desvela la política medioambiental escondida en los bienes manufacturados", propone Royte.

Otra imagen de 'Futurama'.
Otra imagen de 'Futurama'.

Estos son sólo algunas muestras de las relaciones entre 'Futurama' y la filosofía que propone el último libro de Blackie Books. Porque también hay lugar para disquisiciones sobre dónde reside la naturaleza humana en un mundo en el que la robótica y la biotecnología cada vez están más desarrolladas, sobre la existencia de Dios y de uno mismo, sobre la dimensión relativa del tiempo y sobre la muerte. Porque pedir que te besen el "brillante culo" no está reñido con plantear una lectura más o menos profunda del futuro que nos espera y, por ende, de nuestro presente inmediato.

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