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Banderas: "Si en Hollywood hacen Coca-Cola, Pedro Almodóvar hace vino serio"

El próximo 22 de marzo se estrena 'Dolor y gloria', la última película de Pedro Almodóvar. Antonio Banderas, Penélope Cruz, Julieta Serrano y Asier Etxeandia reflexionan sobre ella

Foto: Antonio Banderas, en la presentación este martes de 'Dolor y gloria', en Madrid. (Reuters)
Antonio Banderas, en la presentación este martes de 'Dolor y gloria', en Madrid. (Reuters)

Desde hace años, las películas de Pedro Almodóvar trascienden la pantalla y se convierten en acontecimientos. No son un título más en la cartelera anual, sino la demostración de músculo, de genio, de un cine español al que desde fuera se entra a través de una puerta con el nombre del director manchego. Sus estrenos acaparan la conversación mediática. Se viralizan en las redes sociales, para bien o para mal. Los rumores —¿Cannes?— se extienden de boca a oreja. Y ahí están, marcando en rojo el calendario, como un festivo trienal esperado con ansias. El 22 de marzo llega al cine 'Dolor y gloria', "la película más personal del director manchego", repetimos los medios como un mantra. Pero porque es verdad. ¿Para qué ser original cuando se puede ser certero?

Porque 'Dolor y gloria' es la mirada al pasado de un director con una carrera larga a las espaldas, con miedos, enfermedades e hipocondrias muy similares a las hechas públicas por Almodóvar. Una vuelta al niño de pueblo, de familia humilde, que desbordaba de imaginación, que se sentía diferente, que necesitaba contar y enseñar y buscar la belleza en lo tosco a ojos del resto. En este relato de autoficción, que no autobiográfico, como ha querido dejar claro el cineasta, le acompañan Antonio Banderas como su álter ego, Penélope Cruz como su madre en sus años jóvenes, Julieta Serrano como su madre octogenaria y Asier Etxeandia como el compendio de todos los actores y actrices a los que ha amado, con los que ha discutido para luego reconciliarse. O no.

Antonio Banderas, en su papel de Salvador en 'Dolor y gloria'. (Sony)
Antonio Banderas, en su papel de Salvador en 'Dolor y gloria'. (Sony)

Esta es la octava película de Banderas junto a Almodóvar. Curiosamente, la tercera en la que Serrano interpreta el papel de madre del actor malagueño. Se nota que hay mucha historia en común. Banderas, de vez en cuando, frente a los periodistas, imita el tono y los dejes de Almodóvar. Le tiene muy estudiado. "Pero si hubiese querido una imitación, hubiese llamado a José Mota, que lo hace mejor". Pero, de pronto, el rictus se vuelve serio. Muy serio. Almodóvar dijo en una entrevista para 'El País Semanal' que en esta ocasión había encontrado en él la herida de un hombre que ha sufrido, refiriéndose a las tres operaciones de corazón a las que se ha tenido que enfrentar para recuperarse de un infarto en enero de 2017.

Banderas: "Cuando se ve la muerte cerca, y yo la vi, hubo un momento en el que sentí que me iba y pensé ‘esto se va a acabar así, qué estúpido"

"Aunque no fueron operaciones a corazón abierto, sí se hicieron con catéteres y duraron muchas horas algunas de ellas, seis incluso, pero sí, sufrí un ataque al corazón y, desde luego, eso añade algo a tu vida. Cuando se ve la muerte cerca, y yo la vi, hubo un momento en el que sentí que me iba y pensé ‘esto se va a acabar así, qué estúpido', y eso sí te cambia", confiesa. "Porque tuve que guardar una recuperación muy larga, tenía arritmias también, me tuve que hacer tres operaciones de ablaciones… El proceso ha sido muy largo, pero he podido utilizar algo de eso, que está en el personaje. Pero tampoco he querido reflexionar mucho sobre ello".

Penélope Cruz, Pedro Almodóvar y Antonio Banderas, en la presentación de 'Dolor y gloria'. (Reuters)
Penélope Cruz, Pedro Almodóvar y Antonio Banderas, en la presentación de 'Dolor y gloria'. (Reuters)

Banderas confiesa que ha cambiado. Pero ¿ha cambiado Almodóvar? "La verdad es que ha sido un rodaje muy hermoso. Ni en los años ochenta. Porque en los ochenta Pedro era un ser más explosivo, más divertido en set, pero daba mucha caña también. Pero era otra cosa, otro tipo de jolgorio. El Pedro de ahora ha sido un Pedro feliz, y he visto que se iba aliviando a medida que avanzaba el rodaje, porque creo que en la película hay un montón de cosas que necesitaba decir, que necesitaba sacárselas del pecho, que probablemente nunca dijo a su familia, a sus actores, a su pareja. Yo nunca había visto a Pedro en este estado".

Banderas: "En los ochenta, Pedro era un ser más explosivo, más divertido en set, pero daba mucha caña también"

Parte de lo que ha marcado la vida del cineasta, de lo que no pasó pero ojalá hubiese pasado, de lo que gracias a dios ni ocurrió ni ocurrirá, está en esta película. Pero las diferencias, los límites, solo los sabe el director. "No hablaba del tema ni con nosotros, ni con los que somos amigos. Él esquivaba las preguntas, pero todos entendíamos por qué", reconoce Penélope Cruz. Dicen de él que es un director difícil —este mismo lunes, Marisa Paredes, en los Premios de la Unión de Actores—, pero Cruz no comparte esa visión. O no del todo. "Mi experiencia con él ha sido buena siempre. Desde la primera vez que me llamó por teléfono para ‘Kika’, cuando yo tenía 19 años. Conectamos tanto desde ese primer día. Ha sido como una historia de amor que ha ido creciendo con el tiempo. No es un director con el que trabajo, va mucho más allá. Yo le admiro mucho. Quieres irte a tu casa y verle la cara de que está contento, porque él es muy honesto y te lo va a decir".

Penélope Cruz, en 'Dolor y gloria'. (Sony)
Penélope Cruz, en 'Dolor y gloria'. (Sony)

En 'Dolor y gloria', Almodóvar se ha desnudado hasta la radiografía. Una planificación sencilla, narrativa. Diálogos naturalistas y sin estruendos, dentro de lo que cabe. "Lo que más me sorprendió nada más leer el guion fue la simpleza, la austeridad. Los guiones de Pedro suelen ser muy barrocos, pero en este caso era casi monacal", admite Banderas, que compara este nuevo minimalismo con la última etapa de Picasso, a quien ha interpretado y analizado quirúrgicamente en la serie 'Genius' de National Geographic, nominada a un Globo de Oro. "Me decía: ‘El personaje está muy pedo y tal, porque toma caballo, pero que no se te note. Y tiene unos dolores de espalda terribles, y la fotofobia, y le pasan muchos quebraderos de cabeza, pero que no se te noten. Bueno, sí que eres yo, pero que no se te note’. Era todo muy sutil, había que bordar muy fino".

Etxeandia: "Almodóvar tiene su firma, ha creado un nuevo lenguaje y va más allá de un cineasta. Es un genio"

Asier Etxeandia es, de los cuatro, la nueva incorporación al universo Almodóvar. Un proceso de ocho 'castings' le llevó hasta el papel de Alberto, y al vértigo de formar parte de la filmografía de uno de sus directores más admirados. "Almodóvar es como todos los genios. Tú ves una película de Woody Allen y sabes que es de Woody Allen. Y una película de Kubrick y sabes que es de Kubrick. Y tú ves una película de Almodóvar y sabes que es de Almodóvar, Inmediatamente. Tiene su firma, ha creado un nuevo lenguaje y va más allá de un cineasta. Es un genio. Es español como podía haber sido polaco. Y eso, la autenticidad, la personalidad, es lo que crea realmente a un artista. Aunque haya bebido de muchos, no se parece a ningún otro. Eso es lo que le hace único. Con un solo plano. Es más, con el guion. Yo me he encontrado leyendo el guion y ves cada imagen, cada pasado, cada pequeño detalle. Incluso las acotaciones, que te meabas: ‘Esta pared va a ir en rojo. O no".

Cruz, Almodóvar, Banderas y Etxeandia, en la presentación. (Reuters)
Cruz, Almodóvar, Banderas y Etxeandia, en la presentación. (Reuters)

"Una cosa fundamental que tiene Pedro es su absoluta lealtad a su propia obra y a su personalidad", añade Banderas. "Nunca lo han roto. Jamás. No hay tantas personalidades con esa fuerza creativa ya. La gente se despista mucho. Yo sé que le han ofrecido de todo en Hollywood. Y ha dicho que no. Porque se rompía. Ha dicho: ‘No, es que yo no puedo estar bajo la bota de nadie. Yo tengo que ser yo'. Es loable, te guste o no te guste su cine". "El cine, y el arte en general, tiene muchos propósitos que son válidos. En Hollywood se hace Coca-Cola. Y lo hacen muy bien. A la gente le encanta. Se la beben y está fresquita. Pero Pedro está haciendo un vino serio. Muy fuerte. Y a pesar de todo, los americanos lo saben y le rinden pleitesía porque hace lo que muchos de ellos no pueden hacer allí, solo unos pocos y fuera del ámbito de los grandes estudios. En películas independientes pueden estar los Coen o Spike Lee, que pueden permitírselo y buscar por otros lados, pero Hollywood no se lo puede permitir".

Almodóvar íntimo

Destacan sobre él quienes lo conocen su sentido del humor. Parece difícil conciliar la personalidad del director hiperexigente y el amigo divertido, pero en Almodóvar confluyen ambas vertientes. "Disfruto tanto, incluso en un día como hoy, en el que nos juntamos haciendo entrevistas y luego nos vamos a comer con él y es tan ingenioso… ¡Nunca sabes lo que va a soltar por la boca! Hemos ido a comer y me caía de la risa. Es un hombre sin filtros y tiene un sentido del humor que es único", desvela Cruz.

"Eso no se le ha secado. Cuando hicimos ‘Entre tinieblas’, fuimos a Venecia y allí no nos conocía nadie. Levantó un poco de escándalo lo de una monja que se pinchaba. Pero es que es tan ingenioso, tan brillante, que los periodistas empezaron a hacer cola para hablar con él", coincide Julieta Serrano, que desde 'Átame' (1990) no había vuelto a trabajar con Almodóvar. "En mi caso, ha habido un lapso de tiempo muy grande desde la primera etapa, y ahora no sabía cómo iba a encontrarle. Y ha sido de una relajación y de un entendimiento como el de antes. Al principio parecía que nos reíamos mucho, porque todo era un poco un juego sin posibilidades materiales. Pero yo siempre supe que él tenía una idea muy clara de lo que quería".

Julieta Serrano como la madre de Salvador Mallo en 'Dolor y gloria'. (Sony)
Julieta Serrano como la madre de Salvador Mallo en 'Dolor y gloria'. (Sony)

Para Banderas se añade, además, la valentía. Almodóvar está en una nueva juventud. “Es casi una exposición 'a la pata la llana’. Y es muy fuerte. De pronto, Pedro se ha convertido para mí en un director muy joven porque es capaz de reinventarse. Solo le pasa a la gente joven, que es capaz de tirarse a un acantilado de cabeza. Y ahora con 70 años y pico, el tipo ha pegado ese revuelco. ¡Olé!".

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