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América se rompe: ¿fue realmente Michael Jackson un depredador de niños?

El documental 'Leaving Neverland' recoge los testimonios de dos de los niños —y sus familias— que compartieron tiempo a solas con el cantante

Foto: Michael Jackson y James Seifchuck a finales de los 80. (Movistar )
Michael Jackson y James Seifchuck a finales de los 80. (Movistar )

"Era una de las personas más atentas, amables, cariñosas y afectuosas que he conocido. Me apoyó con mi carrera, me ayudó a ser más creativo… Todo ese tipo de cosas. Y también abusó sexualmente de mí. Durante siete años". Incontestable. El sábado pasado llegó a Movistar+ 'Leaving Neverland', el documental en el que Dan Reed recupera vídeos y fotografías de Michael Jackson y los recontextualiza a través de entrevistas con varios de los niños, ahora adultos, que aseguran haber sufrido abusos sexuales a manos del 'Rey del pop'.

'Leaving Neverland' ha provocado un seísmo en Estados Unidos. Porque el documental no solo saca a la luz la faceta más oscura de Jackson, sino la connivencia y la permisividad de la industria del entretenimiento, que miró para otro lado, puso en duda los rumores —y sigue cuestionando la veracidad de los testimonios— simplemente porque, en este caso, el abusador no es un vecino anónimo ni el carnicero de la esquina sino un mito del mundo de espectáculo, una celebridad globalmente reconocida y venerada que tras de sí arrastraba hordas de fans, protegido por su dinero, su fama y su influencia. Nadie quiere matar a la gallina de los huevos de oro y menos por culpa de unos niños que, además, sentían más bien que habían sido elegidos, que eran especiales y que entendían en su momento los tocamientos y el sexo oral como la forma natural de relacionarse entre los amigos, como les había hecho creer el cantante.

Una imagen del documental 'Leaving Neverland'. (Movistar )
Una imagen del documental 'Leaving Neverland'. (Movistar )

En la construcción de los mitos hay mucho de cemento emocional. De devoción y fe ciegas. Tan fuerte es el querer creer como el no quererlo. Y más cuando se habla de una cohorte de millones de fieles en todo el mundo. Mi dios es el verdadero, es infalible y no abusa de menores. Nadie quiere admitir que fue consciente o permisivo de manera activa o pasiva de aquello y que, por miedo, amistad o comodidad, no hizo nada. América se rompe entre los que defienden al cantante como víctima de un complot por motivos económicos y aquellos que creen el testimonio de las víctimas, que según los protagonistas, podrían ser muchas más de los que se han atrevido a denunciarlo.

Para su hermano Jermaine, "los juicios probaron la inocencia de Jackson hace tiempo"

En 'Leaving Neverland' no hay entrevistas con la familia Jackson. Es más, los Jackson niegan las acusaciones y acusan a los medios de "reproducir una narrativa que no está interesada en los hechos, en las prueblas o la credibilidad". Para su hermano Jermaine, "los juicios probaron la inocencia de Jackson hace tiempo". "Nos enfrentamos a archivos gráficos y a un juicio paralelo similares en los medios en 2005". La familia ha interpuesto una denuncia contra HBO, la cadena que emite el documental en Estados Unidos: 100 millones de dólares por "explotar la imagen de un hombre inocente que no está aquí para defenderse".

Jackson con Wade Robson. (Movistar )
Jackson con Wade Robson. (Movistar )

Pero 'Leaving Neverland' no deja mucho margen para la duda. El relato es demoledor. "Michael es como un niño de 9 años", justificaba entonces su entorno. Una excusa que le permitió acercarse de una forma más inocua a chicos que no habían soplado siquiera las 10 velas. Jackson siempre estaba rodeado de ellos: protagonizaba anuncios con ellos, los subía al escenario en sus conciertos e incluso se los llevaba de gira. Eso, de cara al público. En su intimidad, compartía cena, juegos y viajes con ellos. A veces con supervisión paterna. Muchas otras veces no. Porque lo que cuentan Wade Robson, que conoció al cantante con cinco años tras ganar un concurso de imitadores, y James Safechuck, que grabó con él un anuncio de Pepsi en 1988, cuando tenía nueve años—, es bastante menos inocente. Un modus operandi muy estudiado que, aparentemente, Jackson repitió con ambos niños.

Un encuentro fortuito. Un "encaprichamiento". Unos padres —normalmente de clase media-baja— fascinados ante la posibilidad, primero, de ganar un dinero con las habilidades artísticas de sus hijos y, después, de acercarse al normalmente inaccesible ambiente de los famosos. Viajes alrededor del mundo, visitas a rodajes, hoteles en París, Berlín o Brisbane. Acceso al rancho Neverland. Codearse con Harrison Ford, George Lucas, Steven Spielberg o Tina Turner. Unos niños deslumbrados por su ídolo. Por ser el centro de atención y recibir el cariño y el interés tanto de sus compañeros de clase y de los adultos. Por tener acceso a un parque de juegos infinito como era el rancho Neverland.

Poco a poco iba distanciando a los niños de sus padres y ganando cotas de intimidad.

Según el relato de Robson y Safechuck —y de sus padres— Jackson empezaba construyendo una relación de amistad infantil a través de cenas o viajes en familia. Jackson lamentaba sentirse muy solo. Se mostraba como un niño-hombre solitario y vulnerable. Poco a poco iba distanciando a los niños de sus padres y ganando cotas de intimidad. "Parecía un proceso natural". Después viene lo 'hardcore'. Los protagonistas de 'Leaving Neverland' no hablan desde la ira. La narración es casi aséptica. "En París me enseñó a masturbarme. Así es como empezó", desvela Safechuck, que había acompañado a Jackson durante la gira 'Bad World Tour', para la que el cantante reservó 400 entradas por concierto destinadas a niños pobres. La masturbación fue el principio, pero luego hubo felaciones, juegos eróticos y una "relación sexual de pareja", como califica Safechuck.

Jackson y Safechuck. (Movistar )
Jackson y Safechuck. (Movistar )

Robson y Safechuck dan todo tipo de detalles. Y ambos, aunque de diferente forma, se mueven entre la sensación de que ellos disfrutaban de la atención de su ídolo y la culpa de sentir que le están traicionando. Durante años, ambos negaron los abusos. E incluso testificaron en varios juicios y juraron que Jackson no les había tocado nunca. Pero ya de adultos empezaron a sentir el desgaste: ansiedad, depresión. Fueron los psicólogos quienes les animaron a contárselo a sus familias y a denunciar. Y la familia y los fans de Jackson han utilizado este silencio previo como 'prueba' de la falsedad de sus acusaciones.

"Me siento un poco culpable, como si le hubiera traicionado", confesó Safechuck. "Esa sombra, esa culpa persiste"

La semana pasada, Oprah Winfrey —que había entrevistado a Jackson en 1993, unos días después de que Jordan Chandler, de 13 años, denunciase haber mantenido una relación "inapropiada" con el cantante— entrevistó a los protagonistas de 'Leaving Neverland'. "Me siento un poco culpable, como si le hubiera traicionado", confesó Safechuck. "Esa sombra, esa culpa persiste". La entrevista en 1993 quedó como un intento de limpiar la imagen de Jackson, quien habló de lo complicada que había sido su infancia y quien consiguió la empatía de la presentadora cuando se defendió de las acusaciones de Chandler, con quien acabó llegando a un acuerdo por 23 millones de dólares a cambio de su silencio. "Siento que [Jackson] fue realmente sincero", volvió a insistir en 2009, poco después de la muerte del músico. Después de la emisión de 'Leaving Neverland', la postura de Winfrey ha cambiado, aunque no radicalmente. "Espero que podamos dejar atrás a Michael Jackson como icono, dejar de deslumbrarnos por el sol, y hacer lo que sea necesario para que las heridas de nuestros hijos sanen, y las nuestras también".

Otro momento de 'Leaving Neverland'. (Movistar )
Otro momento de 'Leaving Neverland'. (Movistar )

No hay opción a la interpretación en los testimonios. Y si lo que hasta ahora habían publicado los medios de comunicación —hablando de familias en busca de dinero fácil— podía resultar defendible para una parte de la opinión pública y la familia y los amigos del cantante, 'Leaving Neverland' es un mazazo a la ceguera colectiva. El documental, además, indirectamente, vuelve a poner sobre la mesa la permisividad de la industria del espectáculo con la desprotección de los niños artistas dentro de Hollywood y de la industria musical. Casos como los de Drew Barrymore, que entró en rehabilitación por adicción a las drogas cuando tenía 14 años, o el de Corey Feldman, que denunció que había sufrido abusos sexuales en los sets de rodaje y que ahora encabeza una campaña contra la industria de cine de Estados Unidos por ignorar "su problema con la pedofilia".

Precisamente, Feldman, amigo de Jackson, tras el estreno de la primera parte del documental criticó que éste fuese "sólo la versión de una de las partes". Pero un día más tarde se retractó: "No quiero que parezca que defiendo públicamente a Michael, porque ya no es posible hacerlo. No puedo mantener una buena conciencia defendiendo a alguien acusado de crímenes tan horrendos, pero a la vez no estoy aquí para juzgarlo porque a mí no me hizo ninguna de esas cosas y esa no fue mi experiencia con él", explicó en CNN. "Así que mi lugar no es el del juez ni el de la acusación ni el de la defensa; mi trabajo ahora es concentrarme en lo más importante, que es ayudar a reformar los estatutos y las limitaciones en cada estado porque si lo hacemos podremos evitar que las cosas vuelvan a llegar a este punto".

Reacciones de la industria

Desde el estreno de 'Leaving Neverland', las redes sociales se han llenado con reacciones al documental, entre ellas de personalidades de la industria. "Los supervivientes son valientes. @Oprah es valiente. Los autores del cosumental son valientes", publicó Rose McGowan, una de las voces más reivindicativas del #MeToo. "Esto es la valentía, gente, plantarse, ir en contra de la norma, sacudir el barco porque necesita que lo sacudan. Es difícil escuchar la verdad, pero madurar puede ser doloroso"-

La actriz Amber Tamblyn, conocida por su papel de Martha Masters en 'House', también dejó escritas sus impresiones. "Como antigua estrella infantil, no puedo evitar ver este documental y pensar en lo malo que es poner a los niños a trabajar como actores con el único propósito de complacer a los adultos. Es un tema resbaladizo, peligroso y que muchas veces conlleva abusos. #LeavingNeverland".

"Lleva días recuperarse de ver este documental", ha dicho el productor, guionista y director Judd Apatow. "Cinco minutos de visionado y pensarás para ti: 'Dios mío, todo lo que dicen es verdad".

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