Los villancicos más delirantes de 2017: los Morancos, perreo y Donald Trump
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Los villancicos más delirantes de 2017: los Morancos, perreo y Donald Trump

Internet y la industria del disco empujan el género a sus límites

placeholder Foto: Detalle de portada del disco de villancicos de Trump
Detalle de portada del disco de villancicos de Trump

Por supuesto, una vez más, el villancico de las navidades será 'All I Want For Christmas… Is You', el último gran estándar, que combina a la perfección modernidad y clasicismo. Pero, mientras llega el genio pop que firme otro milagro parecido, nuestro ordenador se llena de las propuestas más pasadas de rosca posibles. Una de ellas es 'Feliz Navidad con mucho perreo', de los ignotos Randy & Sam, que le meten -con calzador- dembow caribeño a piezas clásicas de la temporada festiva como 'Feliz Navidad', 'Campana sobre campana' y 'El Tamborilero'. Ni los más devotos del “perreo” podemos defender este mazapán sonoro, que debería venderse con un bote de Paracetamol. Quizá la única propuesta que pueda rivalizar en densidad sea el villancico de los humoristas andaluces Los Morancos, que repasan la actualidad política de 2017 a ritmo de sevillanas. Con su habitual energía, y disfrazados de Omaíta, riman sobre crisis, corrupción y el 'procésp de Cataluña, justo los conflictos que uno quiere recordar entre langostino y copa de cava.

Triunfal Stefani

El villancico es también un clavo ardiendo al que suelen agarrase estrellas en horas bajas para intentar rascar unos minutos de atención. Este año es el turno, por ejemplo, de Gwen Stefani, la voz de los superventas No Doubt. Su propuesta es unirse al elegante vocalista Blake Shelton para entregar una canción de corte clásico y bastante disfrutable. Podemos traducir el título como 'Tú haces que parezca Navidad', con un ritmo feliz y contagioso. Lo mejor de la cosecha de 2017.

El villancico es también un clavo ardiendo al que se agarran estrellas en horas bajas para intentar rascar unos minutos de atención

Otros juguetes rotos del planeta pop que intentan resucitar vía Santa Claus son Hanson, aquellas estrellas infantiles que se comieron el mundo en 1997 con la radiante 'Mmmbop', hace treinta años ya. Hoy vuelven con interpretaciones clásicas reforzadas por guitarras eléctricas banditas. Cualquier reparto de comedia de situación de Disney hubiera conseguido algo parecido. Su 'Finally Is Christmas' hará bostezar hasta a los calcetines colgados en la chimenea. Por su parte, la estrella pop Sia, que vive un momento comercial dulce, se anima con 'Everyday Is Christmas', baladita con piano y cierto aire tortuoso que da más bajuna que otra cosa. Su álbum navideño pasa sin pena ni gloria, lejos del talento pop que ha demostrado a lo largo de su carrera.

Navidades góticas

Los heavies, siniestros y amantes del lado oscuro que no quieran renunciar a disfrutar de las fiestas tienen su mejor opción en 'From Spirits And Ghosts (Score For a Dark Christmas)', de Tarja Turunen, cantante de Nightwish. “En este disco, he explorado el otro lado de las navidades, el de cómo viven las fiestas la gente solitaria, las personas que no están con nosotros o cualquier ser incapaz de disfrutar los adornos luminosos y el sonido de las campanillas”, explica. Apuesta por canciones tradicionales pasadas por el filtro gótico más una pieza original, titulada 'Together'. Se trata de una obra de kistch tenebroso, que suena como el fruto de un pésimo acuerdo artístico entre Lladró y Tim Burton.

Posiblemente estamos ante el álbum navideño más innecesario, cursi y marrullero de la historia del pop. Su única utilidad es que Turunen guardó una pieza en español, 'Feliz Navidad', como sencillo benéfico para paliar los daños del huracán Irma en la isla de Barbuda. Además reclutó en tareas vocales a colegas de bandas de rock gótico y blandito como Within Temptation, Blind Guardian y Sonata Arctica, entre otros. La pieza resulta igualmente empalagosa, pero la intención es lo que cuenta. Hay que decir que la diva gótica grabó este disco en verano y en el Caribe, entre aguas color turquesa. Muy mal debió de pasarlo evitando ponerse morena.

Humor y agrias polémicas

El meme navideño pop de 2017 es la portada de un imaginario álbum de villancicos de Donald Trump. El título puede traducirse como “Haciendo grande a América otra vez para los hombres blancos con armas en Navidad”. Contiene canciones favoritas del presidente como 'Alegría en la Tierra (menos si eres musulmán)', 'La pequeña ciudad llamada Belén (sitiada por Hamás)' o 'Canción de navidad (mientras crepitan en el fuego los permisos de residencia de los inmigrantes)'. Como pueden imaginar, la broma ha dado la vuelta al mundo. Por su parte, la corrección política no descansa por estas fechas, hasta el punto de que la revista Slate ha publicado un extenso artículo donde resumen el largo y encarnizado debate sobre el subtexto político del villancico anglosajón 'Rodolfo, el reno de la nariz roja'.

Rodolfo, el reno de la nariz roja

La letra, que al menos se remonta a 1939, cuenta la historia de un reno discriminado por el color diferente de su nariz, que finalmente acaba siendo aceptado en el trineo de Santa Claus y admirado por su eficacia laboral. La crítica cultural estadounidense, siempre atenta a lo que importa, ha puesto al día el análisis. “La letra presenta una sociedad nefasta, hobbesiana, donde si quieres ser aceptado tienes que probar tu capacidad para crear beneficios económicos”, opinaba hace unos años Michael Schaffler de la revista New Republic. La cadena derechista Fox New se ríe desde entonces de los “progreso” que señalan que el villancico es rechazable porque normaliza el abuso verbal de otros renos hacia Rudolph. Por su parte, algunos progresistas partidarios de las políticas de la identidad celebran que un icono navideño como Santa Claus pueda ser representado en una letra como un déspota patriarcal. “Señalar a este icono infantil como un ser humanos falible, cuya crueldad se apoya en una estructura de poder explotador, puede ser un enfoque formativo, que contribuya a radicalizar la visión de los pequeños”, escribe Christina Cauterucci, redactora de Slate. Brindemos por las buenas discusiones navideñas.

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