llega el libro 'la peli era mejor'

No digas 'Casablanca': ocho películas que nadie te recomendó y tienes que ver

La editorial Walden publica la segunda parte de 'Desde los márgenes', una serie de recomendaciones cinéfilas fuera de lo habitual

Foto: Fotograma de 'Cecil B. Demente' (2000), de John Waters. (Vértigo)
Fotograma de 'Cecil B. Demente' (2000), de John Waters. (Vértigo)

"¡De verdad, tienes que ver 'Ciudadano Kane'!". "¡No te pierdas 'El padrino'!". Seguramente nadie nunca haya escuchado tales sugerencias, ¡qué locura! Porque, ¿qué es peor, confesar que no se ha visto un clásico indiscutible como 'Casablanca' o ir por la vida haciendo recomendaciones cinéfilas indiscutibles —y obvias, muy obvias— como 'Casablanca'? Aconsejar a alguien que vea 'Ser o no ser' es como sugerirle que no disuelva polonio en el Cola Cao o decirle que la OMS recomienda respirar todos los días. ¿Qué mérito tiene? Por eso, José Sanz, Enrique Piñuel, David Bizarro y Manuel Moreno, los autores de 'La peli era mejor: otras 150 películas que deberías ver y que nadie más te va a decir que deberías ver' (Walden, 2017) han querido dar la vuelta al concepto de "top 100" para lanzarse al vacío con centenar y medio de propuestas de cintas "desconocidas" o "populares" a cuya defensa han dado una "perspectiva atípica". Temáticas aparte, sin centrarse en un género concreto ni en un país de procedencia, estos filmes solo responden al orden alfabético y a la genuina admiración de los autores.


Cubierta de 'La peli era mejor'. (Walden)
Cubierta de 'La peli era mejor'. (Walden)
En esta secuela de 'Desde los márgenes: 150 películas que deberías ver y que nadie más te va a decir que deberías ver', los cuatro autores han seleccionado producciones tan dispares como la archiconocida 'Amelie' (2001) —reivindican que "no es una película romántica hípster" sin más y que Amelie Poulain es "una enferma mental sin tratar"— y 'Ensayo final para la utopía' (2012), una cinta experimental y autoral de Andrés Duque, uno de los directores más interesantes del 'cine de francotiradores' —maravillosa su 'Oleg y las raras artes'—, a la que el libro califica como "una de las reflexiones más lúcidas sobre la espectralidad en el cine". Un repaso tranversal de géneros, presupuestos y calificaciones normativas que somete a análisis —más o menos rigurosos o jocosos, en concordancia con el tipo de film referenciado— a películas totalmente opuestas que, probablemente, jamás habían compartido páginas hasta ahora. Como, por ejemplo, las ocho seleccionadas que siguen:

'Almas de metal' ('Westworld', 1973)

Cuatro décadas antes de que Anthony Hopkins decidiese montar su propio parque temático ultraviolento e inspirado en el antiguo Oeste en los dominios de la HBO y de la contagiosa banda sonora a cargo de Ramin Djawadi, ya existía un 'Westworld' del puño y letra de Michael Crichton, que se estrenaba además en la dirección de cine. El padre de los parques de atracciones disfuncionales imaginó en 'Almas de metal' un destino turístico, Delos, en el que los visitantes podrían revivir el periodo histórico de su elección: el Imperio Romano, la Edad Media o el Lejano Oeste. Un lugar sin prohibiciones donde los turistas podían no solo beber, comer, ligar y disfrazarse, sino también matar, violar y lo que surgiese —eso sí, con una pátina más naíf y menos sangrienta que en la serie contemporánea— a los figurantes del parque, que eran, en realidad, androides tremendamente realistas.

Yul Brynner en un fotograma de 'Almas de metal'. (1973)
Yul Brynner en un fotograma de 'Almas de metal'. (1973)

A ese 'resort' de lujo acudían James Brolin y Richard Benjamin para sentirse por unos días como auténticos vaqueros, hasta que se topan con un Yul Brynner robótico y 'malencarado'. "Lo que sin duda en 1973 estaba planteado como una distopía, a día de hoy, a poco que se perfeccionen los robots humanoides, es algo bastante plausible", explica el libro. Además, "gracias a una muy lograda mezcla de géneros que presenta desde el principio, la película resulta de lo más entretenida" y quizás "puede que os resulte familiar, ya que el amigo James Cameron fusiló mucho del argumento para crear su 'Terminator'".

'Cecil B. Demente' (2000)

"¡La familia es censura! ¡Al celibato por el celuloide! ¡Muerte al cine 'mainstream'!" o "¡La esclavitud es la libertad!" son algunas de las consignas del majadero Cecil (Stephen Dorff) en la desquiciada 'Cecil B. Demente' del extravagante John Waters —quien, por cierto, ha creado un campamento para adultos—. Cecil Demente, un director de cine marginal empeñado en destruir Hollywood que acaba sucumbiendo a un dogma más inflexible todavía que el de los grandes estudios. En este film, Waters "se ríe mucho y bien de Hollywood, por supuesto, pero aún más y mejor de la naturaleza irónica de todo aquel que prohíbe, censura o estigmatiza cosas por mor de liberar a los demás, 'a.k.a.' imponer un criterio determinado".

Melanie Griffith es Honey Whitlock en 'Cecil B. Demente' (2000).
Melanie Griffith es Honey Whitlock en 'Cecil B. Demente' (2000).

Lo que al comienzo es un grupo entrañable de parias al margen de la industria que luchan como David frente a Goliat contra el sistema de producción imperante, se acaba convirtiendo en una jauría de radicales absurdos que imponen reglas inútiles de forma despótica e intransigente. Mención aparte para el personaje de Melanie Griffith, una estrella de cine a la que Demente y sus acólitos secuestran para que protagonice su película. "Melanie sirve para convertir 'Cecil B. Demente' [título, por cierto, que es un juego de palabras basado en el nombre del productor y director Cecil B. DeMille] en un 'biopic' encubierto de Patty Hearst, aquella heredera de un inmenso conglomerado mediático que de secuestrada pasó a ser secuestradora".

'Cocaína' (1980)

"'Cocaína' puede que sea la única película de la historia que se ha molestado en mimetizar su producción y rodaje con la posología y efectos de la sustancia de la que se ocupa", ironiza —o no— 'La peli era mejor'. En medio del apogeo del cine 'kinki' español, Jimmy Giménez-Arnau —sí, ese Jimmy Giménez-Arnau— dirigió junto a Julio Wizuete, que había sido foto fija de 'Por un puñado de dólares', un filme rodado "con restos de metraje virgen sobrante de otras producciones". "'Cocaína' versa sobre Josema Yuste, un vivales —al que doblan de tal manera que parece el hijo que nunca tuvieron Antonio Ozores y Luis Escobar— que quiere hacer una película sobre farla", continúa. Metacine puro.

Anuncio de 'Cocaína' (1980), de Jimmy Giménez-Arnau.
Anuncio de 'Cocaína' (1980), de Jimmy Giménez-Arnau.

Según el libro, la cinta se podría englobar "por tono y por temas tratados en aquel cine S de destape ocasional, tramas delirantes, diálogos bochornosos y la inevitable cuota de travestismo y trasformismo". Parece una broma, pero los autores del libro prometen que tiene su encanto y que "podría haber llegado a un nivel sobresaliente" y a convertirse en "una rareza".

'It Follows' (2014)

Hace un par de años, una película estadounidense de bajo presupuesto —unos dos millones de dólares— se convirtió en la sensación del cine de terror independiente y recaudó 21 millones y medio de dólares en todo el mundo. Una cinta de terror ambiental que parte de la genial premisa —como decían en 'Scream', ¿o era en 'Scary Movie'?— de que quien folla, muere. "El argumento es sencillo", analiza el libro. "Un ente sobrenatural que te persigue hasta matarte y que se transmite teniendo relaciones sexuales". "'It Follows' no es una película de terror adolescente. Es una película de adolescentes de terror", que convierte al género las inquietudes que pueden "quitarle el sueño a una chavala de 19 años: perder la virginidad, las enfermedades de transmisión sexual, abrirte a otra persona, confiar en ella…".

Fotograma de 'It Follows' (2014).
Fotograma de 'It Follows' (2014).

En 'It Follows', la amenaza se siente todo el rato, pero no se concreta hasta más adelante. "No hay tanto susto (al fin y al cabo es un ente que camina, joder, que es difícil que te pille desprevenido) como una constante tensión (acrecentada por esa banda sonora tan carpenteriana de Disasterpeace) provocada por la paranoia de saber que, antes o después, va a alcanzarte, hagas lo que hagas, estés donde estés. Y ese es el verdadero malo de la película, la paranoia que genera el miedo".

'Kid-Thing' (2012)

"Los hermanos Zellner [los directores] logran aquí algo muy difícil, mezclar una historia eminentemente bressoniana ('Kid-Thing' es un 'réarrange' de 'Mouchette' con modificaciones) con elementos casi tangenciales a la saga 'Este chico es un demonio' y su protagonista, incluyendo no pocos momentos de un humor negrísimo", afirman los autores. Annie es una niña desatendida por su familia y que no tiene demasiado claros los conceptos del bien y del mal. No va demasiado a la escuela, es bastante mentirosa y los chicos del barrio se meten con ella. Un día, desde las profundidades del pozo de al lado de su casa, escucha una voz.

Fotograma de 'Kid-Thing' (2012).
Fotograma de 'Kid-Thing' (2012).

Es Esther, que se ha quedado atrapada en el pozo y necesita la ayuda de Annie para salir. "Annie tiene la facultad de sacar a Esther del pozo, pero por ser niña aún y no tener muy claras según qué nociones o delitos —la omisión del deber de socorro, sin ir más lejos— ya no es que no ayude a Esther a salir, sino que además lo que termina por establecer es una relación de dominio en la que no tolera que se le hable mal ni se le digan cosas feas —a consideración— ni nada". Como bien indica el libro, 'Kid-Things' tiene algo de Haneke, pero también tiene de 'El señor de las moscas', de 'Bienvenidos a la casa de muñecas' o de 'Goodnight Mommy'.

'La ciénaga' (2001)

Lucrecia Martel es una de las cineastas más atmosféricas y táctiles del cine latinoamericano. Este año presenta en sociedad 'Zuma', su última película, producida por El Deseo de los Almodóvar y que ha levantado gran expectación incluso antes de estrenarse. Con 'La ciénaga', Martel consigue integrar al espectador en la atmósfera viscosa y asfixiante de la casa de vacaciones de una familia llena de frustraciones. Contemplativa, agobiante, 'La ciénaga' es como el "pulóver azul" del 'No se culpe a nadie' de Cortázar, pero en película.

Fotograma de 'La ciénaga' (2001) de Lucrecia Martel.
Fotograma de 'La ciénaga' (2001) de Lucrecia Martel.

"El trabajo de Lucrecia Martel está realizado con las manos de un experto cirujano (nótese aquí el plagio a Los Punsetes) capaz de diseccionar la decadencia y el nihilismo social de la clase acomodada, sin necesidad de enmarcarlo dentro de ningún acontecimiento relevante, un desencanto que pasa de padres a hijos", describe 'La peli es mejor'.

'La honradez de la cerradura' (1950)

No pueda faltar el cine español de calidad, pero más desconocido. Luis Escobar, el marqués de Leguineche de 'Patrimonio nacional' (1981), de Berlanga, se puso un par de veces detrás de la cámara, una de ellas para adaptar este drama teatral de Jacinto Benavente que trata, de una manera algo moralizante, de las penas que lleva consigo el disfrutar del dinero no trabajado. Una joyita protagonizada por Paco Rabal y que bascula entre el costumbrismo castizo de Edgar Neville y el cine policiaco.

Paco Rabal en 'La honradez de la cerradura' (1950).
Paco Rabal en 'La honradez de la cerradura' (1950).

'La honradez de la cerradura', "vista hoy día, obviando que en su contexto este cine era un vehículo utilísimo al movimiento para evangelizar sobre los beneficios del trabajo a través de la condena de la opulencia no obtenida por uno mismo y por su propio deslome, no resulta demasiado lejana al claro mensaje de filmes como 'El dinero' de Robert Bresson, filmes radicales en grado sumo por su manera de señalar como claro culpable de casi todo el mal del universo al puto papel impreso que a tantos y a tantos les nubla todo sentido de la ética con tal de acumular cuanto más mejor. Y es que ya lo dijeron Los Claveles: 'el mundo no lo mueve el amor, el mundo lo mueve el dinero'".

'Sueñan los androides' (2014)

'Blade Runner' en Benidorm. No hay más preguntas, señor juez. El director español Ion de Sosa dirigió en 2014 una hipnótica película de bajo presupuesto —eso sí, avisamos, no apta para todos los paladares— en la que juega con la arquitectura de las macroconstrucciones de la costa levantina para fomentar la sensación de extrañamiento de unas situaciones y unos personajes que de tan reales rozan el absurdo. En el año 2052, al igual que en 'Blade Runner', los androides son perseguidos y aniquilados, por lo que tienen que vivir escondidos actuando como un ser humano más.

Fotograma de 'Sueñan los androides' (2014).
Fotograma de 'Sueñan los androides' (2014).

"Un acierto gigante de la película de Ion de Sosa es hacer uso de Benidorm para dar entidad a la urbe retrofuturista", apunta el libro. "Benidorm, lo que se conoce de toda la vida en la meseta como Madrid-2, que a su vez es una nomenclatura muy sci-fi". Al igual que 'Almas de metal', la película reflexiona sobre cuál es la esencia de la humanidad, es decir, qué es lo que hace que los humanos seamos humanos y qué nos diferenciaría, a nivel moral y no material, de los androides. Un tema cada vez más recurrente en el cine contemporáneo —próximamente se estrena 'La guerra del planeta de los simios'—; por algo será.

Y así, hasta 150. "Ojalá te guste no lo que lees, sino lo que veas gracias a lo que has leído", sentencian los autores de 'La peli era mejor'.

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