maratón de rumba en vena

Siete horas de desfase rumbero (y un final inesperado)

Apoteosis rumbera, comandada por Los Chichos, Los Chunguitos y Los Calis, en un festival en la sierra madrileña

Foto: Los Chunguitos en un acto promocional (Gtres)
Los Chunguitos en un acto promocional (Gtres)

Sábado, 14 de noviembre. Plaza de toros cubierta de Moralzarzal, en plena sierra madrileña. Venimos a un maratón rumbero, del que apenas han dado noticia los medios, más allá de Radiolé, emisora patrocinadora (el cronista se entera de chiripa porque un amigo le manda una foto del cartel pegado por su barrio). ¿Vendrá mucha gente a ver a estos grupos cuyo momento de máximo esplendor fueron los años setenta y ochenta?

Nos acercamos a taquilla y nos confirman que se han vendido ya cerca de 2.000 localidades. La propuesta es un órdago: "más de siete horas de rumba" de la mano de clásicos indiscutibles como Los Chichos, Los Chunguitos, Los Calis, Rumba 3 y Bordón 4. ¿Vamos a visitar un cementerio de elefantes o a vivir una exhibición de poderío de uno de los géneros más potentes y populares que ha dado el pop español? Como mínimo, el público viene con ganas: ya está cantando, bailando y dando palmas en la cola de acceso, mientras apura copazos de botellón o de los bares cercanos. Desfilan seguidores que van desde los 19 a los 69 años. Casi todos sonrientes y con ganas de farra.

No es tarde para amar

Entramos a las nueve, salimos a las cuatro de la madrugada, sin haber escuchado una canción mala. Ni siquiera las de los dos teloneros, Fierce y Alex & Eddie, que tiran por clásicos animados como 'Vivir mi vida' (Marc Anthony), 'Ain't Nobody Loved Me Better' (Chaka Khan) y 'Hoy tengo ganas de ti' (Alejandro Fernández). Sonido verbena, eficiente y en su sitio. La noche se calienta rápido: basta que salgan Rumba 3 y toquen '¿A que no lo haces?', un rodillo rumbero que consigue que la pista se venga arriba. Ojo al misil emocional de la letra: "¿A que no lo haces? ¿A que no te atreves?/ Sé que tienes miedo, de cuando te hable, mirarlo de frente/ ¿A que no lo haces? ¿A que no te atreves?/ A decirle a ese aprendiz de amante, que estás en mis redes". Rugido de satisfacción entre la audiencia.

La cosa se mantiene alta con 'Señora', que arranca con intensas ráfagas de "naino-naino-ná" y en seguida entra al trapo con su elogio de la mujer madura: "Señora, no se piense retirar, señora/ que no es tarde para amar, señora/ como un fruto dulce da la primavera/ la belleza si es madura es más bella, señora". Sonrisa general, sobre todo entre las damas de 40 para arriba. El cantante anima las pausas informando de qué canciones debutaron en el programa de José María Íñigo, compartiendo anécdotas insustanciales de José Mota y presumiendo de que hizo la mili con Karlos Arguiñano. "Nosotros es que somos los rumberos de vuestros padres", añade. En general, la frase puede aplicarse a todos los grupos de la noche. Hay mucho público joven, lo cual tiene su lógica, ya que alumnos como Melendi, Huecco y Andy & Lucas no tienen repertorio a la altura de estos titanes. Los únicos discípulos directos que realmente están a la altura son Estopa.

Entre el jaco y las prisiones

Turno de Bordón 4, que se mete al público en el bolsillo con el clásico 'Qué cara más bonita'. También triunfan con 'Palacio de cristal', sobre todo cuando la letra se rompe con estos versos: "El color de tu pelo, niña tu pelo, cuando vas por la calle quién fuera viento". Media plaza se queda hipnotizada con su versión de 'Ramito de violetas' y también con la intensa 'A ti'. Siempre profesionales, aceptan la petición de tocar 'Al Torete', homenaje a un delincuente juvenil convertido en héroe popular en los setenta. "Tú que das más que recibes/ da la cara a la sociedad, que te da la espalda/ ¿Quién será el equivocado? ¿Quién será?". Recordemos que en su etapa de esplendor, los rumberos fueron el colectivo que más se preocupó por la situación de las prisiones, después de los estudiosos de Michel Foucault. Por cierto, el año que viene Bordón 4 cumple 40 años de carrera y saca nuevo álbum. Ahí queda eso.

El siguiente grupo, Los Calis, interpreta la canción más bonita de la noche sobre personas presas. Se titula 'Libertad para ti' y la cantan con todo el alma: "Tengo un colega que escribe y está allí metido/ y cuenta que la vida es muy perra, no te dejan tranquilo". Los Calis siempre serán recordados por el clásico 'Heroína', el de "no, más chutes no", pero el punto más alto de su concierto es la energía desbordante de 'Una paloma blanca' y la dulzura destada de 'Quién te riza el pelo'.

La canción más bonita del pop español

A partir de medianoche, los corrillos de palmas y baile aflamencado dominan toda la plaza, incluidos los baños, donde un grupo de gitanos se atrinchera y muestra especial maestría. Los Chunguitos salen al escenario y el público se anima. Vienen cargados de clásicos. 'Me quedo contigo', tan sutil como sentida, sigue sonando con la canción de amor más bonita de la historia del pop español. En la recta final, consiguen provocar el karaoke colectivo con 'Dame veneno' y sobre todo 'Carmen', un trueno en directo. Sin duda, una de las cimas de la noche. Tanto, que el comienzo de Los Chichos suena algo desangelado.

De hecho, no alcanzan un buen voltaje hasta que suenan la eufórica 'Bailarás con alegría' y la devastadora 'Son ilusiones', un himno que te explica en tres minutos el mensaje básico de Nietzsche y Calderón de la Barca. "Hay veces que me pregunto, pero no sé contestarme/ lo que hacemos en la vida, luego de nada nos vale/ todo es una mentira, todo se lo lleva el aire/ hay veces que me pregunto, pero no sé contestarme/ porque todo lo que piensas tú, son ilusiones". También tienen el detalle de dedicar 'Ni tú, ni yo' a las víctimas de los atentados de París. El recital termina con una docena de chicas subiendo al escenario a bailar 'Ni más ni menos'. La mayoría de las 2.000 personas hemos aguantado hasta el final y nos vamos sonriendo. ¿Veredicto final? Una noche memorable.

El sábado ha sido intenso, pero todavía queda un momentazo. ¿Qué corre por la cabeza del público después de someterse a siete horas de rumba? "Me han faltado Junco y Tijeritas", comenta un cincuentón de Fuenlabrada a su colega. El trayecto de vuelta, en el búho de las cuatro de la mañana, es una fiesta donde se suceden canciones de Peret, Camarón y El Fary. De repente, un tercio de pasajeros se ponen a cantar a todo trapo 'Andaluces de Jaén'. Y la hacen casi entera. No hay que ser comunista, ni fan de Miguel Hernández para que se te ponga la piel de gallina. Y luego hay quien dice que la poesía no interesa a nadie.

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