sara herranz ilustra las relaciones

El amor (y el sexo) en los tiempos del 'hipster'

La ilustradora desmenuza con descaro los secretos de alcoba y del corazón en 'Todo lo que (nunca) te dije lo guardo aquí', una novela gráfica que tira de cinismo y de un toque naïf

“Que ser moderno ya no es moderno, que enamorarse es mainstream pero que la vida es demasiado corta para no besar con lengua”. Esta es la historia de “mi próximo ex”. De esa pareja que vive en Malasaña. Él barbudo, ella con flequillo y tan moderna que le “sientan mejor los hombres que las cremas”, “que leen a Carver, Bukowski y Houllebecq y se sienten solos e intensos” y que se beben la ciudad y la pasión… y la ruptura y el dolor y el siguiente “hombre placebo”. Porque, en definitiva, las mariposas que hacen cosquillas en el estómago “y más abajo” acaban generando “acidez”.

Es el amor (y el sexo) en los tiempos del hipster. O mejor dicho: Todo lo que (nunca) te dije lo guardo aquí. La ilustradora Sara Herranz disecciona en este libro con forma novela gráfica o de álbum de poesía visual (Lunwerg) la vida en la gran ciudad, la libertad, los estereotipos y el amor. Cómo no, si esto va de descubrimientos. Y lo hace con un punto cínico y naïf a través de un relato, que funciona igual de bien como píldoras independientes como en su conjunto, apoyado en una ilustraciones minimalistas y limpias que tienen al negro, al blanco y al rojo como tonos de su paleta.

Estas "guindas", como las describe, son pensamientos e ideas muy cercanos, sobre todo para ellas, que toman forma para describir (y reivindicar) a una mujer independiente, segura, fuerte y que no tiene miedo a sufrir porque de eso va la vida. “Es un personaje que llega a Madrid y se encuentra con ese ambiente que siempre ha querido y que le desborda. No es ser moderno sino salir de tu círculo a una ciudad nueva con nuevos referentes. Es la transición de los veinte pocos a los veinte muchos”, explica Herranz a El Confidencial. Un relato que, cuenta, se inspira en su vida y la de sus amigos y que ha supuesto su salto al papel desde el mundo digital. 

Sara Herranz publica 'Todo lo que (nunca) te dije lo guardo aquí'
Sara Herranz publica 'Todo lo que (nunca) te dije lo guardo aquí'

Esta tinerfeña, estudiante de Comunicación Audiovisual, comenzó a ilustrar pequeños microrrelatos en su blog ante la escasez de oportunidades laborales. “Llevaba tiempo queriendo dar un salto más y hacer que los personajes crecieran y tuvieran un hilo narrativo. Nunca daba el paso, hasta que llegó un email de Lunwerg, que fue como un regalo de Navidad”. Pero hasta entonces su nombre se iba convirtiendo en toda una celebridad en las redes sociales (tiene más de 72.000 seguidores en Facebook, más de 29.000 en Twitter y más de 96.000 en Instagram) en un fenómeno muy similar al que han vivido otras jóvenes ilustradoras españolas como Paula Bonet o Lyona.

"Las redes sociales han sido todo para mí. Mi mayor escaparate. Empecé a usarlas como una forma de canalizar mi blog, colgando cada día una frase, y se ha convertido en una profesión", afirma sobre un fenómeno tan viral como es el de la ilustración en la actualidad y que, paradógicamente, le ha permitido dar el salto al (parece) olvidado papel. "La verdad es que parece una locura hacer un libro hoy cuando el consumo se ha vuelto más directo, rápido y casi sin reflexión. Es que es un auténtico placer", agrega.

Barbas, ironía y un punto cursi

“Me gusta jugar con la contraposición del texto y la ilustración”, analiza Sara Herranz sobre un relato que pulula con tino entre lo mordaz y lo cursi y se cuela con descaro en la intimidad de la alcoba y del corazón. “No es tanto cursi sino que todos nos volvemos cursis en determinados momentos. Cuando estamos enamorados, por muy de duros que vayamos, todos nos volvemos pastel y ñoños y damos asco. El amor es pastel y es cinismo. Es lo mejor y lo peor en un bucle infinito”, asegura. 

Sara Herranz publica 'Todo lo que (nunca) te dije lo guardo aquí'
Sara Herranz publica 'Todo lo que (nunca) te dije lo guardo aquí'

Y lo plasma en frases como “jugamos a darnos likes, cuando en realidad queremos arrancarnos la ropa”, que conviven como otras del estilo al amor es “el kétchup de tu vida” o "dejemos de romantizar relaciones de mierda". ¿Y las barbas (todos sus hombres las lucen)? "Es una coincidencia. Siempre me han gustado los hombres con barba, mi padre y mi abuelo siempre han llevado barba. Entiendo que la gente piense en el hombre que está de moda hoy, pero, en realidad, retrato al hombre que me atrae", garantiza.

El contrapunto a ese binomio -tan loco como las relaciones que describe- lo pone su cuidada ilustración tricolor. Siempre había dibujado en blanco y negro, pero el rojo apareció, explica, como la marca de la casa e inspirado por una época de uñas muy rojas. Con este trío, retrata a jóvenes en los que muchos se pueden reconocer -"todos tenemos estas mierdas", explica- e historias que llegan a abofetear la herida del desamor que todos tenemos dentro.

“Me gusta que la ilustración sea bonita, minimalista y de trazo limpio, que con poco consiga expresar mucho. Por eso, el texto vuelve a ser el contrapunto y esa bofetada, porque la vida es eso, esas bofetadas que te van curtiendo”. Y también porque, como escribe en su primer libro, "quizás fuimos felices por encima de nuestras posibilidades”.

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