una exposición recorre los trabajos del autor

Paco Roca, ¿cómic al desnudo?

De Paco Roca se aprovecha todo. No hay nada sucio en su trabajo, ni forma ni fondo. Todo reluce, desde el producto final de sus viñetas hasta lo que subyace

Foto: La Fundación Telefónica homenajea la figura del autor de cómic Paco Roca. (EFE)
La Fundación Telefónica homenajea la figura del autor de cómic Paco Roca. (EFE)

De Paco Roca se aprovecha todo. No hay nada sucio en su trabajo, ni forma ni fondo. Todo reluce, desde el producto final de sus viñetas hasta lo que subyace a ese mundo preciosista de colores atemperados. Sus bocetos y dibujos podrían publicarse tal cual, antes de ser entintados, tal y como se puede ver en la exposición que Fundación Telefónica ha montado sobre el “proceso creativo” del Premio Nacional del Cómic de 2008. Todo es pulcro, incluso lo más crudo, como la escena del hombre suicidándose a pie de puerto de Alicante, en Los surcos del azar (Astiberri). Pulcro hasta en la reclamación de reconocimiento para los perdedores de la guerra civil, sin importarle el consenso.  

En las salas de Telefónica muestra sus seguridades, dudas y verdades al destripar públicamente el trabajo invisible, pero ¿dónde está su 'viaje interior'?

En las salas de Telefónica muestra sus seguridades, dudas y verdades al destripar públicamente el trabajo invisible, los dibujos preparatorios de sus libros, así como el de sus tiras, sus ilustraciones y hasta sus cuadernos de viaje. Esto ya se lo imaginaban: siempre lleva una libreta encima para tomar apuntes. Podría parecer que Roca se ha desnudado, que no ha tenido pudor al descubrir la intimidad de su trabajo.

En parte es así, la exposición es una buena oportunidad para empaparse de la habilidad técnica del dibujante más narrativo. Conocer algo nuevo de un autor entregado en cuerpo y alma a la autobiografía parece imposible y, desde luego, la muestra aporta poco en ese sentido, más allá de la evidencia de su excelente dibujo. Pero faltan tantas cosas para descubrir el “proceso creativo”, ¿o es que un dibujo no tiene otro alimento más que el dibujo mismo? ¿Dónde están las películas en las que se inspira Paco, dónde sus lecturas de cabecera y referencias? ¿Cómo es posible que en un autor que se documenta tanto no haya ni una sola referencia de archivos sonoros, audiovisuales o documentales?

El voluntarismo crea monstruos, es decir, una exposición de cómic no es una sala de espera de dentista bien decorada. Ir más allá de un montaje pintón (hay una mesa de dibujo, una cama donde habrían dormido sus personajes de Arrugas, un autómata que le representa en pijama, paneles gigantes de sus páginas y portadas, etc) requiere una ambición mayor –mucho más que acabar con las cartelas y pintar a mano en la pared cada referencia- y mostrar lo que no se produce. Por eso esta bonita exposición es un homenaje a la figura del autor que ha conseguido que en España se hable con normalidad de cómic, pero no es una muestra sobre su “proceso creativo”.

¿Viaje iterior?

La exposición le define como “dibujante ambulante”, sin embargo, no se aclara por qué. “No paro de viajar de un lado a otro y dibujo en hoteles, trenes, aviones, donde puedo”, cuenta a El Confidencial. “Cada libro es una especie de viaje que recorre mis vivencias y sentimientos. Por ejemplo, visitar los recuerdos de mis padres en las residencias de ancianos para documentar Arrugas. Cada nuevo libro es un viaje interior”.

¿Y por qué decidió no incluir ese viaje interior en alguna parte de la exposición? “Es una buena idea, podría haber sido así. Pero no creo que tenga tanto peso de autor, ni soy tan interesante como para entrar en más detalle sobre mi creación. Es una muestra pensada para todos los públicos y pensamos en un montaje muy popular, para cualquiera”, explica. Reconoce que el cine, por ejemplo, ha tenido “mucha importancia” en su trabajo, “desde encuadres a la narrativa”. “En El invierno del dibujante es muy obvio el cine realista de Berlanga”. Una lástima no comprobar cómo se relacionan entre sí estos dos artes tan visuales y comunicados.

'La memoria no es un negocio, es una necesidad vital', contesta Paco Roca a Javier Cercas

Hay un cuaderno expuesto donde aparecen (dos páginas) de los apuntes que toma en las residencias que visita mientras cocina el éxito de Arrugas (60.000 ejemplares vendidos y traducido a 8 idiomas), algunas páginas sueltas de guiones. Pero esto no son las entrañas de Paco Roca. Tampoco lo es la última vitrina de todas, en la que aparecen ediciones en diferentes idiomas, entrevistas en japonés al autor y la estatuilla de los Goya al mejor guion adaptado de 2011, por el largometraje de animación de Arrugas.

El negocio de la guerra

Roca posee una obra infalible, de la que destaca la trilogía sobre la guerra civil y la posguerra, formada por El faro (2004), El invierno del dibujante (2010) y Los surcos del azar (2013). ¿Se siente pare de la industria y el negocio que han explotado comercialmente la memoria histórica, como asegura Javier Cercas en su último libro? “La memoria no es un negocio, es una necesidad vital. No es una industria, porque todavía seguimos escuchando que no hay que remover esas cosas, que es un tema que molesta. Pero la sociedad española no ha tenido una transición normalizada, si hubiera sido de otra manera no estaríamos planteándonos ahora asuntos que deberían estar resueltos hace 30 años”, explica a este periódico. Y zanja: “Nadie escribe una novela sobre la guerra civil pensando en hacer un best seller”. 

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