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"Los movimientos de Grecia o España son el inicio de algo parecido al amor propio"
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federico luppi estrena la obra 'EL REPORTAJE'

"Los movimientos de Grecia o España son el inicio de algo parecido al amor propio"

El actor argentino da vida a un militar genocida encarcelado por sus actos de represión cultural durante la dictadura, como la quema del Teatro El Picadero

Foto: Federico Luppi protagoniza 'El reportaje' (Efe)
Federico Luppi protagoniza 'El reportaje' (Efe)

6 de agosto de 1981. Mientras Frank Sinatra da un concierto en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, un comando mandado por la dictadura militar argentina ejecuta la orden de quemar el Teatro El Picadero. El objetivo era simple: dinamitar la resistencia cultural contra la dictadura y acabar con el Teatro Abierto, un grupo de directores, autores y actores que se juntó el 28 de julio de 1981 en este teatro porteño para poner en pie un ciclo de 21 piezas, de media hora cada una y representada en series de tres diariasdurante 21 días, que se convirtieron en el símbolo de lalucha y el pensamiento libre.

El tiro les salió por la culata, explica Hugo Urquijo, miembro entonces de este movimiento teatral, porque Teatro Abierto se mudó a otra sala -Tabarís- doce días después y se convirtió en auténtico fenómeno de masas que duró hasta mediado de los ochenta. En 2012el Teatro El Picadero volvió a abrir sus puertas y el año pasado impulsóun ciclo de obras para homenajear Teatro Abierto. El reportaje fue la encargada de abrirlo y ahora llega a los Teatros del Canal de Madrid (desde hoy y hasta el 22 de febrero)protagonizada por el gran Federico Luppi y dirigida por Urquijo.

Este hecho sirve para plantear una ficción, escrita por Santiago Varela, en la que una periodista va a la cárcela entrevistar a un militar preso por sus crímenes durante la dictadura argentina yque es autor, además de la quema del teatro El Picadero, de actividades de censura y represión cultural. Luppi encarna a este militar que "cabalga entre la destrucción de la cultura y el totalitarismo" y gracias al que podemosconocer "el interior de un genocida autoritario que sigue pensando que la democracia y las urnas son una mierda", explicó Urquijo.

"Esta obra facilita la comprensión del comportamiento de estos militares, que se basa en una absoluta falta de humanidad. Los militares en Argentina eran unos chulitos con charreteras,con un arma pagada por los ciudadanosy absoluta impunidad. La obra habla de eso y de cómo tener un uniforme cuando se tiene miedo no significa nada", analiza Federico Luppi."Siempre han sido unos cagones", prosigue, pero "hoy, para bien o para mal, les hemos tomado el tiempo".

Luppi explicó que el primer Golpe de Estadolo vivió con 13 años y este papel ha sido un "encuentro con todos los elementos que habían jalonado mi adolescencia y mi juventud".Por eso, hacerEl reportaje"no es una elecciónen el sentido de señalar con el dedo un tema importante. Sencillamente la acumulación perversa es tan abundante y azarosa a la vez que ni siquiera comporta un acto de valentía o de coraje.Es poder colocar fuera las grietas, la suciedad y la mugre del alma para poder sentir que la vida sigue teniendo sentido. Y creo que poder expresarlo, en el caos particular del mundo del teatro, es sólo arrimar un poquito más de ladrillos o de hormigón armado para que la gente sienta que se puede", explica aEl Confidencial.

La fe en el cambio

Y aunque parezca desesperanzado en el tono y la mirada al pasado, Federico Luppi asegura que hoy empieza a ver algo de luz. "Hasta ahora habíamos crecido y nos habíamos hecho adultos con la sensación oprobiosa de temor, de la falta de coraje y de herramientas. Da la impresión de que estamos, y uno lo siente por primera vez aunque a míme pasóahora de viejo, entendiendomás cabalmente y de forma bastante más aguda lo que es la diginidad. Para míera una palabra literariamente afortunada, que aparecía en las novelas, pero que no tenía una vivencia concreta fungible en lo cotidiano".

¿Y por qué ahora?"Porque la gente empieza a ver y a interesarse", responde, tanto allá como acá. "En Argentina hay una enorme gente jovenque ha descubierto que la política es una posible y hermosa herramienta para el cambio y que siente quela patria síles perteneceo, por lo menos, la ilusión de que es así les empuja, les alimenta y les hace crecer". Algo, prosigue, que se vive en Latinoamérico perotambién en Europa con la victoria electora de Syriza en Grecia o movimientos comoPodemos en España.

"La sensación que tengo es que estos movimientos deEspaña y Grecia son,más allá de los resultados, el inicio de algo parecido al amor propio", afirma rotundo. Y prosigue con esa ilusión renovadaaludiendo alministro griego de Economía, Yanis Varoufakis: "Cuando el ministro de Economía se da el lujo –digo el lujo para darle un carácter casi deportivo- de decirle a la troika 'no lo considero negociable en ningún aspecto de nuestra vida', es algo que hace cuántas décadas no sucedía. Eso de decirle a otro ministro de lo peor del establishment universal, del robo y del oprobio 'no le reconozco' significa quefundamentalmente empiezan a aparecer brotes de algo parecido a la adultez".

Pero El reportaje también es una reivindicación de la memoria histórica y del teatro. Representa, añade Luppi, a"una Argentina que no se olvida. Aunque cada vez hay más cosas que te llevan a creer en la vida,el miedo es un enfermedad que tarda tremendamente en irse", añade.

Por eso, el simbolismo del episodio de represión que sufrió el Teatro Abierto y que sigue teniendo su réplica en nuestras sociedades que silencia a la cultura ya sea "con cierres de teatros,IVAs culturales u otrasmordazas", como describió Susana Hornos, la actriz española afincada en Argentinacon la que comparte escenario, representa justamente "esa palabra que a veces usamos sin saber para qué: eso es el abuso. Te arrincono, paso por encima tuyo, te desnudo, violo, quito la ropa, la comida y, sobre todo, el futuro y la esperanza".

"El que ama el teatro, ama la vida", añade con cierto pudor Luppi para hablar de la escena como un lugar histórico de resistencia y pensamiento libre. "Eso siempre ha sido así.El teatro tiene más o menos 7.000 u 8.000 años de antigüedad y el hecho de que hoy en día, con todo lo que está cayendo en el universo, haya una enorme cantidad de gente que toma el metro, la bici o el autobús o el taxi y se juntan bajo un techo para ver una obra de teatro,me sigue pareciendo una cosa auténticamente milagrosa" que habla del espíritu gregario y de compartir.

6 de agosto de 1981. Mientras Frank Sinatra da un concierto en el Hotel Sheraton de Buenos Aires, un comando mandado por la dictadura militar argentina ejecuta la orden de quemar el Teatro El Picadero. El objetivo era simple: dinamitar la resistencia cultural contra la dictadura y acabar con el Teatro Abierto, un grupo de directores, autores y actores que se juntó el 28 de julio de 1981 en este teatro porteño para poner en pie un ciclo de 21 piezas, de media hora cada una y representada en series de tres diariasdurante 21 días, que se convirtieron en el símbolo de lalucha y el pensamiento libre.

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