La mano negra cabreada detrás de los despidos de Rahola y Cárdenas
  1. Comunicación
Cambios en el circo mediático

La mano negra cabreada detrás de los despidos de Rahola y Cárdenas

Los dos comunicadores denuncian haber sido purgados de 'La Vanguardia' y Europa FM por presiones políticas, pero la combinación de sueldos altos y popularidad menguante ha sido clave

placeholder Foto: Cárdenas y Rahola.
Cárdenas y Rahola.

Hay un momento mágico de la historia de la televisión en España en el que Javier Cárdenas, Pilar Rahola y Antonio David Flores fueron compañeros en ‘Crónicas marcianas’. Pero si los efectos secundarios del programa sobre el cerebro de los españoles están por estudiar, más claro está que ninguno de los tres vive sus mejores días. Como Antonio David ya tiene lo suyo, vamos con los otros dos monstruos de la comunicación, Cárdenas y Rahola, recién despedidos de los medios donde una vez fueron reyes: Europa FM (Atresmedia Radio) y ‘La Vanguardia’. ¿Vidas paralelas?

Rahola y Cárdenas han denunciado despidos políticos.

“Sí. ‘La Vanguardia’ no va a publicar más artículos míos. Sí. Es por motivos ideológicos. No. No he aceptado las peticiones para cambiar o suavizar mis planteamientos”, dijo Rahola en Twitter.

Cárdenas ha apuntado aún más alto: presiones presidenciales al más alto nivel. “Hace un año, me dijeron que dejara de hacer críticas políticas porque desde Moncloa habían dado advertencias muy serias. Esta decisión es política”, aseguró en Instagram.

¿Purgados por motivos ideológicos? Sus empresas apuntan por lo bajini en otras direcciones: audiencias menguantes, sueldos desorbitados, desgaste de sus marcas, fatiga en la relación con unas estrellas de egos robustos y cambio de época. En otras palabras: las carreras de Cárdenas y Rahola ya no eran lo que habían sido, y sus despidos funcionarían como profecía autocumplida: si estuvieran en lo más alto de su influencia cultural, política y comercial, seguirían en sus puestos.

Foto: Javier Cárdenas. (Instagram)

En el caso de Cárdenas, el desplome del interés es evidente, pues en cuatro años había perdido más del 60% de su audiencia, cayendo hasta los 470.000 oyentes en el último EGM (tras un pico de 1,1 millones en abril de 2017). Paradójicamente, la progresiva caída de audiencia fue acompañada de un aumento de los comentarios polémicos del locutor (llamadas a la mano dura contra la inmigración y la delincuencia, o teorías extrañas sobre el covid), con los que consiguió notoriedad en redes, pero no frenó la sangría de oyentes. La imagen de Cárdenas quedó definitivamente tocada tras una investigación de ‘ElDiario’ (2020) sobre su uso de rifas benéficas para lucro personal, que generó un fuerte terremoto interno en su empresa.

En mitad del proceso de auge y caída radiofónico, Cárdenas tuvo un tumultuoso paso por el programa de TVE ‘Hora punta’, retirado también por una mezcla de audiencia tibia (por debajo de la media de la cadena) y polémica gruesa.

Cárdenas dice ahora que le han echado por pisar charcos, pero quizá sea más exacto decir que los charcos que pisaba habían dejado de ser rentables. Las cuentas dejaron de salir y su sueldo no ayudaba.

Pasó su momento

Rahola tiene motivos para agitar el fantasma del despido ideológico: el momento de su caída en desgracia es sospechoso, pues coincide con el cambio en la correlación de fuerzas dentro del independentismo, en pleno sorpaso presidencial en la Generalitat, con ERC tomando la delantera a los antiguos convergentes. No es ningún secreto que Rahola, autora de una biografía sobre Artur Mas y que presume de relación estrecha con Puigdemont, tiraba más hacia los convergentes, tras su convulsa etapa como diputada de ERC en los años noventa (antes de fundar un partido independentista —el PI— previo a la ola soberanista).

Foto: Pilar Rahola, en 'Preguntes freqüents'. (TV3).

Tras salir de la política, y foguearse en las tertulias de Telecinco, donde se hizo popular, Rahola fue columnista de ‘El País’, etapa de la que parece haberse olvidado todo el mundo (por lo que sea).

Rahola se convirtió en 2009 en la columnista de referencia de ‘La Vanguardia’ al sustituir a Baltasar Porcel, estrechamente relacionado con el pujolismo y el juancarlismo, es decir, símbolo del autonomismo amable. Con el fichaje de Rahola como columnista estrella, ‘La Vanguardia’ se adelantó al cambio de tendencia en el partido alfa de Cataluña (CiU), que saltó del autonomismo al independentismo al calor de la crisis económica. ¿El despido de Rahola marca ahora el viaje de vuelta? Sí, en el sentido de que el 'procés' (del que Rahola ha sido vocera mayor) ha perdido la efervescencia cultural y política de la pasada década. Que ‘La Vanguardia’ nunca haya sido 'indepe' no quiere decir que no sepa por dónde sopla el viento. Es decir, los motivos políticos no son ajenos al despido de Rahola, al menos de manera indirecta, pero hay más causas...

"Hace un año, me dijeron que dejara de hacer críticas políticas porque desde Moncloa habían dado advertencias muy serias"

Desde el entorno de ‘La Vanguardia’, se desliza que los artículos de Rahola ya no se leían tanto, y sobre todo que su sueldo de seis cifras al año (por cuatro columnas semanales) era inasumible (una cifra alta, en efecto, aunque Rahola no era la única columnista del periódico con sueldo de otra época).

No obstante, la teoría de la purga por 'indepe' tiene más fisuras, pues Rahola sigue (de momento) de tertuliana en RAC 1, radio del Grupo Godó, con un sueldo bruto cercano a las seis cifras. Rahola, en definitiva, no se va a quedar a la intemperie: mantiene sus múltiples colaboraciones en TV3 (donde factura más de seis cifras al año), publica libros y sigue como icono del 'català emprenyat' (el catalán cabreado) que tomó las calles la pasada década y ahora hiberna por el desgaste del 'procés'.

Cárdenas, de hecho, también jugó a ser referencia del español cabreado.

Cambio de ciclo en el circo mediático del cabreo.

Señor con maletín

Detrás de toda gran historia hay otra que merece ser contada

Conoce en profundidad las 20 exclusivas que han convertido a El Confidencial en el periódico más influyente.
Saber más
Javier Cárdenas Pilar Rahola
El redactor recomienda