SÁNCHEZ QUIERE VOLVER AL SECTOR PRIVADO

El presidente de RTVE ultima su adiós y otros 4 consejeros esperan el relevo

El presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, lleva 10 meses esperando a que el nuevo Ejecutivo resuelva su marcha y nombre a un nuevo candidato de consenso

Foto: José Antonio Sánchez, en su toma de posesión de octubre de 2014. (EFE)
José Antonio Sánchez, en su toma de posesión de octubre de 2014. (EFE)

Resuelta la quiniela del Gobierno, hay otra 'patata caliente' a punto de llegar a la mesa del despacho monclovita de Soraya Sáenz de Santamaría, que sigue teniendo el control de RTVE como responsable del Ministerio de la Presidencia.

En los pasillos de Radio Televisión Española (RTVE) no es ningún secreto que su presidente, José Antonio Sánchez, lleva 10 meses esperando a que el nuevo Ejecutivo resuelva su marcha —probablemente, con destino otra vez a Telefónica— y opte por un nuevo hombre de consenso y con un perfil menos politizado de quien se declaró públicamente como votante del PP en una de sus comparecencias parlamentarias en el Congreso. Sánchez podría dimitir próximamente y favorecer así la llegada de un nuevo candidato. Marcha que será una de las primeras pruebas de fuego para calibrar el nivel de acuerdo que son capaces de forjar la vieja y la nueva política que representan PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos.

“Él ya ha dicho varias veces que en cuanto haya un ministro o vicepresidenta responsable en plenas funciones, se reunirá con él de forma urgente para abordar su salida”, explica uno de los consejeros de la Corporación, con los que Sánchez se ha sincerado en alguna ocasión. De confirmarse, seguiría así los pasos de sus tres precedesores, Luis Fernández, Alberto Oliart y Leopoldo González Echenique. Ninguno culminó su mandato de seis años y todos cesaron antes de tiempo por diferentes razones, personales o políticas.

Foto de la actual composición del consejo de administración de RTVE con José Antonio Sánchez en el centro. (RTVE)
Foto de la actual composición del consejo de administración de RTVE con José Antonio Sánchez en el centro. (RTVE)

Pero el nombre del futuro presidente de la televisión pública puede salir a través de varios caminos. O con su renuncia y la elección, única y a corto plazo, de un nuevo responsable; o con la renovación total de su puesto y el de los otros cuatro consejeros cuyo mandato terminó en diciembre de 2012 y que urge renovar cuanto antes. Este segundo camino, sin embargo, podría ser mucho más tortuoso en el tiempo, vistos los precedentes que han ocurrido recientemente en Telemadrid, donde se ha tardado casi un año en renovar a su cúpula y no se ha llegado a ningún consenso todavía sobre quién debe ser el presidente de la etapa pos-Esperanza Aguirre. Esta vía, eso sí, permitiría que las filas de Pablo Iglesias y de Albert Rivera pudieran introducir a hombres de su entorno para el control del máximo órgano de comunicación con el que cuenta el Gobierno.

Los consejeros que tienen caducado su mandato desde hace más de cuatro años son los representantes elegidos por el Partido Popular (Rosario López Miralles y Andrés Martín Velasco), el vocal socialista, Miguel Ángel Sacaluga, y la consejera propuesta por IU, Teresa Aranguren. Los dos primeros deben ser renovados por el Senado y los dos progresistas, por el Congreso de los Diputados. En total, el consejo está formado por nueve miembros, por lo que el recambio de Sánchez y estos cuatro consejeros, algunos históricos, abrirá una etapa completamente novedosa en Prado del Rey, donde se reúne el máximo órgano de gobierno de la tele.

Otra de las claves que debe resolverse primero es saber si el nuevo Ejecutivo de Rajoy optará por cambiar la ley de RTVE para volver al sistema anterior de elección del consejo o apostará por mantener la actual redacción, que permite elegir al presidente por mayoría absoluta en segunda vuelta si en la primera no logra el apoyo de las dos terceras partes de la Cámara. Todo dependerá de las prisas y de la capacidad del PP para sacar adelante grandes consensos. Si el presidente forja un gran acuerdo con Ciudadanos y el PSOE, la renovación completa del órgano se podría sacar adelante sin mayores problemas por el método de dos tercios (sumarían 252 diputados). Hay que tener en cuenta, además, que populares y riveristas no logran alcanzar, por sí solos, la mayoría simple que señala la actual ley para la segunda vuelta.

Vista de la torre el 'Pirulí', centro de comunicaciones de RTVE. (EFE)
Vista de la torre el 'Pirulí', centro de comunicaciones de RTVE. (EFE)
Por otro lado, la redacción inicial de la ley, la que se aprobó en 2006 bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, preveía también que dos de los nueve miembros del consejo fueran propuestos por los dos sindicatos más representativos a nivel estatal, CCOO y UGT. Una fórmula a la que, quizá, quisieran volver PSOE y Podemos para lograr que la izquierda tenga más peso y más control dentro de la cadena.

Sobre los posibles aspirantes a presidir RTVE, no hay ninguna certeza más allá de nombres propios que se autopostulan para tan jugosa responsablidad. Quien más ha jugado esa baza internamente es el actual director general corporativo de la Corporación, Enrique Alejo, que es el hombre designado por Cristóbal Montoro para embridar las cuentas y el presupuesto de la tele. Asiste mensualmente a las reuniones del consejo de administración para apoyar y explicar las grandes cifras de la tele, pese a que no tiene voto en este órgano y a que, en principio, no debería asistir a estas reuniones.

Otros nombres que podrían barajarse son los de periodistas de largo recorrido en el espectro del centro-derecha. Perfiles como el del actual presidente de EFE, José Antonio Vera, que también deberá ser renovado o reafirmado en su cargo. Fuentes internas del consejo de RTVE consideran que se necesita un perfil que sepa de nuevas tecnologías y cómo abordar el futuro tecnológico de la televisión, en un ámbito en el que cada vez más gente consume sus contenidos a través de otras plataformas que no son la pequeña pantalla.

En su última comparecencia parlamentaria, en septiembre de 2015, Sánchez se despidió de los diputados y senadores de esa legislatura con una breve reflexión sobre lo que consideraba que debía ser el futuro de RTVE. “Me gustaría que en el futuro se llegara a un consenso, que todos entendieran que esto es un bien de todos los españoles, que no se utiliza unos contra otros”, explicó. “Me gustaría acabar de una vez con la excesiva politización que mantiene un medio de comunicación —que tendría que ser modelo y no lo somos, somos quizás el medio más criticado de todos los que existen—, con independencia de quién gobierne en cada momento. Lo cual hace pensar que algo falla, que algo no va bien y que no somos conscientes del servicio público que prestamos y de la gran calidad de asuntos que tratamos y que llegan al gran público”.

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