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Pedro J. estudia denunciar su pacto de salida con 'El Mundo' al verse humillado en la gala
  1. Comunicación
tiene un pacto de no competencia de dos años

Pedro J. estudia denunciar su pacto de salida con 'El Mundo' al verse humillado en la gala

Guerra abierta entre Pedro J. Ramírez y sus hasta hace poco compañeros de viaje en Unidad Editorial. El exdirector estudia denunciar sus pactos de salida.

Guerra abierta entre Pedro J. Ramírez y sus hasta hace poco compañeros de viaje en Unidad Editorial. Al punto que el exdirector de El Mundo ha dejado claro a su entorno que estudia denunciar los pactos de no concurrencia alcanzados en su día para su salida del periódico y que le impiden embarcarse en un nuevo proyecto durante dos años, paralizando cualquier iniciativa hasta principios de 2016. Todo después de la “humillación pública” que, según él mismo expone, le ha infligido el tratamiento informativo de la fiesta de celebración de los 25 años del diario.

“Entiende que hay un incumplimiento flagrante de los acuerdos, al menos en lo que respecta a la buena fe y la lealtad con que se alcanzaron los mismos. Lo ha puesto en manos de su abogado”, exponen estas fuentes. Como adelantó El Confidencial, RCS Mediagroup, a la sazón propietaria de Unidad Editorial, admitía en su último informe anual, allá por el mes de abril, un desembolso de 13,5 millones de euros por el finiquito y la cláusula de no competencia (lock-up) del periodista riojano. Fuentes de la editora de El Mundo admitían posteriormente que ese blindaje abarca 24 meses, si bien el propio Ramírez ha matizado que se sentirá liberado si el diario pierde su espíritu original.

No son pocos los agravios que refiere a los suyos el periodista. En primer lugar, carga sin duelo contra el actual director por el editorial publicado en el periódico. “El pasado mes de enero, fruto de un acuerdo empresarial, Pedro J. Ramírez cedió el testigo del periódico a Casimiro García-Abadillo”, expone el diario en su página tres. Para Ramírez, no hay acuerdo que valga, su salida es una destitución unilateral y la forma de explicar el proceso por parte del periódico una mera manipulación. “Nunca pensé que Casimiro se iba a comportar así. Debe ser la naturaleza humana”, refiere, diciéndose profundamente dolido y confesando que no tenía que haber ido a la gala.

No queda ahí su enfado. Unidad Editorial, que evitó ayer hacer cualquier pronunciamiento oficial sobre las críticas que Ramírez ya apuntó por la mañana en Twitter, reprodujo íntegramente en su edición de ayer el discurso del exdirector. “Les aseguro, Majestades, que la redacción de El Mundo que hoy dirige con gran acierto y como factor de continuidad mi querido Casimiro García-Abadillo…”, comentó en su alocución. Según expone a sus huestes el periodista, la mención al factor de continuidad fue una concesión de última hora que también se utilizó torticeramente en el editorial de marras. Y es que la tensión presidió las horas previas al encuentro, llegándose incluso a plantear la posibilidad de que el exdirector no acudiera a la cita debido a la disposición de los comensales y a su exclusión de la mesa presidencial.

Tanto o más doloroso si cabe para Ramírez es el tratamiento fotográfico que el periódico lleva a cabo del acontecimiento. Y según ha confesado a sus próximos, no tanto por no aparecer él mismo en la foto de familia junto a los Reyes y los miembros del Gobierno presentes –que también–, sino sobre todo por el papel más que secundario concedido a su pareja, Ágatha Ruiz de la Prada, que apenas aparece en un sello junto a la periodista Carmen Rigalt. En este sentido, el exdirector entiende que, durante más de dos décadas, la diseñadora nunca ha sido esquiva a la hora abrir puertas al diario y, en semejante celebración, merecía un trato más justo.

La fusión con Vocento

Eso sí, Ramírez, tal vez centrado en sus propias cuitas, obvia otros elementos clave del reportaje fotográfico en cuestión. En primer lugar, a nadie escapa el protagonismo descomunal, desmedido para cualquier observador objetivo, que se otorga al presidente de Vocento, Rodrigo Echenique, el capo de la competencia, que copa la doble página 60 y 61 junto a Pietro Scott Jovane (RCS) y Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial. Aunque sea una mera casualidad, sorprende en plenas negociaciones para fusionar ambos grupos. La integración de ambas sociedades es una de las posibilidades que contempla Ramírez para liberarse de sus ataduras.

En segundo término, tampoco es accesorio echar la vista atrás. Hace apenas meses, Unidad Editorial sufrió un desaire monumental del Gobierno, que dio plantón al grupo durante la entrega de sus Premios Periodísticos. Sin embargo, este lunes, el Ejecutivo –con Sáenz de Santamaría y Guindos al frente– y el establishment empresarial en pleno –con los Alierta o Fainé a la cabeza– daban cobertura al acto, ya sin Pedro J. Ramírez al frente del diario. El exdirector se quejaba ayer amargamente ante quien quería escucharle de que el caso Bárcenas apenas mereciera media columna en portada el día que el juez Pablo Ruz imputaba al exministro Ángel Acebes. Empieza a sospechar que, como decía el bardo, “The Times, They Are a-Changin'”.

Guerra abierta entre Pedro J. Ramírez y sus hasta hace poco compañeros de viaje en Unidad Editorial. Al punto que el exdirector de El Mundo ha dejado claro a su entorno que estudia denunciar los pactos de no concurrencia alcanzados en su día para su salida del periódico y que le impiden embarcarse en un nuevo proyecto durante dos años, paralizando cualquier iniciativa hasta principios de 2016. Todo después de la “humillación pública” que, según él mismo expone, le ha infligido el tratamiento informativo de la fiesta de celebración de los 25 años del diario.

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