cubierta por su matriz rcs mediagroup

Unidad Editorial cierra una inyección de capital de 125 millones para cuadrar cuentas

Unidad Editorial acaba de cerrar una ampliación de capital por importe de 125 millones para compensar pérdidas y restablecer su equilibrio patrimonial.

Foto: Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial (Foto: E. Villarino)
Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial (Foto: E. Villarino)

RCS Mediagroup, el gigante italiano dueño de Unidad Editorial, vuelve a dar un paso al frente para apoyar a su filial española. Y es que, según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme), la editora de El Mundo cerró antes de final de año una ampliación de capital por importe de 125 millones de euros para compensar pérdidas y restablecer su equilibrio patrimonial. De acuerdo con fuentes internas de la sociedad, el editor del Corriere della Sera –que atesora a través de dos sociedades casi el 100% del capital de la compañía– suscribió casi en su totalidad la inyección de fondos. Todo un voto de confianza.

La operación cerrada ahora se fraguó en una junta extraordinaria de accionistas celebrada allá por el mes de mayo, si bien entonces no se anticiparon las cuantías que alcanzaría la ampliación de capital. Según reflejaba textualmente el orden del día, Unidad Editorial apostaba por acometer una “reducción de capital social para compensar pérdidas mediante reducción del capital social a cero, compensación de pérdidas con cargo a reservas y simultáneo aumento del capital social mediante creación de nuevas acciones”. Esto es, una suerte de ‘operación acordeón’, necesaria para sanear económicamente la firma.

Los números cantan. Unidad Editorial registró unas pérdidas operativas de 470,1 millones de euros en 2012, después de que la matriz llevara a cabo un test de deterioro en su filial española por valor de 402,9 millones de euros. Era el segundo año de pasión. La compañía ya tuvo que afrontar en 2011 números rojos por valor de 330,8 millones tras ajustar RCS el fondo de comercio de su división en 321,9 millones de euros. La junta aprobó entonces una ampliación de capital por valor de 500 millones mediante la emisión de nuevas acciones tras reducir el valor nominal de los títulos y compensar pérdidas con cargo a reservas. Como telón de fondo, la compra en 2007 de Recoletos –Expansión y Marca– por 1.100 millones de euros.

Eso sí, los ajustes del valor terminaron en 2012 y los balances estarán libres de esta carga a partir de ahora. Al menos así lo dejaba claro el presidente ejecutivo del grupo, Antonio Fernández-Galiano, en una reciente entrevista publicada por este diario. “Si se quieren hacer ver unas cuentas desastrosas, se pueden hacer ver porque las cifras en bruto son las que han sido –aseguraba sin ambages–. Sin embargo, no hay mal que dure cien años y, afortunadamente, espero que hayamos llegado al fondo de esos deterioros, con lo que esa partida dejará de alarmar. Sin contar con el hito de conseguir [en 2013] la cifra que estaba presupuestada, pese a que el mercado ha ido peor de lo que se esperaba”.

El director de 'El Mundo', Pedro J. Ramírez. (E. Villarino)
El director de 'El Mundo', Pedro J. Ramírez. (E. Villarino)
Por otra parte, el movimiento de RCS en España ha sido posible en tanto su consejo de administración aprobaba a finales del año pasado una ampliación de capital de hasta 600 millones, imprescindible para evitar el concurso de acreedores, recapitalizar la firma y financiar el Plan de 2013-2015, que plantea toda una revolución tecnológica en Italia y España, con el paywall en El Mundo como punta de lanza. También pone sobre la mesa la necesidad de acometer desinversiones. Para empezar, medios italianos como Il Sole 24 Ore aseguran que Rizzoli negocia la venta de su deficitaria división radiofónica al fondo Clessidra. Un escenario complicado por la ruptura del pacto sindicado que agrupaba a un 63,5% del capital.

La relación con el Gobierno

Para Unidad Editorial es imprescindible cerrar en lo posible el frente financiero en un momento institucional muy delicado. No en vano, el Gobierno ha puesto a la casa en el punto de mira, como quedó claro en la última convocatoria de los Premios Periodísticos de El Mundo. En pleno affaire Bárcenas, ningún miembro del Ejecutivo acudió al acto en un claro intento de marcar distancias con el periódico de Pedro J. Ramírez. Una brecha que aparentemente está lejos de cerrarse y que, de trasladarse y permear al establishment empresarial, coincidiría con alarmantes caídas de la difusión en el sector, con una crisis publicitaria galopante y en plena discusión sobre el modelo de negocio. Para inquietarse, sobre todo teniendo en cuenta las cartas que puede jugar el Gobierno y que se acercan procesos electorales.

Sin ir más lejos, Unidad Editorial sería uno de los principales perjudicados si el Ejecutivo aplica tal cual la sentencia del Tribunal Supremo que obliga al apagón de nueve canales concedidos sin concurso en la era Zapatero. El grupo perdería dos canales, que actualmente le reportan importantes ingresos vía arrendamiento. La convicción en el sector es que no es casual el retraso del Gobierno en ejecutar el fallo. “Es la manera de tener a los medios atados en corto, cuanto más tiempo mejor. Hoy, la presión sobre nosotros es máxima”, explica un ejecutivo del sector bajo condición del anonimato. Se avecinan meses duros en la relación de Moncloa con las cabeceras díscolas. Las pocas que quedan.

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