ENTREVISTA A ANTONIO FERNÁNDEZ-gALIANO

"No hay sitio en el centro-derecha para tres diarios. El ajuste será ordenado o sangriento"

Está donde quiere estar. Y es que no hay muchos ejecutivos en el sector audiovisual que puedan presumir de haber dicho no a ofertas de Prisa

Foto:  Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial (Foto: Enrique Villarino)
Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial (Foto: Enrique Villarino)

Está donde quiere estar. Y es que no hay muchos ejecutivos en el sector audiovisual que puedan presumir de haber dicho no a ofertas de Prisa y Vocento, hoy en día sus principales competidores. Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial, lidia con una crisis publicitaria que ha rebajado en dos tercios el pastel que la prensa en papel se comía en el año 2007. Sin contar con una transformación digital que ha modificado de plano el modelo de negocio y ante la que todos los implicados siguen buscando fórmulas mágicas. Madrileño de 56 años, recibe a El Confidencial en su austero pero luminoso despacho de la avenida de San Luis. Y lo tiene claro. Frente a semejante panorama de estrecheces, no pueden sobrevivir todos.

“Esta es una eterna cuestión -reflexiona Fernández-Galiano, al ser preguntado por si caben tres periódicos en el centro-derecha-. Evidentemente, no hay espacio. A nadie que tenga dos dedos de frente se le ocurre pensar que es igual un mercado de 2.000 millones que uno de 600. A esto se une lo fragmentado de la oferta en España y la crisis del consumo, que también está impactando en las difusiones, más diría yo que el fenómeno digital. Así, las ventas promedio por cabecera son ridículas. Eso hace que el sector en su conjunto esté en números rojos y nunca vaya a salir de ellos mientras no se produzca una reordenación. La consolidación se puede producir de una manera ordenada o sangrienta. El mercado lleva a que se produzca de una manera u otra. Y se producirá”.

Unidad Editorial, editora del diario El Mundo, y Vocento, del periódico ABC, ya protagonizaron contactos en el pasado para materializar esa necesidad, llegando a celebrarse reuniones al más alto nivel que, finalmente, no terminaron en nada. “Hubo un intento, no tenía muchas posibilidades de fraguar y no fraguó -recuerda el ejecutivo- .Que yo sepa, hoy no hay movimientos encaminados a una consolidación que, por otro lado, sería muy coherente con lo que ha pasado en otros sectores y con lo que dicen las leyes básicas de la economía. El mercado tiene que reestructurarse y la única manera es mediante la reducción del número de operadores”. Los interesados también podrían volver la vista hacia La Razón, el rotativo de Planeta y del todopoderoso José Manuel Lara.

Un elemento clave en las conversaciones habidas y por venir ha sido y será la figura de Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, capaz de concitar adhesiones eternas y odios atávicos. ¿Hay un plan B en Unidad Editorial para el día que haga las maletas? ¿Y un calendarionbsp;Cuándo sea, dependerá de muchos factores, entre ellos él mismo. Él es muy inteligente y sabe qué es lo que tiene que hacer en cada momento. Claro que da vértigo pensar en El Mundo sin Pedro J. Él es el fundador. De hecho, El Mundo es un caso muy excepcional, porque es de los pocos diarios importantes que hoy sigue funcionando con su fundador. No sé qué sucederá ni cuándo, pero Pedro ha creado un equipo de profesionales muy bueno. Esa es una garantía, pero la mejor sería que lo que pasara y cuándo pasara fuera algo que el propio Pedro pilotara”.

Números rojos, Recoletos y ¿venta?

Las cuentas de los grandes grupos, abonados a las pérdidas en los últimos ejercicios, están detrás de cualquier movimiento futuro en el sector. Sin ir más lejos, Unidad Editorial ha registrado números rojos por cientos de millones en los dos últimos años, debido a los ajustes del valor de la sociedad provocados por la compra del Grupo Recoletos (Expansión y Marca) allá por el año 2007. Claro que el final del túnel ya se atisba, según explica Galiano con cierta satisfacción. Primero, empieza a estabilizarse la caída publicitaria y la compañía afronta un año de Mundial de fútbol, con lo que espera superar al mercado desde sus cabeceras deportivas. Y segundo, en 2013 cumplirá con las líneas maestras del presupuesto que se había marcado a principios de año.

 Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial. (Foto: E. Villarino)
Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial. (Foto: E. Villarino)

Sobre los números, el presidente lo tiene claro: “Si se quieren hacer ver unas cuentas desastrosas, se pueden hacer ver porque las cifras en bruto son las que han sido. Sin embargo, no hay mal que dure cien años y, afortunadamente, espero que hayamos llegado al fondo de esos deterioros, con lo que esa partida dejará de alarmar. Sin contar con el hito de conseguir la cifra que estaba presupuestada, pese a que el mercado ha ido peor de lo que se esperaba”. Y sobre la operación de Recoletos, tampoco tiene dudas. Se hizo como se hizo en un contexto concreto. Si las cosas se supieran...

“Para nosotros fue una operación que estuvo bien estructurada en tanto nos dio mucha tranquilidad contraer la deuda con el accionista -pone en contexto el ejecutivo-. Que era demasiado alta, sí, pero cuando se hizo este diseño financiero y de estructura patrimonial del grupo las previsiones sobre la evolución de ingresos y del mercado eran completamente distintas a lo que luego sucedió. Nadie se esperaba ni crisis subprime ni la caída de Lehman... Esto es lo que hizo que la estructura que quedó fuera muy compleja, los ingresos no se cumplieran y resultara que teníamos una financiación mucho más alta de lo que el mercado permitía digerir. Dicho esto, en ningún momento hemos dejado de pagar a nuestro accionista ni un solo euro de los intereses que iba devengando la deuda. Se han pagado 280 millones de intereses al accionista”.

¿Un plan B para la salida de Pedro J.? La mejor garantía sería que lo que pasara y cuándo pasara fuera algo que el propio Pedro pilotara

Un propietario, el gigante italiano RCS Mediagroup, editor del Corriere della Sera, que acometía hace apenas meses una ampliación de capital de más de 600 millones para equilibrar su estructura patrimonial tras el deterioro de su filial española. ¿Se plantea ahora una venta del activo? “El accionista ha realizado un esfuerzo tremendo para regularizar esa operación de compra, con deterioros por encima de los 800 millones. Lo más difícil lo ha hecho. Evidentemente, si alguien hubiera tenido una bola de cristal ni el precio que se pagó por Recoletos hubiera sido el que fue ni la estructura de la operación en términos financieros hubiera sido la que fue. Ellos son muy conscientes del valor de nuestras marcas y de iniciativas nuestras que van por delante del sector y pueden ayudar a mover cosas en Italia, sobre todo en el ámbito digital. Lo más inteligente es aguantar y repuntar”, zanja.

También el agujero en las finanzas del sector, unido al cambio de paradigma tecnológico, explica la apuesta de Unidad Editorial por cerrar parte de su contenido en la web y obligar a que el usuario pague a partir de un determinado número de visitas. “Es una apuesta obligada por dos razones. Una, porque es obligado experimentar, necesariamente, con el contenido digital y el precio, lo cual no quiere decir que se renuncie al contenido gratuito. Y también en tanto damos respuesta a otra necesidad capital, que es convertir al lector en cliente, tener lectores con nombre y apellidos, atesorar una base suficiente de ellos con los que puedas tener perfiles y después trabajarlos a nivel comercial, no sólo publicitario”, expone. Con cifras provisionales halagüeñas para el capo de Unidad Editorial.

El ajuste laboral en Unidad Editorial está hecho en gran medida. Quedan flecos y serán flecos que resolveremos a partir del 31 de marzo“Los resultados están siendo tremendamente positivos, el deterioro del tráfico que esperábamos (en torno al 20% en el ámbito internacional con soluciones parecidas a las nuestras) se ha quedado en torno al 8%. Y luego lo que está yendo muy bien son los abonos. Pedro J. comunicó que en el primer trimestre de 2014 tendríamos más de 100.000 abonados a Orbyt y eso sucederá más antes que después, seguramente al inicio del primer trimestre de 2014. Y es una masa crítica muy importante”. Con un desafío adicional, esto es, “organizarnos internamente para ser una compañía que gestione abonados, algo a lo que tampoco estamos acostumbrados en los medios de comunicación”.

Ruptura con el Gobierno

Fernández-Galiano no eludió referirse al tenso momento que atraviesan las relaciones de su grupo con el Gobierno, después de que hace apenas semanas ningún miembro del Ejecutivo acudiera a los últimos premios de El Mundo, una cita a la que tradicionalmente no fallaba ninguno. Todo con el affaire Bárcenas como telón de fondo. “Es sorprendente. En este delicado juego de la democracia cada uno tiene que desempeñar su papel -subrayó-. El Gobierno tiene que tener un papel imparcial con los medios y los medios deben ejercer su papel como informadores. Para nosotros [la situación] no tiene mucha gracia y da mucha pena. Una cosa es que existan diferencias, críticas al Gobierno, y otra es que se nos incomunique y que no acuda nadie a un acto que se viene celebrando desde hace años. Además, este año tenía como uno de los premiados, ni más ni menos, que a un premio Nobel de Literatura como Mario Vargas Llosa”.

Y continuaba: “La ausencia del Gobierno no es positiva. Creo que el Gobierno tiene que hacer de tripas corazón muchas veces (y sin duda lo hace) y estar en sitios donde no le apetece estar. Como nos ocurre a todos en todos los ámbitos de la vida”. El plantón se producía apenas días después de que políticos y empresarios de medios compartieran alfombra roja en diversos eventos celebrados en la capital, una suerte de obscena concurrencia entre lo público y lo privado. “La democracia -y más vale que nos dure mucho con sus imperfecciones- requiere que cada uno juegue su papel escrupulosamente. Si nos confundimos en los papeles, mal asunto. Una cosa es coincidir y otra es ir a pachas en cosas. Eso no debiera ser”, remata Fernández-Galiano.

Las relaciones se han complicado con el melón del dividendo digital abierto y la posibilidad de que los operadores pierdan entre 9 y 17 canales por una sentencia del Tribunal Supremo que anula el último reparto de frecuencias llevado a cabo en la era Zapatero. A la espera del incidente de ejecución del Alto Tribunal, no contar con la generosidad del Ejecutivo puede ser una rémora para grupos que contabilizan como activos sus emisoras televisivas. Para Galiano, más allá de que todo lo que suponga perder espectro para las televisiones complica su capacidad de competir en el futuro, el Supremo no ha acertado. “La sentencia es muy desafortunada. Hay distintos análisis de expertos juristas, desde Santiago Muñoz Machado a Tomás de la Quadra-Salcedo, que son muy contundentes. El Supremo se ha equivocado. Es una materia muy complicada que requería un análisis mucho más en profundidad”, expone.

Las peleas entre editores

El último frente que se abría en el sector data de apenas el 4 de diciembre. Pedro J. Ramírez aprovechaba ese día las jornadas de la patronal de los editores (AEDE) para pedir la disolución de la asociación, debido a su ineficacia. Fernández-Galiano fue su penúltimo presidente, razón de más para recabar su opinión. “En AEDE se han hecho cosas bien y se han hecho cosas mal. Es cierto que (y yo lo he denunciado dentro de la patronal) los editores no se toman muy en serio la propia asociación, empezando porque a este tipo de actos no va ni un solo editor. El presidente de turno intenta hacer un esfuerzo. Luis Enríquez lo hizo y cuajó unas buenas jornadas, cuando a mí me correspondió también lo hicimos... pero igual que a las jornadas de Uteca [la patronal de las televisiones privadas] acuden todos los operadores, en las de AEDE no ves a un editor. Yo creo que hay que estimularla para que se hagan cosas y se terminarán consiguiendo éxitos, espero, pero es verdad que hay muchos temas pendientes que nunca acaban de resolverse”, sale al paso el presidente ejecutivo de uno de los asociados.

El Gobierno tiene que tener un papel imparcial con los medios y estos ejercer su papel como informadores. Una cosa es que existan diferencias y otra que se nos incomuniqueUn proceso para el que no quiere ayudas directas, pero sí sensibilidad de las Administraciones. “Yo estoy de acuerdo con lo que dijo Luis Enríquez. Yo no busco ayudas económicas y tampoco las buscaba cuando era presidente. Yo lo que busco es ayudas que me permitan, por lo menos, vivir de una manera justa. Por ejemplo, el IVA del 21% aplicado al contenido electrónico en internet es una barbaridad. Al sistema democrático le interesa tremendamente que existan periódicos serios que conformen el estado de opinión de la gente. La gente sin criterio es igual a gente manipulable, a hacer un destrozo a la democracia espectacular. La falta de sensibilidad de los políticos en esto no tiene parangón. No han tenido el mayor interés... y esto me parece grave”, zanja.

¿Y ayudas a la reconversión tecnológica? “Pues también podrían, porque se ha ayudado a muchos sectores. No es una ayuda estructural, es coyuntural, y tampoco se ha conseguido nada”, expone, tras recordar que hay otros temas que afectan al sector y “en los que tampoco hemos visto la más mínima inquietud”, como por ejemplo el tema de la propiedad intelectual. “No es pedir ayuda directa, pero es pedir justicia y la defensa de un sector crítico”, clama.

Y una preocupación final sobre si todo el ajuste laboral está hecho en la casa, tras la salida de más de cien personas en el mes de septiembre. ¿Se ha completado ya el proceso? “Está hecho en una grandísima medida. Quedan flecos y serán flecos que resolveremos a partir del 31 de marzo. Claro que esta compañía no sólo ha hecho un esfuerzo tremendo en materia de personal. Venimos de una fusión y también se han llevado a cabo otro tipo de ajustes. Llevamos recortados en costes de funcionamiento, de estructura, entre 2009 y el momento actual, por encima de 200 millones de euros, que no es una cifra menor. Es la que nos permitido pagar los intereses de la deuda, y no deber nada a nadie”, subraya Fernández-Galiano a modo de reivindicación. En su derecho está.

 
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